Judiciales
Domingo 28 de Enero de 2018

El exjefe policial Rodríguez rompió el silencio: "Hubo una mano negra tanto política como policial"

A cuatro meses de ser detenido en la Unidad Regional V de Rafaela y luego liberado, el exjefe, Adrián "Rata" Rodríguez habló con UNO Santa Fe. "Pullaro se saca el traje de ministro y es un policía más", elogió.

Pasan algunos minutos de las seis de la tarde en barrio Sur. Adrián Rodríguez (50) está en lo que considera su segunda casa: el estudio jurídico de su abogado, Ramiro Díaz Duarte.

Han pasado ya cuatro meses de que su cara circule por los medios de prensa locales e inclusive nacionales. Han pasado cuatro meses de lo que fue su detención, el 9 de octubre del 2017, en momentos en que se encontraba al frente de la Unidad Regional V, del departamento Castellanos.

Dice que sigue sin comprender por qué el fiscal, Roberto Apullán, que en ese entonces lo investigaba por una causa por "cohecho", mandó agentes de Asuntos Internos para que lo detengan. "No estoy enojado y tampoco tengo rencor con el doctor Apullán", sostiene.

Le duele mucho la manera en que se fue de la fuerza a la cual le puso treinta años de servicio. Asegura que planeaba irse por la puerta grande o al menos retirarse con tranquilidad. "Yo me quería ir de la fuerza policial en marzo de este año o a más tardar el 16 de junio", recuerda. "Aquel 9 de octubre cambió mi vida", acota a UNO Santa Fe en una extensa entrevista.

"Lo único bueno o positivo que tuve de aquel momento fue la unión que tuve con mi familia y además encontrarme con un amigo, Ramiro (su abogado). Todo lo demás fue un fracaso", destaca.

—¿Qué recuerda del día que ordenaron su detención?
—Fue un lunes, a las 13, en la Jefatura de la Unidad Regional V. Fue en ese horario porque recuerdo que estaba yendo a almorzar, como hacía todos los días, con la tropa. Ese día les había dicho que el almuerzo iba a ser más temprano porque jugaba Atlético Rafaela.
"No me dejaron llegar al comedor porque me detuvo el personal de Asuntos Internos. No entendí nunca por qué me venían a detener. Hasta el día de hoy no tengo ninguna explicación. Estamos en enero y no sé por qué estuve detenido. Como dijo alguna vez Maradona, "me cortaron las piernas", a mí me "cortaron la carrera", continuó.

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El exjefe junto a su abogado particular en el estudio juridico tras culminar la entrevista.
El exjefe junto a su abogado particular en el estudio juridico tras culminar la entrevista.


—Qué pensó en ese momento?
—El peor momento de mi vida fue cuando me traían en el móvil policial desde Rafaela hasta Santa Fe. Fue lo peor que me pasó. Cuando llegué acá fue muy crudo estar con mis hijos, con mi familia, ver cómo me vieron. Lo que me dio fuerza fue la cantidad de gente que me iba a visitar en la sala de presos. Hacían cola. Me traían bizcochos, facturas, arrollado de pollo.

—¿Piensa que hubo alguien detrás de toda esa situación?
—Sí, pienso que sí. Tanto político como policial, porque a dos días de haber sido notificado que había sido ascendido tras quedar en segundo lugar en el concurso para general y a dos días de las elecciones, me pareció muy raro.

—¿A qué sectores se refiere?
—A sectores internos de la Policía. Te cuesta lidiar con esos sectores. Es complicado, pero todo se puede.

—¿Y políticos?
—Puede ser, acá hubo una mano negra tanto política como policial. Capaz que a muchos no les guste que yo haya sido suboficial y que haya querido progresar.

—¿Cómo fue cuando se enteró que le otorgaban su libertad?
—Estaba en Infantería. Había terminado de almorzar, me había bañado y estaba preparándome para la audiencia imputativa.

—Tras su detención se difundieron las escuchas entre usted y el propio ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro. ¿Qué evaluación hace de esas intervenciones telefónicas?
—Me hubieran escuchado los treinta años de servicio. Que le den a todo el mundo las escuchas antes de dármelas a mí como imputado me pareció un mal manejo. Ahí hay algo escondido. ¿Por qué se lo dieron a toda la prensa y no me las dieron primero cuando iba a ser citado para declarar? Eso me pareció muy grosero. Violaron la intimidad de una persona.

—¿Cómo fue su relación con Pullaro?
—Fue excelente. Yo siempre sostengo que para mí fue, lejos, el mejor ministro de Seguridad que tuvo la provincia. Es un hombre que cuando uno estaba haciendo un procedimiento ha ido al lugar. Y eso es bueno. Por ejemplo, cuando en un clásico de Santa Fe, llovía mucho, el ministro llegó y empezó a saludar uno por uno a los policías que trabajaban en el operativo.

—De las escuchas se pudo establecer que había una relación fluida con el ministro. ¿Usted era un hombre de confianza de Pullaro?
—No. Yo calculo que para todos los jefes era igual. Yo siempre lo trataba como ministro, nunca le dije el nombre de pila. Siempre educadamente. Reitero, me parece que es un muy buen ministro que trabaja para la policía y para brindar seguridad en la provincia. Se saca el traje de ministro y es un policía más.

—¿Que sucedió en torno al concurso de ascenso para ser general?
—En ese concurso estaba el ministro, el jefe de Policía, el jefe de la Policía de Investigaciones, miembros de la Corte suprema de Justicia, de Derechos Humanos y del Ministerio de Educación. ¿Son seis personas que yo tenía que coimear para ascender? Estuve 18 meses al frente de la Unidad Regional I. El Primer año sin subjefe. Llegué después del camión con narcopolicías (el de Arroyo Leyes). Había que cambiar la imagen a la unidad. Y me costó. Yo fui la cara visible y me parece que le cambié algo. Ustedes son los que dirán si le modifiqué la fisonomía. Creo que algo mejoramos.

—En su gestión ¿hubo control en las horas Ospe?
—Sí. Además se crearon muchas maneras de controlar. Las vamos a presentar cuando tenga mi ampliación de declaración para que se vea que no tengo ninguna responsabilidad.

—¿Qué evaluación hace del desempeño del fiscal Roberto Apullán?
—Yo trabajé con él acá cuando estuve en la UR I. Lo respeto mucho al doctor y considero muy buena persona. Pienso que es muy buen fiscal, no tengo nada contra él. Me dolió que me mande a detener sabiendo que me podía secuestrar los celulares o llamarme y tomarme una testimonial. Me mandó a detener como si fuera un narco.
—Después de 30 años de servicio, ¿cómo lleva su vida por fuera de la Policía?
—Tenía dos teléfonos que sonaban cada dos minutos. Cuando estuve en la UR I, llegué a tener tres teléfonos. Después en la UR V, tenía uno pero que sonaba constantemente. Ahora tengo que pedir que me manden un mensaje.
Gracias a Dios siempre tuve amigos tanto en la fuerza como afuera. Los voy a visitar. Tengo un amigo que tiene una fábrica de colchones y me pongo a tejer cuando lo visito. Lo mismo hago en el taller mecánico de un amigo con el cual juego al fútbol.

—¿Piensa en algún momento ocupar algún cargo en la fuerza?
—No, para nada. Me dolió mucho la forma en la que fui tratado cuando me trasladaron de Rafaela para acá. Me partió al medio. La verdad es que hay momentos en los que estoy en mi casa y me pongo a pensar por qué me merecí ese trato. Tuve que salir como dice mi sobrenombre: "como una rata".
"¿A quien le hice mal o a quien le podía haber hecho mal yo?", concluyó el excomisario.