Judiciales

Juzgan a la abuela de Maxi Sosa y a su pareja por la desaparición del nene en 2015

Después de cinco años de la desaparición del pequeño, que en ese entonces tenía tres años, este lunes dio comienzo en la Justicia Federal, el juicio oral y público, cuya sentencia se conocerá el miércoles

Lunes 08 de Febrero de 2021

Este lunes comenzó en los Tribunales Federales de la ciudad de Santa Fe, el juicio oral y público por la desaparición de Maxi Sosa, el nene de tres años que fue visto por última vez el 21 de diciembre de 2015, en la localidad de Ceres, en el departamento San Cristóbal.

En el banquillo de los acusados estarán Patricia Sayago, abuela del niño y su pareja, Ariel Malagueño. Ambos estaban detenidos con prisión preventiva y procesados por el delito de “sustracción de persona menor de 10 años”.

Serán 58 los testigos que participarán del mismo que tendrá su sentencia el miércoles.

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Maxi Sosa al momento de su desaparición (derecha) mientras que en la otra es una representación de cómo se vería casi en la actualidad

Maxi Sosa al momento de su desaparición (derecha) mientras que en la otra es una representación de cómo se vería casi en la actualidad

El caso

Maximiliano Sosa, de tres años, desapareció la tarde del 21 de diciembre de 2015 cuando jugaba con otros chicos en el barrio Juan Pablo II en la localidad de Ceres, en el noroeste provincial, cerca de la frontera con Santiago del Estero. Desde entonces se inició un fuerte operativo donde policías, bomberos voluntarios y vecinos iniciaron infructuosamente su búsqueda. El chico se encontraba bajo el cuidado de su abuela, porque la madre estaba internada a punto de dar a luz un hermanito del niño desaparecido. Tras una búsqueda sin éxito por parte de familiares del nene, se denunció su desaparición en la comisaría local.

Durante las horas siguientes se tejieron múltiples hipótesis. "Se llegó a decir que se lo habían llevado unos gitanos, pero hay muchas cosas que se dicen y desdicen", sostuvo el jefe comunal de Ceres, Miguel Busquets. También se dijo que vendedores ambulantes que pasaron por la zona podrían haberse llevado al pequeño a la provincia de Santiago del Estero, a cuyas autoridades también pidieron colaboración.

Por entonces, la abuela del nene, quien tuvo gran protagonismo mediático en la causa dijo: "Maximiliano siempre salía a jugar y volvía; habla muy clarito y se le entiende todo". Horas después de la desaparición, las autoridades provinciales ofrecieron una recompensa de 100.000 pesos a quien brindara datos certeros de su ubicación y para garantizar el anonimato de posibles testigos se colocaron urnas en la Municipalidad de Ceres, la oficina del Correo Argentino y el hospital local para el acercamiento de información en forma anónima.

La investigación, que después de los primeros días de conmoción siguió silenciosamente, se volcó al entorno familiar del niño. Incluso, se tomó contacto en su momento con una persona cercana a la familia de Maximiliano (cuya identidad nunca trascendió), quien había dejado de frecuentar sus lugares habituales justamente para la fecha en que desapareció el chico.

Después de meses de tareas, se llegó finalmente a los allanamientos y a la detención de la abuela de Maxi y de su pareja. "Los investigadores creen que ellos saben mucho más de lo que dicen", indicó una fuente cercana a la investigación. El vuelco significativo lo había marcado una escucha telefónica entre miembros de la propia familia que reveló un dato que no trascendió, pero que los investigadores consideran fundamental.

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