Martes 12 de Agosto de 2014
El virus del Ébola llegó a la tapa de todos los diarios del mundo y cada vez ocupa más páginas y centímetros de las noticias y minutos de radio y televisión. No es para menos: el nivel 3 que alcanzó el alerta que el último viernes disparó la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el brote epidemiológico que azota la zona occidental de África fue contundente y ya tiene historia: es la nota más alta y la misma que logró el brote de Gripe A H1N1 en 2009 y da cuenta de una emergencia pública sanitaria mundial.
Frente a estas altas dosis de sobreinformación ahora llegó el tiempo del discernimiento.
Son cuatro los países de la zona occidental del África castigados por el peor brote del virus Ébola de la historia: Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria. Y en palabras de la propia Margaret Chan, directora general de la OMS, se trata del brote más complejo y más severo en cuatro décadas de existencia de esta enfermedad.
El virus del Ebola tiene una alta letalidad -entre el 50 el 90% - y aún no existen vacunas, medicinas, ni tratamientos específicos para atenuarlo.
Resulta fundamental adoptar medidas de prevención y control de los posibles casos.
El único atenuante que el Ébola tiene para ofrecer frente a la influenza pandémica es la cadena de contagio: no tiene transmisión aérea como el virus de la gripe.
Toda epidemia que se desata feroz tiene un fuerte costado humano detrás y el Ébola no escapa a la regla. La dificultad de contener el brote también tiene que ver con cuestiones culturales de la propia África profunda. Allí donde aún los muertos se siguen velando según los ritos del Islam de la mayoría.
Y aunque cada vez más mezclados con los cristianos fruto de las corrientes migratorias, se siguen lavando los muertos con las manos y se los vela por días y días en las casas. Todo esto atenta contra las medidas sanitarias necesarias para que se pueda controlar la enfermedad.
¿Puede llegar el virus a nuestro país? es una pregunta que resuena válida frente al anuncio de pandemia mundial.
Si bien el movimiento de personas entre Argentina y los países donde se ha documentado la transmisión de la enfermedad no es frecuente, la potencial vía de introducción del virus del Ébola (EVE) en el territorio argentino es el ingreso de viajeros afectados desde zonas con transmisión activa, aunque el país no dispone de vuelos directos con los países donde se registra el brote.
El doctor Eduardo López, Presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) explicó: "Es muy poco probable que el virus del Ébola llegue a la Argentina debido a que el movimiento de viajeros a los países como Guinea, Sierra Leona, Liberia e incluso Nigeria es poco común. Se debe, sin embargo tener en cuenta los aeropuertos de países que tienen conexión con Argentina, particularmente los europeos y Sudáfrica, por tener un transporte aéreo fluido con nuestro país. También debemos agregar que si se comienza a manejar la epidemia en forma más activa es posible que se logre el bloqueo de la misma".
Argentina ya impulsa una serie de estrategias y acciones coordinadas desde el Ministerio de Salud de la Nación hacia todo el país y se prepara para detectar una eventual introducción de casos de Ébola en su territorio.
Las estrategias sanitarias nacionales involucran a una red de hospitales como centros de referencia, distribución de información técnica a todas las direcciones de epidemiología del país y a la red de laboratorios. Además de un trabajo consensuado con los centros de salud y el sistema aeroportuario nacional acorde a los lineamientos planteados de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se trata de extremar la vigilancia ante la potencial recepción de casos.
Así la normativa del screening en los pasajeros de alto riesgo que provengan de África es muy válida: se tiene que tomar la fiebre y hacer un seguimiento por los próximos 21 días que es el período de incubación. El paciente contagia en la fase de vómitos y diarrea.
Casos bajo sospecha
Se considera caso sospechoso a toda persona que haya tenido fiebre (mayor a 38°); contacto con algún caso confirmado de Ébola en los 21 días anteriores a la aparición de síntomas y que haya viajado a regiones con circulación confirmada del virus.
Otros síntomas de la enfermedad son dolor muscular, de cabeza y garganta y debilidad. La enfermedad evoluciona con vómitos, diarrea, rash, fallo renal y hepático y hemorragia masiva interna y externa. En el estadio final, los pacientes desarrollan un fallo multiorgánico.
Ante el arribo de casos sospechosos al país, el Ministerio de Salud de la Nación dispuso las siguientes medidas:
1- Serán aislados y evaluados según el plan de contingencia del punto de entrada.
2- Serán trasladados, cumpliendo con las medidas de protección adecuadas, a alguno de los establecimientos nacionales designados a la fecha como hospitales de referencia: el Hospital Militar Central "Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich"; el Hospital de Alta Complejidad El Cruce "Néstor Carlos Kirchner" (en la localidad de Florencia Varela) y el Hospital de Pediatría "Juan Garrahan".
Alerta rojo al viajar
Si bien la OMS determinó que no debe existir una prohibición general para los viajes y el comercio internacional salvo que se trate de casos con ébola o personas que estuvieron en contacto con algún infectado, quienes viajen a las zonas afectadas deben contar con información sobre los riesgos, las medidas de prevención y manejo ante una posible exposición al virus.
Para el médico infectólogo argentino Daniel Stamboulian lo más importante es el monitoreo de los viajeros que lleguen de la zona epidémica y que presenten síntomas (vómitos, diarrea, fiebre, hemorragia) o aquellos que estén asintomáticos. Debe realizarse su seguimiento por un período de 21 días.