Jueves 16 de Junio de 2022
El controversial tema de las vacunas siempre ha tenido detractores y personas que lo defienden a capa y espada, pues se trata de llevar algún tipo de virus o enfermedad al cuerpo, para que dentro del mismo pueda desarrollar cierto tipo de inmunidad, evitando que llegue a ser atacado. Lo peor del discurso antivacuna es que no está a la altura de esta época global de esplendor científico. Más de veinte enfermedades potencialmente mortales, incluyendo el Covid-19, pueden prevenirse hoy en día gracias a la inmunización. El contexto sociohistórico de la pospandemia sirvió para reforzar la idea de que las vacunas tienen poder en sí mismas: salvan cinco vidas por minuto en todo el mundo y representan el futuro de la medicina, sobre todo para enfermedades que aún no conocen la cura.
Es así como las vacunas contra el Covid-19 nacieron acorde los tiempos: veloces e innovadoras. Cada una en sus diferentes plataformas tecnológicas fueron el resultado de un trabajo científico global, mancomunado y colaborativo; propulsado además por una vía entre reguladoras, laboratorios y Estados para aportar al hito científico de detener las muertes y la infección severa provocada por el nuevo coronavirus SARS-COV-2.
La potencia del descubrimiento se impuso por una doble vía de desarrollo científico, la del binomio estadounidense-alemán Pfizer-BioNTech y la creada por el laboratorio boutique de Massachusetts, Moderna. Ambas farmacéuticas pusieron los primeros viales disponibles en gran volumen de producción para todo el globo, incluso con la previsión del transporte de ultrafrío que necesita la vacuna antes de ser aplicada.
Fue así como llegaron al ARN mensajero (mRNA), logrando evidenciar su positivo efecto en cuanto al mortal virus, pues recientemente Moderna anunció nuevos datos clínicos sobre el refuerzo Covid bivalente que contiene ómicron, que contiene mRNA-1273 (Spikevax) y una probable vacuna dirigida a la variante ómicron de interés, la dosis de refuerzo de 50 mg de mRNA-1273.214 cumplió con todos los criterios de valoración previamente especificados.
Basados en diferentes estudios, encontraron una respuesta superior de anticuerpos neutralizantes (proporción media geométrica) contra la variante ómicron un mes después de la administración, en comparación con la vacuna original de mRNA-1273. La dosis de refuerzo de mRNA-1273.214 fue generalmente bien tolerada, con efectos secundarios comparables a una dosis de refuerzo de mRNA-1273 en el nivel de dosis de 50 mg.
“Compartimos el análisis de los datos preliminares sobre mRNA-1273.214, que es la segunda demostración de la superioridad de nuestra plataforma de refuerzo bivalente contra las variantes de interés y representa una innovación en la lucha contra el Covid”, expresó Stéphane Bancel, director ejecutivo de la empresa de Biotecnología.
De otro lado, en diálogo con Infobae, el gerente general de Pfizer para la región comprendida entre países como Argentina, Uruguay y Paraguay, Nicolás Vaquer se refirió a la finalidad de las vacunas y dijo: “Es fundamental para encontrar soluciones que lleguen a los pacientes, no solo desarrollar tecnologías nuevas como la de ARN mensajero, sino también desarrollar la colaboración y la capacidad de compartir datos con los gobiernos para tomar decisiones rápidas. Durante la pandemia la gente advirtió de manera cabal el valor protector de las vacunas”.
Asimismo, la doctora Gabriela Ábalos, líder regional de vacunas para Latinoamérica de Pfizer, le dijo al medio citado, que los dos gigantes de la ciencia y desarrollo farmacéutico, Pfizer y BioNTech ya estaban “colaborando desde antes de la pandemia para tratar de desarrollar una vacuna antigripal que sea universal que no necesite o tratar de que no necesite las modificaciones anuales de las vacunas de la gripe (actualizarlas de acuerdo a las nuevas cepas del virus) para tratar de mejorar incluso la inmunogenicidad y la eficacia de la vacuna”.
Agregó, respecto a las vacunas para otro tipo de enfermedades, “que esta tecnología de ARN mensajero previo a la pandemia estaba siendo investigada y desarrollada para la cura y la intervención en cáncer o en enfermedades raras. Y que en vez de tardar 10 años en demostrar determinada cosa, se hizo todo en un año. ¡Fue increíble! La pandemia obligó a dar un giro de 180° hacia focalizar toda esta intención de colaboración y que fuera puesta al servicio de la vacuna contra el Covid-19″.
“Esta pandemia por Covid es la punta de lanza pero hay muchísimas otras vacunas en las que estamos trabajando, la vacuna de influenza, para herpes zóster, una enfermedad asociada a la varicela en los adultos mayores; vacunas combinadas de influenza y Covid en una misma inoculación, y también lo que nosotros llamamos vacunas terapéuticas: tratar esa molécula de ARN mensajero para poder intervenir en el tratamiento del cáncer”, sentenció el doctor Alejandro Cané, líder de asuntos científicos y médicos para América del Norte de la división de vacunas de Pfizer.