Judiciales
Miércoles 20 de Septiembre de 2017

Condenaron a una pareja por vender drogas al menudeo en el barrio Ciudadela Norte

Víctor Monje y Paola Vallejos fueron sentenciados a cuatro años de prisión por comercializar marihuana y cocaína desde una propiedad de Gaboto al 6500. Los dos cayeron en 2016.

Un kiosco de drogas que en junio del 2016 fue allanado por agentes antinarcóticos del gobierno provincial fue el objeto en cuestión en un juicio oral y público desarrollado en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, donde la Fiscalía General acusó a la pareja que allí comercializaba estupefacientes.

Se trata de una propiedad ubicada en Gaboto al 6500 del barrio Ciudadela Norte, donde residían Paola Vallejos (35) y Víctor Monje (51), quienes durante un tiempo no establecido ofrecieron drogas al menudeo, pero tras una pesquisa judicial terminaron siendo desbaratados y luego llevados a debate el lunes pasado.

Ambos terminaron recibiendo la pena de 4 años de prisión luego ser declarados culpables por el tribunal de jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Luciano Homero Lauría por el delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización".

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Debate abierto

Los dos encausados fueron juzgados en un debate que comenzó pasadas las 10 en la sala de audiencia del Tribunal Federal. En el mismo, Vallejos terminó confesando que vendía estupefacientes porque no tenía ingresos para darle de comer a sus hijos.

La mujer de 35 años indicó además que se arrepintió de su ilícito por lo que se mudó del domicilio de Gaboto al 6500 para encauzar su vida.


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Para del material encontrado en la vivienda allanada. 
Para del material encontrado en la vivienda allanada.



En contraposición a los dichos de Vallejos, el imputado Monje terminó señalando que el material estupefaciente secuestrado por los pesquisas de drogas no era de su propiedad.

Durante el debate pasaron los dos agentes que iniciaron la investigación, los cuales apuntaron a Monje como quien vendía en la vivienda allanada. Por otro lado, pasaron cuatro testigos de actuación y finalmente dio su testimonio un consumidor –el cual estaba con la condicional por un homicidio– que, minutos previos a la requisa del domicilio fue hasta el kiosco para comprar estupefacientes. Este último reconoció que compró drogas allí.

Tras culminar el debate, la defensa de Vallejos, a cargo de Melisa Arolfo, solicitó la pena mínima –de 4 años–, mientras que el defensor de Monje, Julio Agnoli, pidió la absolución de su defendido y que se declare la nulidad de la causa. Por su parte, el fiscal general, Martín Suárez Faisal, pidió una condena de cinco años y además solicitó que Monje vuelva a la prisión ya que el mismo fue beneficiado con la excarcelación el 29 de diciembre del año pasado, tras un fallo de la Cámara de Apelaciones Federal de Rosario.

A las 15, el tribunal dictó la sentencia y condenó a los dos imputados a cuatro años de cárcel y además solicitó que Monje quede detenido inmediatamente. En cuanto a Vallejos, la mujer transitó todo el proceso en prisión domiciliaria ya que tiene a su cargo un niño de un año.

Toque timbre

La investigación del kiosco se inició a raíz de un llamado anónimo que el 9 de abril del año pasado dio cuenta de que en Gaboto al 6500 existía un domicilio que se dedicaba a la venta de drogas.

Dos agentes de la Brigada Operativa Departamental comenzaron la investigación que contó con los registros fílmicos que dieron cuenta cómo se operaba en el pequeño kiosco.

En dichos registros, se pudo observar cómo cada "cliente" llegaba al lugar y tocaba un timbre ubicado a centímetros de una reja negra que tenía la ventana. Allí, en cuestión de segundos y con pocas palabras, se daba el habitual comercio de cocaína y marihuana.

Cuando los antinarcóticos allanaron el domicilio encontraron 250 gramos de marihuana y 85 gramos de cocaína, mientras que detuvieron a Monje y a Vallejos, los cuales quedaron a disposición de la Fiscalía Federal Nº 2. Un año después fueron condenados.