Un estudio de actividad cerebral abrió la puerta a la cura de la corrupción
El trabajo lo llevó a cabo un equipo de neurólogos de la Academia de Ciencias Sociales de China. Las conclusiones fueron publicadas en la prestigiosa revista científica Science.

Viernes 04 de Julio de 2014

Un equipo de neurólogos de la Academia de Ciencias Sociales de China, el principal centro estatal de investigación del gigante asiático, determinó que la corrupción provoca una actividad cerebral hasta ahora muy poco conocida, lo que abriría numerosas puertas a próximos tratamientos curativos.

Los científicos revelaron sus ensayos e  investigaciones en la publicación internacional Frontiers in Behavioural Neuroscience, que fueron reproducidas por el diario  South China Morning Post, den Hong Kong.

La investigación sostiene que una parte del hemisferio cerebral izquierdo llamada "giro frontal inferior" (situada junto a la sien) es clave en la conducta corrupta, pues las personas en las que esa área del cerebro trabaja con mayor intensidad pueden ser más propensas a aceptar sobornos o realizar malversarciones de fondos.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores chinos experimentaron con 28 voluntarios cuya actividad cerebral fue controlada por resonancia magnética mientras se les "tentaba" con dinero.

El experimento consistía en darle a cada voluntario, de manera aislada, una cantidad de dinero (que variaba según el individuo) y se le ofrecía la posibilidad de quedarse una parte o rechazarlo en su totalidad.

Se concluyó que los mismos, al recibir una oferta de dinero, activaban áreas del cerebro relacionadas con el bienestar, en el hemisferio derecho y la parte frontal, pero sólo aquellos que lo aceptaban activaban el "giro frontal inferior" izquierdo.

Además, cuánto más dinero aceptaban, mayor era su actividad en esa zona próxima a la sien, produciendo unos resultados que, según el neurólogo Li Shu, director del estudio, "puede arrojar nueva luz ante la cuestión de por qué ocurre la corrupción".

Según señaló en declaraciones al South China Morning Post otro experto de la misma rama científica en la Universidad de Pekín, Ge Jianqiao, la investigación debería continuar con el estudio de políticos chinos corruptos, aunque otros colegas opinan que será difícil que el régimen comunista permita que los científicos analicen tan de cerca a presos convictos.