La investigación en torno al intento de robo de un kiosco de la ciudad de Santo Tomé reveló en las últimas horas que el arma que portaban los dos sujetos detenidos en barrio Centenario se encontraba cargada y apta para el disparo. Se trata de un revólver calibre 32 que tenía alojados tres cartuchos de munición y el cual fue secuestrado por los agentes del Comando Radioeléctrico que lograron detenerlos tras una cinematográfica persecución.

La detención se dio luego de que los dos ladrones intentaran asaltar un kiosco ubicado en 25 de Mayo al 1900, en pleno centro santotomesino. Allí, los dos quedaron grabados en un video de las cámaras de seguridad y a uno de ellos, según indicaron los registros fílmicos, se le vio que portaba un arma de fuego.

Los dos huyeron del lugar, sin lograr robar nada, a bordo de un Ford K gris dominio EVE 901. Ambos fueron advertidos por agentes del Comando Radioeléctrico, quienes comenzaron a seguirlos. La persecución abarcó toda la zona este de Santo Tomé y se extendió hasta el barrio Centenario, en la zona sur de Santa Fe. Allí, y con un operativo cerrojo, los maleantes pudieron ser detenidos por la fuerza pública.

Ambos quedaron arrestados y les secuestraron el arma de fuego, dinero y a su vez procedieron a incautar el automóvil en el que se habían dado a la fuga. El mismo, por estas horas, es peritado para revelar su titularidad.

Uno de los dos malhechores, identificado como Ariel A., de 18 años, quedó a disposición de la Justicia provincial, mientras que el otro, un menor de 16 años, fue derivado al Juzgado de Menores en turno para que se le tome declaración.

En cuanto al mayor, el jueves -se estima que en horas del mediodía- el fiscal a cargo de la causa, Arturo Haidar, le imputará el delito de "robo agravado en grado de tentativa" por el suceso en el kiosco de Santo Tomé. El mismo, indicaron fuentes judiciales a este diario, no cuenta con antecedentes penales en trámite ni condenatorios.