Temen que los dichos del Papa afecten el debate por el aborto
Francisco dijo que esa práctica responde a la “cultura del desecho”. La provincia indicó que no cumplir con los casos no punibles sería ilegal. Las ONG quieren tratar el tema en el Congreso.

Martes 14 de Enero de 2014

Victoria Rodríguez

Diario UNO de Santa Fe

El lunes, el Papa Francisco habló del aborto. Mientras cuestionaba el desperdicio de comida, señaló a esa práctica como un ejemplo más de la “cultura del desecho”. Desde la provincia indicaron que no cumplir con las leyes de abortos no punibles implicaría una discriminación a las mujeres. En tanto, las organizaciones que luchan por la interrupción voluntaria del embarazo marcaron que las mujeres que no desean tener un hijo, no lo tienen: aunque reconocieron que la popularidad del Papa pone en riesgo el debate por el aborto legal.

“No podemos ser indiferentes ante aquellos que sufren hambre, especialmente los niños, cuando pensamos en cuánta comida se desperdicia todos los días en muchas partes del mundo inmersas en lo que a menudo he llamado «cultura del desecho»”, señaló Francisco. Y agregó: “Por desgracia, objeto de descarte no es sólo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres

humanos, que vienen descartados como si fueran cosas no necesarias. Por ejemplo, suscita horror sólo el pensar en los niños que no podrán ver nunca la luz, víctimas del aborto”.Las repercusiones no se hicieron esperar, sobre todo, porque es una de las primeras veces que el Papa se refiere al aborto.

“No se avanza”

Para Mabel Busaniche –colaboradora de Católicas por el Derecho a Decidir e integrante de la ONG Palabras– y Susana Palud –referente de la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe– las palabras de Bergoglio ponen en riesgo la posibilidad de debatir en el Congreso el proyecto para legalizar el aborto.

Además, indicaron que los avances en el discurso del Papa no implican, necesariamente, que se den pasos a favor de los derechos de las mujeres y que los principales temas sobre los cuales la Iglesia tiene la postura más conservadora aún no han sido puestos en debate.

“Los grandes temas del siglo XXI como la diversidad sexual y el aborto, él no los aborda con profundidad. Porque cuando habla de la diversidad sexual dice que son hijos de Dios y que hay que perdonarlos y si uno perdona es porque el otro está mal o en pecado”, explicó Busaniche y siguió: “Con respecto al aborto, evidentemente sigue lo que siempre ratifica la Iglesia que es la vida desde la concepción, no profundizan más y se quedan congelados. No hablan de las mujeres que mueren, ni del flagelo que significa la violación, ni de la libertad de conciencia. Entre la conciencia de un ser humano y Dios no hay interferencia pero de eso, que es doctrina de la Iglesia, no se habla”.

Por su parte, Palud indicó que al referirse a la interrupción voluntaria del embarazo como un fenómeno más dentro del problema del hambre y el desperdicio de comida, el pontífice niega la historia. “Vincularlo a la cultura del desecho es suponer que es algo nuevo, cuando en realidad siempre pasó. La mujer que no quiere tener un hijo, no lo tiene”, resaltó. Ambas se refirieron a las pequeñas

señales que el Papa ha dado y que generan que una gran cantidad de personas en todo el mundo lo consideren abierto y progresista.

“Parece que hay mucha apertura pero donde tiene que haber no hay tanta. En concreto no se hacen cambios”, remarcó Palud en referencia a que no hubo un cambio de mirada sobre la posibilidad de que las mujeres decidan cuándo y cómo ser madres.

En tanto, Busaniche analizó: “Lo que vemos es que no aborda el tema en profundidad. Hay pinceladas de reflexión, se toma el tema pero no hay avances. Además, hay mucha preocupación por la familia tipo y no hablan de los distintos modelos de familia, ni del respeto. No hay profundidad. Evidentemente, sí hay un avance en su postura con aquellas personas que se dicen ateas o agnósticas, quienes pueden ser salvadas por Dios. Hay cosas interesantes pero con respecto a estos temas, que nos preocupan y son urgentes de tratar porque se mueren las mujeres, no se avanza”.

Presiones al Congreso

Desde que Jorge Bergoglio fue elegido por los demás cardenales para ocupar el sillón al que renunció Ratzinger, la Argentina se ha visto envuelta en una especie de fiebre papal. Como nunca antes, los ciudadanos están atentos a cada una de las palabras del pontífice y sienten una especial cercanía con el sucesor de Pedro. Incluso los sectores políticos que antes estaban enfrentados al ex arzobispo de Buenos Aires, hoy se muestran mucho más abiertos a sus opiniones y se cuidan de no contradecir sus discursos.

Quienes apoyan el proyecto de aborto legal estiman que esa situación afectará la posibilidad de dar un debate real y laico en el Congreso, algo que se espera que ocurra este año. “Lamentablemente, creo que esto va a significar un retroceso. Eso no quiere decir que no se siga trabajando porque lo importante es que la población vaya tomando conciencia no sólo de la problemática sino de que esto sucede y que no tenemos que mirar hacia otro lado. Pero a mí me parece que la postura del Papa o del Vaticano es determinante en este momento para que no se debata el tema”, reconoció Busaniche.

Y resaltó: “Pareciera que porque el Papa tiene cosas muy buenas y que están aportando, todo tiene que ser así. Hay cosas interesantes y otras que no toca porque mantiene lo que siempre dijo la Iglesia”.

Por su parte, Palud coincidió en que será más difícil dar el debate por el aborto. “Si los legisladores tenían la idea de abrirse un poco al debate, ante esta manifestación social por el Papa, me parece que van a ir para atrás”, dijo y agregó: “Es necesario que la población piense en las condiciones concretas de existencia. Hay que pensar en lo que realmente le pasa a las mujeres y que, por más que haya

prohibición, los abortos se van a seguir dando porque, en un momento determinado, son una necesidad”.

Una decisión tomada

Para la referente de la Multisectorial de Mujeres cuando una mujer toma la decisión de interrumpir su embarazo, no hay vuelta atrás. Y advirtió que “quienes no tengan los medios económicos recurrirán a métodos peligrosos y arriesgarán su vida”.

En ese sentido, Daniel Teppaz, director de Políticas de Géneros e Interculturalidad en Salud, explicó a Diario UNO que “si una mujer llega a un aborto es porque falló parte del sistema. Hay que trabajar con acciones de salud pero también otras interdisciplinares como educación sexual integral, la disponibilidad de anticonceptivos y un montón de situaciones que, si fallan, llevan a que una mujer se haga un aborto”.

La provincia de Santa Fe es una de las primeras que ha implementado protocolos de atención de abortos no punibles –cuando son producto de una violación o corre riesgo la vida de la madre, según el artículo 86 del Código Penal– y de atención posaborto –para las mujeres que llegan con complicaciones tras una intervención de ese tipo. Ese tipo de acciones ha garantizado, junto a otras políticas

públicas, que la cantidad de mujeres muertas por problemas derivados de un aborto clandestino se redujera a una o a ninguna víctima por año; y que, en 10 años, se redujeran un 40 por ciento las internaciones por complicaciones posaborto.

“Eso obviamente es un avance y está marcando que, evidentemente, la situación funciona mejor. Obviamente que es muy difícil que eso se deba sólo a políticas del Estado. Hay que tener en cuenta la difusión que hay del misoprostol y el empoderamiento de las mujeres a partir del conocimiento”, marcó y siguió: “Por todo eso hay muchos menos abortos complicados. Se ha dejado de ver el uso de la aguja de tejer, la percha o el tallo del perejil en los abortos clandestinos”.