Un tribunal pluripersonal de jueces de primera instancia tendrá que resolver en los próximos días si Javier Alberto Serrat (29), acusado de asesinar a tres personas en una misma noche en barrio Santa Rosa de Lima, recibe la pena de 20 años de prisión efectiva en el marco de un acuerdo abreviado por "homicidio calificado por el uso de arma de fuego".

El juicio exprés fue cerrado esta mañana en el marco de una audiencia que se llevó a cabo en los tribunales de Santa Fe y que fue presidida por los jueces Susana Luna (presidente), Jorge Pegassano y Héctor Gabriel Candioti. Los tres deberán resolver en el plazo de cinco días si homologan la pena cerrada entre los fiscales, Jorge Nessier y Cristina Ferraro y el abogado particular del imputado, Daniel Rocca.

La condena abreviada lleva además la aprobación del fiscal regional, Carlos Arietti y el fiscal general de la provincia, Jorge Baclini, quienes mostraron su conformidad para que el caso se resuelva sin ir a juicio oral y público.

El acuerdo no recayó del todo bien en los familiares de las víctimas, quienes esta mañana, ante el tribunal expresaron su disconformidad a la futura pena impuesta que no superará los 20 años de prisión.

Noche violenta en la ciudad

El caso remonta a mediados del 2016 cuando la cantidad de homicidios en el departamento La Capital superaban los 75. En la noche del sábado 2 de julio, Juan Carlos Romero (54), Juan Ramón Romero (37) y Diego Romero (30), fueron sorprendidos por una persona que con un arma de fuego, una 9 milímetros, los ejecutó a balazos en Mendoza al 4700 en barrio Santa Rosa de Lima.

Juan Ramón y Diego Romero fallecieron en el acto, mientras que Juan Carlos -padre y tío de las otras dos víctimas- fue trasladado por un móvil de la Subcomisaría 1ª al hospital José María Cullen con un impacto de bala en la zona del tórax.

Un día después, cerca de la medianoche del 3 de julio, se constató el fallecimiento de Juan Carlos Romero, quien había sido internado en la Unidad de Terapia Intensiva del nosocomio provincial.

El autor del crimen fue identificado, a los días del hecho, como Javier Alberto Serrat. El mismo, tras la infernal balacera que le costó la vida a los Romero, huyó del lugar por calle Arenales.

Tras ser identificado por testigos, el paradero de Serrat fue una incógnita para los pesquisas de la Sección Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) hasta el 11 de octubre del 2016, cuando se presentó, junto con su abogado, en la sede policial y se puso a disposición de la Justicia provincial.

Tres días después, la fiscal del caso, Cristina Ferraro, solicitó que Serrat permanezca privado de su libertad hasta que llegue el juicio. Dicho pedido fue avalado por el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sergio Carraro, quien impuso la medida cautelar de prisión preventiva para el autor del crimen.

En su momento, el violento episodio causó cierta atención en las autoridades judiciales, ya que desde que se puso en vigencia el actual Código Procesal Penal, en febrero de 2014, nunca se había registrado un trimple crimen en un mismo hecho.

Sabor a poco

En la mañana del miércoles, los familiares de los Romero fueron los encargados de mostrar su disconformidad ante los jueces que componen el tribunal que deberá definir si homologa o no el acuerdo abreviado.

Quien primero tuvo la palabra en la Sala I del subsuelo tribunalicio, fue la esposa del fallecido Juan Carlos Romero, madre Juan Ramón y tía de Diego. "No estoy para nada de acuerdo con este arreglo, son tres muertos", expresó la mujer.

En la misma sintonía y entre lágrimas, otra familiar de los fallecidos, María Romero, expresó su desencanto con el juicio abreviado. "Mató a tres personas, como si fueran animales. Ellos no tuvieron forma de defenderse. No me parece justo", cuestionó.

El arrepentido

Tras ser escuchados los familiares por el tribunal, los jueces hicieron ingresar a la sala al imputado, quien llegó escoltado por los agentes de la Unidad Traslados Judicial del Servicio Penitenciario. Anteriormente, permaneció detenido en el móvil de dicha fuerza ya que en la sala de presos del tribunal no había espacio.

Al ingresar a la sala miró a los familiares y se sentó junto con su abogado, Daniel Rocca. Dijo que antes de quedar detenido se dedicaba a cirujear y que tiene una pareja que lo visita en el penal donde se encuentra alojado.

Por último, cuando la jueza Luna le consultó si asentía al acuerdo establecido entre su defensor particular y los fiscales, dijo que había comprendido.

"Estoy arrepentido de lo que hice", sentenció.