La Justicia provincial condenó este miércoles a Fernando "Cuca" Díaz, el cocinero y prestamista que en 2016 asesinó de tres disparos a Lucas Ayala, en barrio Barranquitas. El fallo fue dado a conocer por el tribunal pluripersonal que actuó, conformado por los jueces José García Troiano, Jorge Pegassano y Rodolfo Mingarini.

La sentencia dictada en la Sala 5 de la Cámara de Apelaciones impuso una pena de 32 años de prisión efectiva para Díaz, tras encontrarlo culpable por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego"; y por una "tentativa de homicidio con arma de fuego", hecho ocurrido diez días antes al brutal crimen de Ayala.

Los magistrados también declararon culpable a Laura D'Angelo, la pareja de Díaz, como "partícipe secundaria" del homicidio y por ello le impusieron una condena de siete años de prisión de efectivo cumplimiento. La misma no asistió a la sentencia tras haber dado a luz la semana pasada.

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La resolución además ordenó que se remitan copias al Ministerio Público de la Acusación para que se investigue el posible delito de falso testimonio tal como lo solicitó la fiscal del caso, Cristina Ferraro y los abogados querellantes del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), Federico Lombardi y Agustín Roubineau. Dicho pedido surgió luego de que uno de los testigos claves del caso, que estuvo con Ayala cuando fue acribillado a balazos, declaró en la etapa de investigación y aportó datos certeros sobre quiénes eran los autores del hecho. Dos años después, cuando se inició el juicio, declaró todo lo contrario, inclusive no se presentó el día que tenía que declarar ante el tribunal.

La misma situación sucedió con otros dos testigos, los cuales el 31 de julio pasado también debían declarar pero ambos se ausentaron en el subsuelo de tribunales. Esa situación motivó a que los fiscales soliciten a los pesquisas de la Sección Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) que los localicen para que comparezcan en el debate. Cuando fueron a declarar, se desligaron de haber reconocido a los autores.

Muerto en la calle

Lucas Ayala falleció el 21 de abril del 2016 luego de haber sido ejecutado de tres disparos de arma de fuego, calibre 9 milímetros, que impactaron en su espalda cuando el joven de 25 años estaba sentado, afuera de la gomería de Avenida Perón y su intersección con Perú, en pleno barrio Barranquitas.

Los testigos que presenciaron el hecho reconocieron enseguida a Díaz como el autor de los disparos y a D'Angelo como quien lo trasladó en una motocicleta de 110 cm³ color negra. Lo mismo ratificaron en la sede de la Fiscalía de Homicidios meses después, en septiembre de ese año, cuando fueron nuevamente citados a declarar.

Dos años después, el caso llegó a juicio y derivó en la condena de 32 años de pena para Díaz, al igual que su pareja, bajo la medida cautelar de prisión preventiva.

En el caso de D'Angelo, la mujer estuvo ausente durante todo el juicio ya que la misma, apenas se inició el proceso, se encontraba cursando un embarazo, el cual culminó el pasado jueves cuando dio a luz. Por esa razón, tampoco estuvo presente en la jornada de este miércoles cuando el tribunal de jueces hizo conocer su veredicto.

Intento de homicidio

El otro caso por el cual Díaz fue sentenciado, ocurrió el 11 de abril del 2016 y tuvo como víctima a un joven de 19 años, identificado como Jesús B., el cual recibió un disparo de arma de fuego en la zona ilíaca.

La víctima estaba sentado al lado de un puesto de revistas, en Blas Parera al 6900, y fue interceptado por dos sujetos que pasaron en moto y con un arma abrieron fuego y lograron herirlo. Afortunadamente, logró evitar la muerte tras ser asistido en el hospital José María Cullen. Diez días después, Ayala terminó siendo asesinado.