Un cargamento abandonado con 561 kilos de marihuana en la zona rural de Apóstoles, provincia de Misiones; la detención en Salta de un misionero que transportaba cuatro kilos de cocaína, y el desbarate de un narco barrial de Santo Tomé ordenado por una investigación de Reconquista, podrían empezar a tramitarse en la Justicia Federal de Santa Fe tras estar vinculados a una megacausa que terminó el pasado 4 de abril, desarmando una organización narco, con asiento en Santa Fe y Santo Tomé, pero con fuertes lazos con Paraguay y Bolivia.

La posible tramitación surgió luego de que el pasado lunes, el juez federal N° 2 de Santa Fe, Francisco Miño, se declaró competente para continuar con la investigación de esas causas. Por esa razón, le solicitó a los jueces de los Juzgados Federales N° 1 de Salta, de Reconquista y Posadas que se inhiban de las investigaciones y así pasen a la jurisdicción santafesina.

El dictamen del juez Miño no contempló otro caso sucedido en 2015, en el que un policía santafesino y el cuñado del sindicado líder de la narco organización fueron detenidos en Formosa con 30 kilos de cocaína cuando viajaban rumbo a Santa Fe. Aquel caso fue desestimado por el magistrado ya que el mismo cuenta con sentencia dictada el 6 de septiembre del 2017 en el Tribunal Oral Federal de Formosa.

La resolución emitida espera que en los próximos días los magistrados federales de las respectivas provincias se expidan ante la solicitud y determinen si remiten las causas a suelo santafesino o si quedan en sus juzgados de origen.

El nexo de estas causas con la organización que tenía asiento en la capital provincial y Santo Tomé, fue investigado por el fiscal federal Walter Rodríguez, quien luego de una pesquisa judicial destapó una oscura trama narco que tenía a un agente de la Policía provincial y a dos numerarios de Gendarmería Nacional involucrados en el tráfico de estupefacientes desde países limítrofes, los cuales luego eran insertados, desde al menos diciembre del 2015, en eslabones inferiores de la cadena del narcotráfico de la región.

Lazos y roles

La causa por la cual el juez Miño pidió a sus pares que se inhiban tuvo su destape el pasado 4 de abril, cuando agentes de Gendarmería y de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe desplegaron 23 allanamientos mayormente concentrados en Santa Fe y Santo Tomé.

En los mismos detuvieron a Edgardo Oscar Baigoria, conocido como "Cabezón" y Emanuel "Enano" Maximiliano González. Ambos fueron imputados por el fiscal Rodríguez como los "cerebros de la organización" y encargados de financiar los trasladados de estupefacientes hacia la capital provincial.

El "Cabezón" Baigoria había sido agente de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones y al momento de su detención se encontraba prestando servicios en la Comisaría N° 14 de la localidad de San José del Rincón; mientras que González tuvo lazos comerciales con la hija de Luis Paz, el padre del "Fantasma", acribillado a balazos en Rosario por su vínculo con la narcobanda "Los Monos". Los dos fueron indagados el pasado viernes 6 de abril por "organización del trafico de estupefacientes".

Por su parte, la pesquisa judicial determinó que Baigoria y González fueron beneficiados con protección de parte de dos numerarios de la Gendarmería Nacional, con base en Santa Fe. Se trata de Damián Omar "Perro" Sosa y Santiago Armando Alejo, los cuales fueron detenidos en los allanamientos ejecutados el pasado 4 de abril e indagados por "encubrimiento, agravado por ser un delito especialmente grave, su condición policial y el ánimo de lucro".

La causa además cuenta con un "arbolito" detenido, Carlos Alberto Ferrero, alias "Tincho". Un muchacho oriundo de Santo Tomé, el cual oficiaba como cambista de moneda extranjera en la esquina de San Martín y Tucumán, en pleno microcentro santafesino. El mismo quedó vinculado a la causa por haber "facilitado a Baigoria dólares estadounidenses por fuera del circuito legal de cambios, destinados al pago del material estupefaciente fuera del país".

En tanto, la sexta persona detenida en la investigación que encabezó el fiscal Rodríguez fue Carlos Alberto Mansilla, quien actuaba como vendedor y distribuidor de los estupefacientes provenientes del exterior que manipulaba la organización.

Salta, Apóstoles y Santo Tomé

Los tres casos por los que el juez Miño y el fiscal Rodríguez solicitaron que se tramiten en la Justicia federal de Santa Fe ocurrieron en distintos espacios geográficos del país.

Uno ocurrió el 8 de julio del 2016, cuando personal policial de la Unidad Regional VII de Misiones detectó que una camioneta Ford Ranger abandonó un cargamento con 561 kilos de marihuana en un camino vecinal de la localidad de Colonia Apóstoles, ubicada a 50 kilómetros de Posadas y a 20 del cruce de la ruta nacional 14 que conecta con Entre Ríos. Aquel procedimiento fue analizado desde la Fiscalía Federal de Rodríguez y detectó que tendría estrechos vínculos con Baigoria, ya que el mismo fue divisado como quien iba delante de la camioneta, en un Suzuki Fun rojo, junto a dos sujetos que días antes habían cruzado a Paraguay.

En tanto, el 13 de diciembre del 2017, fue detenido por Gendarmería en un puesto caminero con cuatro kilos de cocaína, Ramón "Flaco" Correa (misionero), quien iba a bordo de una Chevrolet S-10 cuando transitaba por la ruta provincial N° 5 de Salta. El mismo tenía como destino Santa Fe y los días previos a su detención, el 13 de noviembre, estuvo, junto con Baigoria, en una escribanía situada en 1° de Mayo al 2100, para realizar tramites de manejos de vehículos que poseía la organización.

Por último, una causa iniciada en el Juzgado Federal de Reconquista, ordenó el allanamiento de un vendedor de drogas de la ciudad de Santo Tomé por sus vínculos con el trafico de drogas al norte provincial. Cuando los agentes de Gendarmería ingresaron al domicilio, ubicado en el kilómetro 2 de la ruta nacional N° 19, hallaron 700 gramos de cocaína. Tras una serie de datos, los investigadores pudieron establecer que los proveedores de esa droga eran Baigoria y González.

El otro procedimiento que no fue contemplado por el juez Miño ocurrió el 12 de diciembre del 2015, cuando dos santafesinos, Javier Maximiliano Domínguez -agente de la Policía de Santa Fe, en ese entonces- y César Andrés Castagnino, el cuñado de Baigoria, fueron detenidos por agentes del Escuadrón N° 16 en Clorinda (Formosa), cuando circulaban en un Mercedez Benz B200 sobre la ruta nacional 11 camino a Santa Fe.

Aquel caso terminó se resolvió el pasado 6 de septiembre del 2017, cuando el tribunal de jueces Eduardo Ariel Belforte, Juan Manuel Iglesias y Víctor Antonio Alonso del Tribunal Oral Federal de Formosa, los sentenció a siete y cuatro años de prisión por transporte de estupefacientes.