José D. M., el pibe de 21 años, oriundo de barrio Santa Rosa de Lima, que en la madrugada del martes fue detenido por agentes policiales en el corralón municipal de avenida Presidente Perón y Bulevar Pellegrini, obtuvo la libertad esta mañana tras ser imputado ante la jueza de la Investigación Penal Preparatoria, Susana Luna.

El caso fue abordado por el fiscal de Flagrancia del Ministerio Público de la Acusación, Carlos Lacuadra, quien le atribuyó al muchacho el delito de "hurto calificado en grado de tentativa". Según indicó el funcionario, en una audiencia que tuvo lugar en la Sala 3 del subsuelo tribunalicio, José D. M. saltó un tejido municipal del corralón cerca de las 0.20.

Allí caminó unos pasos y buscó una motocicleta, Gilera Smash de 110 centímetros cúbicos gris y sin chapa patente, y luego intentó huir del corralón pero al ser advertido terminó arrestado por efectivos del Comando Radioeléctrico con las manos en la masa. Posteriormente fue trasladado a la Comisaría 12ª de Santo Tomé donde quedó alojado hasta la jornada de hoy cuando fue llevado a sede judicial.

Esta mañana, pasadas las 10.30, ingresó a la sala esposado y se sentó ante la jueza Luna. No comentó nada sobre por qué en la madrugada del martes intentó sacar esa moto del corralón y luego acordó, por medio de su abogado, Sebastián Amadeo, del Servicio Público Provincial de la Defensa Penal, una serie de alternativas a la prisión.

En esa linea, se pautó que el joven deba firmar cada quince días una constancia de que se encuentra sujeto al proceso en la sede del MPA. A su vez, deberá fijar un domicilio ante las autoridades judiciales.

Asimismo, entre las partes se había impulsado una tercera medida que contemplaba que mientras la causa se encuentre abierta, no pueda acercarse al corralón municipal, pero fue luego desestimada ya que surgió el interrogante sobre qué podía pasar si necesitaba hacer un trámite en dicho organismo público.

En torno a por qué llegó a tal situación, allegados al entorno familiar del muchacho indicaron a UNO Santa Fe que buscó sustraer la moto del lugar ya que a la misma se la habían retenido unos días antes en un operativo de control municipal. Esa circunstancia motivó a que intente recuperarla por sus propios medios sin abonar la correspondiente multa y documentación pertinente.

Sus acciones se resolvieron en tribunales y el broche fueron las palabras de la abuela del joven, que tras terminar la audiencia le preguntó al guardia si podría saludarlo unos minutos y a su vez, "si podía pegarle un garrotazo", en tono claramente chistoso.