Judiciales
Lunes 09 de Abril de 2018

Definen este jueves si la muerte de Antonella Olmedo va a juicio oral

Será en tribunales en el marco de una audiencia preliminar donde las partes presentarán las pruebas. La joven murió en 2015 a raíz de una explosión sucedida en una panadería de 4 de Enero y J. J. Paso.

Este próximo jueves, a partir de las 8.30, en los tribunales de Santa Fe, se definirá si la causa que investigó la muerte de Antonella Olmedo, ocurrida tras la explosión de una panadería Colella e Hijos de 4 de Enero y J. J. Paso en 2015, va a juicio oral.

La definición se dará en el marco de una audiencia preliminar ante el juez Héctor Gabriel Candioti, donde las partes presentarán las pruebas recolectadas a lo largo de la pesquisa judicial que encabezó el fiscal Andrés Marchi y la querella del caso, a cargo de Leandro Corti.

La causa tiene a cuatro acusados: Nadia "Nacha" Sánchez (encargada de la sucursal); Nicolás Colella (dueño de la panadería); Martín Wexler (propietario del local); y Gustavo Arreguez (quien tenía un maxikiosco lindante a la panadería). Los cuatro fueron imputados por "estrago culposo calificado por el resultado de muerte", en una audiencia desarrollada en la sede del Ministerio Público de la Acusación en agosto del 2016.

Al respecto, los abogados de Sánchez (Sergio Martín), Colella (Martín Risso Patrón) y Wexler (Néstor Oroño), pedirán al magistrado una probatión (suspensión del juicio a prueba) para así evitar el juicio oral. Por su parte, Ignacio Alfonso Garrone, que defiende a Arreguez, solicitará el sobreseimiento.

En contraposición, la querella del caso anticipó a UNO Santa Fe que se opondrá a lo solicitado por las defensas y ratificará su postura de que la causa llegue a la instancia de juicio.

Tres años de investigación
Los hechos tuvieron lugar en la sucursal de la firma Colella e Hijos de 4 de Enero y J. J. Paso cuya titularidad estaba a cargo de Nicolás Colella. El local fue alquilado por Martín Wexler en un contrato celebrado el 28 de octubre del 2013 con el propio Colella.

Desde ese entonces, la sucursal funcionó con la rotación de varios empleados, entre ellos Antonella Olmedo, los cuales habían avisado –entre el mes de enero de 2014 y septiembre del 2015–, a la encargada Nadia Sánchez, sobre el fuerte olor a gas que se sentía en el local.

El 13 de septiembre de 2015 Antonella ingresó al local en horas de la mañana para cubrir el turno que le correspondía. Alrededor de las 20, la joven empleada se colocó cerca de un caño de gas que se encontraba sin su tapón correspondiente.

Cuando intentó manipular un artefacto eléctrico mata insectos, el cual se encontraba detrás de una heladera, comenzó una descarga eléctrica y ante la gran cantidad de gas que se había acumulado durante toda la jornada en el local, se produjo una inmediata explosión.

La onda expansiva provocó que Antonella salga despedida del local hacia la avenida J. J. Paso. Su cuerpo fue alcanzado por las llamas que le generaron quemaduras de intensa gravedad por lo que debió ser asistida, de urgencia, en el hospital José María Cullen.

Con el cuerpo quemado en un 70 por ciento, el jueves 15 de octubre, tras más de un mes de agonía, Antonella no soportó más y falleció en el nosocomio provincial.

Impulso judicial
El caso fue abordado por el fiscal Marchi quien desde ese entonces investigó, junto con Leandro Corti, cuáles fueron las causas que provocaron que la panadería se incendie en su totalidad.

En este sentido, la pesquisa destacó que la instalación de gas perteneciente al local comercial era manifiestamente irregular y/o antirreglamentaria. A su vez, que el caño del cual se produjo la pérdida de gas "carecía del correspondiente tapón obturador que debería haberse colocado como medida de seguridad elemental".

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La pericia detectó que el caño de gas no tenía su correspondiente tapón.
La pericia detectó que el caño de gas no tenía su correspondiente tapón.


Por esta razón, los investigadores del caso acusan a la encargada, Nadia Sánchez, por omitir los pedidos y no hacer caso a los dichos de sus empleadas por el fuerte olor a gas que se sentía en el local.

En este aspecto, la querella apuntó a que la encargada "estuvo en condiciones de prever que tal situación podía razonablemente desembocar en la producción de una explosión, potencialmente idónea para causar un peligro y capaz de desencadenar un resultado lesivo para la integridad física y/o vida de las personas que allí se encontraban".

En cuanto al propietario, Colella, se lo acusa de haber omitido "cumplimentar con los deberes de cuidado inherentes a garantizar las condiciones de seguridad en las que se debía desarrollar el trabajo en el local comercial donde acaeció el suceso".

En lo que compete a Wexler, desde la Justicia se consideró que "entregó en comodato un inmueble de su propiedad cuya instalación de gas era a todas luces irregular y/o antirreglamentaria, no pudiendo eximirse de la obligación de prever que esta conducta altamente imprudente podría ocasionar un peligro".

Por último, la investigación apuntó contra Arreguez, quien instaló un maxikiosco lindante a la panadería. Para los investigadores "este manifestó que en instancias previas al acuerdo le refirió a Wexler sus intenciones de alquilar el local donde posteriormente funcionó el establecimiento panaderil, pero que al advertir la deficiencia técnica de la instalación de gas, decidió no hacerlo".