Un tribunal de jueces cámaristas de la provincia de Chubut condenó el viernes pasado a cuatro personas vinculadas a una red de trata que explotaron sexualmente a una joven oriunda de la ciudad de Santa Fe en un cabaré de la localidad de Comodoro Rivadavia, en el sur del país.

El dictamen estuvo a cargo de los jueces Nora María Teresa Cabrera de Monella, Enrique Jorge Guanziroli y Luis Alberto Giménez. El mismo impuso penas de entre tres y seis años de prisión efectiva para dos hombres y una mujer que regenteaban un prostíbulo ubicado en calle Belgrano al 600 de esa ciudad.

El fallo condenó a Héctor Amílcar Rivarola (35) y a Segundo Eulogio "Cacho" Ferreira (73) a seis años de prisión efectiva como autores responsable del delito de Trata de Persona con fines de explotación sexual. Por su parte, el tribunal también sentenció a tres años de prisión a Miriam Noemí Aranda como partícipe secundaria.

El caso remonta al 22 de abril del 2015, cuando a las 3 de la madrugada, la víctima (M. G. C.) logró escapar de una propiedad en donde se encontraba privada de su libertad y con ayuda de otra persona pudo denunciar el infierno vivido a autoridades policiales de la Comisaría de la Mujer de Comodoro Rivadavia.

En esa denuncia, la mujer explicó que sus captores la tenían encerrada y solo le permitían salir de la vivienda cuando iba a un prostíbulo céntrico donde era obligada a realizar servicios de "copas" y "pases", que las encargadas del mismo se llamaban "Mariana" y "Susana".

Una historia de terror

A su vez, reveló que había llegado hasta la localidad del sur del país luego de haberse separado de su pareja con quien tenía tres hijos en la ciudad de Santa Fe. A raíz de la falta de trabajo y tras la separación decidió irse a Villa Constitución con su madre. Fue en esa ciudad donde encontró a un conocido. Se trataba de Rivarola, quien le ofreció viajar al sur del país ya que allí había trabajo y en tan solo tres meses iba a poder tener su casa propia. La mujer dejó sus tres hijos con familiares y emprendió el viaje.

Al llegar a la terminal de Comodoro Rivadavia, fue buscada por la supuesta pareja de Rivarola, identificada como Brenda C., la cual, junto con otra mujer la llevó hasta una vivienda ubicada en pasaje Falucho al 400. Esa misma noche la llevaron a trabajar a un local nocturno ubicado en el centro donde tenía que hacer "pases", copas o salidas con algunos clientes del lugar.

La víctima se negó primeramente. Luego, horas más tarde, cuando se fueron del local siendo las 6, recibió un llamado telefónico de parte de Rivarola en el cual le manifestó que él se encontraba cerca de su familia, que no "se hiciera la viva que si no quería trabajar, lo haga igual porque él tenía a sus hijas y las iba a matar y luego la mataría a ella".

El calvario continuó con fotos que le enviaba Rivarola con sus hijas más grandes en las que se podía observar al proxeneta apuntándolas con armas de fuego y también cuchillas en la zona del cuello.

La mujer también indicó en su denuncia que Rivarola la llamaba por teléfono diariamente a las seis de la mañana todos los días para pedirle que le envíe dinero o para tener la cifra de cuanto había recaudado. Dicho dinero debía enviárselo por Correo Argentino, siempre acompañada y custodiada por una de las encargadas de la casa donde estaba privada de su libertad.

En tanto, el relato de la mujer también describió que en la casa donde se encontraba alojada y secuestrada había otras nueve mujeres que se encontraban en la misma situación y que había varias chicas que lloraban pero nadie hablaba con nadie. Todas podían almorzar o cenar pero tenían que hacerlo en tandas ya que no alcanzaban los utensilios ni las sillas ya que el espacio era solo para cuatro personas.