Judiciales
Miércoles 20 de Septiembre de 2017

Imputaron a un policía por la muerte de un ladrón que robó en barrio Candioti

Fue esta mañana y el viernes próximo se definirá si el efectivo queda en prisión preventiva. El caso sucedió en la noche del 11 de marzo y causó una fuerte conmoción en la zona de Bulevar Gálvez.

La Justicia provincial imputó este miércoles a un agente policial acusado de haber asesinado a un ladrón, Walter Alarcón (17), que en la noche del 11 de marzo del 2016 en calle Maipú, entre Las Heras y Belgrano, del barrio Candioti Norte, murió a raíz de un impacto de bala en su cabeza luego de una persecución que implicó varios disparos.

Se trata de Emilio José N., quien fue detenido en la jornada del martes por personal de Asuntos Internos –dependiente de la Secretaría de Control de la fuerza– en un procedimiento. Esta mañana fue trasladado a tribunales para ser acusado por la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Cristina Ferraro.

La funcionaria judicial le atribuyó, ante el juez Octavio Silva, el delito de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego abusando de su función por ser miembro de la policía". A su vez, Ferraro solicitó al magistrado que el próximo viernes –horario a definir por la Oficina de Gestión Judicial– se defina si queda en prisión preventiva o si transita el proceso en libertad.

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La investigación que derivó en la detención del agente, se inició luego de que el padre del fallecido se presentó en el Centro de Asistencia Judicial (CAJ) para denunciar que su hijo fue ejecutado a sangre fría. Esta hipótesis surgió luego de que un testigo –de identidad reservada– declaró una versión diferente a la que trascendió oficialmente en ese entonces.

A partir de allí, los investigadores trataron de recabar una serie de informes de peritajes sobre cómo fue el tiroteo entre Alarcón y los agentes de la Seccional 3ª que aquella noche se dirigieron hacia la zona de Bulevar Gálvez y Belgrano, luego de que el propietario de una rotisería denunciara que un delincuente había asaltado su comercio a mano armada.

Disparos y máxima tensión

El caso remonta a la noche del 11 de marzo y sucedió en un comercio de comidas ubicado en Belgrano al 3400 del barrio Candioti. A las 23, Alarcón ingresó a la rotisería Shambalá. Pidió una pizza, unas empanadas y también una gaseosa.

Salió del local y después de unos minutos volvió a entrar. Según los testigos presentes en la rotisería, Alarcón sacó un revólver Doberman calibre 32. "Esto es un asalto", dijo a sus víctimas, que en ese entonces eran tres personas. En tanto, amenazó de muerte a la cajera para que esta le entregue el dinero que había en la caja.

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Alarcón se marchó del lugar mientras que uno de los propietarios del local dio aviso a la policía. Inmediatamente, agentes de la Comisaría 3ª arribaron al negocio, mientras el ladrón huía con su botín por calle Belgrano en sentido norte.

Al notar la presencia policial, Alarcón –según se informó en ese entonces– disparó contra los efectivos por lo que causó un enorme pánico entre los comensales que se encontraban cenando en un bar de Bulevar y Belgrano. Posteriormente escapó hasta Castellanos y Las Heras, para luego seguir hasta Maipú, donde terminó siendo alcanzado por una bala que ingresó por la zona frontal del cráneo.

Minutos después fue trasladado al hospital José María Cullen, donde fue internado. A las 3.30, aproximadamente, se confirmó su deceso en el nosocomio provincial.

Según los querellantes, Alarcón no murió a raíz del tiroteo sino que fue ejecutado a sangre fría por el efectivo, Emilio José N., porque según la hipótesis del familiar, la víctima había intentado entregarse a los agentes policiales. Un año y medio después, el caso volvió a cobrar entidad y con otra versión del suceso; este viernes se definirá si el único imputado queda en libertad o en prisión preventiva.