Tenía 19 años al momento de los hechos. Vivía en una pensión cercana a la Terminal de Ómnibus pero como su padre cayó en una causa por drogas terminó en la calle. La malaria se hacía presente cada día. Estaba embarazada. No tenía dónde ir. Su cama eran unos cartones y su techo el de un bar de las inmediaciones de la terminal.

Un día, sentada en la plaza España, un hombre, con zapatos lustrados y que vestía saco y corbata se le acercó. La invitó a tomar una gaseosa. Ella no podía creer que alguien así se le acerque. Se trataba de G. Coria, quien en ese entonces rondaba los 41 años.

El sujeto la llevó a vivir con él con el fin de ayudarla en su embarazo. Crédula, falta de afecto y con cierto abandono, la joven le creyó a Coria y en un departamento de la zona de la terminal, por calle Belgrano, terminó alojada.

Los inicios en la prostitución estaban muy cerca. Coria comenzó agredirla estando ella embarazada. Luego, la obligó a tomar cocaína y seguidamente, mediante amenazas a prostituirse en la zona de Rivadavia y La Rioja y zonas adyacentes. Al tiempo, la vendió como una mercancía a prostíbulos de Rosario y luego de Córdoba.

Años después, la víctima pudo escapar y contar el infierno vivido y así dar inicio a una causa tramitada en la Fiscalía Federal N° 2 de Santa Fe y que en la actualidad se encuentra en el Tribunal Oral Federal luego de que el juez de instrucción, Francisco Miño, eleve la causa a juicio a fines de diciembre del 2017.

El caso salió a la luz en diciembre del 2016 cuando Coria, quien paradójicamente oficiaba como vendedor ambulante frente al Tribunal Oral Federal, fue detenido por agentes de la Policía Federal luego de que el fiscal Claudio Kishimoto ordene su captura.

Desde ese entonces, Coria fue puesto a disposición de la Justicia federal e indagado. Posteriormente procesado por el delito de trata de personas, por haber captado, acogido, trasladado y explotado sexualmente a la víctima que por ese entonces tenía 19 años.

Escapar y terminar con el miedo

La joven víctima denunció la situación el 11 de noviembre del 2015. Logró escapar de las manos de Coria y pudo contar a los investigadores del caso cómo su captor la obligó, primero a mantener relaciones sexuales con él y luego con terceras personas mediante el pago de dinero.

En sus declaraciones a distintos organismos que la asistieron -tanto judiciales, policiales y de salud- la víctima remarcó que el imputado le impuso el consumo de cocaína estando ella en pleno embarazo. Incluso, trascendió que el captor, el día en que la joven dio a luz a su hijo, el proxeneta le indicó que no había tenido ningún hijo y que debían irse del nosocomio.

El hijo quedó a cargo de su abuela por una disposición de la Subsecretaría de la Niñez ya que la chica, atrapada en las amenazas de Coria, no podía lograr escapar.

Vendida, como un producto

La pesquisa judicial acusó además que Coria obligó a la joven a prostituirse en la zona de la Terminal de Ómnibus primeramente. El mismo le indicaba cuánto debía cobrar, qué tipo de servicios ofrecer y cuánto tiempo permanecer con un cliente. La recaudación debía ser rendida para la chica.

Al tiempo de ser explotada en las calles santafesinas, la joven fue drogada y el acusado la subió a un colectivo y la llevó a un inmueble de la ciudad de Rosario. Al llegar allí, Coria recibió una suma de dinero mientras que la víctima debió quedarse alojada allí, junto con otras jóvenes que se encontraban en la misma situación.

Allí, la vestían, la maquillaban, la peinaban, la drogaban y la sentaban en una silla donde debía esperar a los clientes. De ese espacio, cuya ubicación se desconoce, ya que la víctima no sabía dónde se encontraba, logró escapar y regresar a Santa Fe en colectivo. Pero su captor, la encontró y volvió a retenerla.

El infierno iba a continuar ya que según indicaron fuentes de la investigación, la joven fue llevada por Coria hasta una whiskería de la ciudad de Córdoba donde también hizo el mismo trato que en Rosario. Pero esa vez iba a ser diferente, el imputado, volvió anticipadamente y devolvió el dinero a los proxenetas. La víctima volvió nuevamente a la ciudad de Santa Fe. Sus días continuaron por la plaza España ejerciendo la prostitución.

Para noviembre del 2015, la víctima ya había escapado de las manos del presunto captor. Con su madre ayudándola, tomó el coraje, el valor de poder denunciar el calvario.

Próximamente, la Fiscalía General ante el Tribunal Oral Federal deberá presentar la pruebas para fijar fecha de juicio.