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Viernes 24 de Noviembre de 2017

Quién es Catalina, la cordobesa que será beata

Este sábado 25 de noviembre, en la ciudad de Córdoba, se celebrará la beatificación de la hermana Catalina de María Rodríguez, fundadora de la primera congregación femenina de vida apostólica en Argentina, las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús.

Por Ana Falco (*)
Saber escuchar y enseñar a escuchar, es sinónimo de estar siempre dispuesto. Estar dispuesto implica moldearnos como persona humilde, dispuestos a abandonar nuestros intereses, nuestras comodidades, para hacer "lo que escuchamos me están pidiendo".
Ese fue el plan de vida de Josefa Saturnina Rodríguez que nace en Córdoba el día 27 de noviembre de 1823 y murió el Domingo de Pascua del Señor, un 5 de abril de 1896. Y a quién quería escuchar, era solo a su Señor, a su "amo", que había descubierto que era un Padre Misericordioso que habla a los que están dispuesto a escucharlo.
La certeza de saber que Dios le habló y que ella aceptó la misión que le pedía, es el cambio de nombre que ella hace; y así llegamos a Catalina de María.
Catalina está dispuesta a la escucha y cuando está segura que Él se lo pide, no duda en concretarlo. No la frena ni siquiera la inmensidad de dificultades que se le presentan porque ella sabe que el Señor es el que la conduce.
Catalina es una persona de sueños. Soñó y concretó que las "señoras" atiendan, rescaten, mejoren la forma de vida de las "mujeres", es decir, a las esclavas, mulatas y prostitutas.
Catalina es una persona que las dificultades y los dolores que le tocó vivir desde niña, forjan una señora atenta a los pobres, a los abandonados, a los que no tienen voz.
Catalina atravesó innumerables momentos de dolor. Cuando tenía dos años vivió la pérdida de su hermana Elizarda, ese mismo año nace su hermana Estaurófila; pero también fallece su madre, lo que les implica ir a vivir con una tía abuela. A sus nueve años fallece su padre, lo que tiene que adaptarse a cambiar de tía que la criara, pero esta vez sin la compañía de sus hermanos.
Las pérdidas que sufre a lo largo de su vida, hace que se perfile una persona atenta al dolor de los demás. El dolor lo ofrece, lo pone en manos de Dios que sabe por experiencia que Él es amor y se encarga de reparar: "Me puse en la presencia de Dios y llorando amargamente, deposité mi deseo en el corazón de Jesús", decía Catalina.
Catalina dispuesta a la escucha de lo que su Señor le pedía, fue fiel en su respuesta, invitando a cambiar algunas costumbres, paradigmas. Sus sueños fueron desafíos movidos por su pasión por el Corazón de Jesús y su pasión por la humanidad.
Catalina expresa con su palabra la abundancia de su corazón, agradecida por la bondad de Dios. Esto la lleva a confiar y dar confianza. Ella está pendiente de hacer lo que el Señor le solicita y eso la lleva a descubrir un Dios cercano y Misericordioso.

(*) Colaboración especial para UNO Santa Fe