Sábado 17 de Marzo de 2012
Nikki Pérez, estudiante de la Texas Christian University, casi quedó ciega por la picadura de una araña reclusa parda, una de las más peligrosas de América del Norte.
Estas arañas se siguen extendiendo por el mundo debido al calentamiento global, lo que provoca el aumento de los ataques. A pesar de la alarma, sólo una o dos personas mueren cada año por picaduras de esta araña.
Pérez ha sufrido mucho después de haber sido picada por la araña en el aeropuerto de Amarillo. Su cabeza se hinchó al doble de su tamaño, perdió parte de su oreja por necrosis, permaneció en el hospital durante cinco días y tuvo que recibir injertos de piel.
Por suerte para Nikki, su mamá es enfermera y era consciente de la gravedad de la mordedura.