El juez Federal N° 2, Francisco Miño, dispuso el procesamiento con prisión preventiva para Osvaldo Gabriel Cerri, el único detenido por la causa que investiga la desaparición de Natalia Acosta, vista por última vez en la madrugada del 29 de mayo del 2009 en el centro santafesino.

El dictamen judicial ordenó además trabar un embargo sobre los bienes del hoy imputado hasta cubrir la suma de 100 mil pesos.

Cerri fue detenido el pasado 30 de noviembre por efectivos de Gendarmería Nacional luego de una investigación instruida por el fiscal federal N° 2, Walter Rodríguez, quien lo acusó de ser quien captó a la joven Acosta con el fin de introducirla en una red de trata de personas.

Desde ese entonces, el hoy imputado -y procesado- quedó a disposición de la Justicia federal, pero por problemas de salud terminó internado en la Sala Penitenciaria del Hospital José María Cullen, lugar en donde se le realizó la audiencia indagatoria el pasado 15 de diciembre.

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Con Cerri detenido, los investigadores impulsaron además una serie de excavaciones en su vivienda, de General Paz al 7300, con el objetivo de buscar elementos que permitan dar con rastros de Acosta. Las mismas comenzaron el pasado miércoles en horas de la mañana, fecha en la cual el propio fiscal Rodríguez solicitó al juez Miño el dictamen del procesamiento.

Esta mañana, a horas de cumplirse un mes de su detención, Cerri fue procesado como presunto autor penalmente responsable por el delito de trata de personas, contemplado en la Ley 26.364.

Natalia Acosta fue vista por última vez en la madrugada del 29 de mayo del 2009 en la esquina de 25 de Mayo y Suipacha, lugar en donde ejercía la prostitución. La causa durante años se encontró estancada en el fuero provincial hasta que en 2016 el expediente fue remitido a la Justicia federal.

En abril de este año comenzaron ciertas diligencias por parte del fiscal Rodríguez, quien determinó que Cerri tuvo una presunta participación en la desaparición. Los testimonios de personas allegadas a la joven Acosta y a raíz de distintos peritajes realizados por Gendarmería a los teléfonos permitieron establecer el grado de vínculo que tuvo el imputado con la muchacha que residía en Santo Tomé al momento de su desaparición.