Este viernes, la audiencia judicial atribuirá los hechos a G.C. y dictará su sobreseimiento. El menor de 15 años no es punible porque la nueva ley penal juvenil aún no entró en vigencia.
19:46 hs - Jueves 02 de Abril de 2026
La Justicia santafesina dará este viernes un paso central en la causa que conmocionó a San Cristóbal y al país: se realizará una audiencia en la que se le atribuirán formalmente los hechos a G.C., el adolescente de 15 años que el lunes pasado mató a escopetazos a Ian Cabrera, de 13 años, en la Escuela N°40 "Mariano Moreno". Tras esa imputación, el juez dictará su sobreseimiento.
El motivo es estrictamente jurídico: G.C. no es punible bajo la ley vigente al momento del hecho. La Ley 22.278, que sigue en plena vigencia, establece que los menores de 16 años no pueden ser sometidos a proceso penal ni recibir condena. Si bien el Congreso nacional sancionó la Ley 27.801 —que baja la edad de punibilidad a 14 años—, esa norma todavía no entró en vigencia: su propio texto establece un plazo de 180 días desde su publicación. Aplicarla retroactivamente violaría el principio de legalidad, una garantía básica del Estado de Derecho.
Esto no significa que el Estado no intervenga. Al contrario: la respuesta es protectoria, no penal. El adolescente permanece alojado en un centro de menores de la ciudad de Santa Fe, acompañado por su madre, en cumplimiento de una medida dispuesta en una audiencia judicial realizada el lunes, apenas doce horas después del crimen.
Allanamientos y reserva
En paralelo al avance judicial, la causa suma movimientos investigativos. En las primeras horas del jueves, la División Unidad Investigación Antiterrorista de la Policía Federal allanó la casa de G.C. y un comercio vinculado a su familia, ambos ubicados en San Cristóbal. El procedimiento fue ordenado por la fiscal Carina Gervaldo, a cargo de la investigación. El material incautado y los motivos específicos del allanamiento permanecen en reserva.
El perfil del adolescente y las preguntas sin respuesta
La Policía de Santa Fe trazó un perfil del menor a partir de testimonios recogidos en el entorno escolar y familiar. G.C. atravesaba una fuerte crisis familiar por la separación de sus padres, ocurrida dos años atrás. Su defensa, a cargo de la abogada Macarena Oroño, negó que sufriera bullying y reveló que el adolescente había tenido episodios de autolesiones en los meses previos al hecho.
Una cuenta en redes sociales atribuida al menor contenía memes que glorificaban masacres estudiantiles, entre ellas la de Columbine. Sin embargo, el cuerpo docente de la escuela no había recibido ninguna alerta institucional sobre su salud mental ni tenía conocimiento de las autolesiones. Paradójicamente, a fines del año pasado, sus propios compañeros lo habían elegido "mejor compañero".
"Lo votaron porque lo quieren todos, a nadie le sorprendió que resultara electo; por eso no podemos creer que haya pasado esto", expresaron docentes de la institución.
Las preguntas que el caso deja abiertas
Más allá del debate sobre la punibilidad, el caso obliga a preguntarse cómo un menor de 15 años accedió a una escopeta, qué señales previas no fueron advertidas y qué falló en los controles familiares e institucionales. La violencia del lunes en San Cristóbal dejó además ocho estudiantes heridos, y una comunidad que todavía intenta comprender lo incomprensible.
Ian Cabrera tenía 13 años. Fue despedido por su familia y su escuela en medio de una conmoción que excede lo judicial y que, este viernes, tendrá un nuevo —aunque no definitivo— capítulo.