Lo que se sabe y lo que falta esclarecer del tiroteo en la escuela de San Cristóbal

El fiscal Carlos Vottero reconstruyó la mecánica del ataque: el agresor ingresó el arma en la mochila, la armó en el baño y efectuó cuatro disparos. Pero el móvil y el estado mental del adolescente siguen sin confirmarse

08:34 hs - Miércoles 01 de Abril de 2026

Ian Cabrera tenía 13 años cuando, el lunes por la mañana, llegó a la escuela primaria Nº 40 "Mariano Moreno" de San Cristóbal como cualquier otro día. No volvió a su casa. Un compañero —identificado solo como Gino C., también adolescente— ingresó al establecimiento con una escopeta escondida en la mochila, se encerró en el baño para armarla, salió al pasillo y abrió fuego. Ian murió. Otros ocho chicos resultaron heridos. El personal de mantenimiento de la escuela logró reducir al atacante tras cuatro disparos.

El jefe de fiscales de la circunscripción de Rafaela, Carlos Vottero, brindó la primera versión oficial del hecho. Su relato corrigió algunas versiones que habían circulado en las horas inmediatas al ataque y abrió nuevos interrogantes que la investigación deberá responder.

La reconstrucción oficial

Uno de los primeros rumores que se instalaron tras el tiroteo —que el agresor había ingresado el arma oculta en el estuche de su guitarra— fue descartado de manera tajante por la fiscalía. "El arma la ingresó dentro de la mochila. Ahí estaba la cartuchería, el cinturón, el porta cartuchos", precisó Vottero.

Según la reconstrucción oficial, Gino C. se dirigió al baño del establecimiento antes de actuar. Allí montó la escopeta —un arma calibre 12/70 de dos caños superpuestos que pertenecía a su abuelo— y se colocó el cinturón portacartuchos. Luego salió y comenzó a disparar. El arma, que requiere recargar cada dos tiros, fue accionada cuatro veces en total. Después de eso, el personal de mantenimiento lo redujo. El arma quedó secuestrada por la justicia.

Gino escuela San Cristobal

El adolescente de 15 años, autor del tiroteo y la muerte de un alumno en la escuela Normal de San Cristóbal

La figura legal: inimputable, pero bajo investigación

Varias personas que estuvieron presentes describieron a Gino C. como visiblemente "ido" cuando fue reducido. El fiscal reconoció esos testimonios pero les quitó peso jurídico: "Consciente o inconsciente, es un menor no punible. No se lo puede imputar." El estado mental del agresor al momento del hecho será evaluado mediante pericias psicológicas y psiquiátricas ordenadas por la justicia.

El próximo viernes, en una audiencia informativa en los Tribunales provinciales de Rafaela, el Ministerio Público de la Acusación pedirá formalmente que Gino C. no regrese a San Cristóbal. La medida apunta tanto a proteger a las víctimas y sus familias como al propio adolescente.

Lo que la investigación aún no puede responder

Más allá de la mecánica del ataque, las preguntas de fondo siguen abiertas. La principal: ¿por qué lo hizo? Vottero señaló que no existe "constancia" de que el agresor haya sufrido acoso escolar ni de que hubiera atravesado un conflicto intrafamiliar grave. Pero también fue explícito sobre los límites de esa afirmación.

Tampoco está confirmado si el adolescente consumió alguna sustancia antes del ataque. Ante la pregunta directa, el fiscal eligió la cautela: "En este momento eso no asoma. Quiero ser prudente." La frase no descarta nada: simplemente indica que los análisis aún no arrojaron resultados concluyentes.

Lo que sí está claro es que Gino C. sabía dónde estaba y que planificó, al menos en parte, cómo llevarla al colegio sin ser detectado. Todo lo demás —el motivo, el estado mental, el contexto previo— forma parte de una investigación que recién comienza.

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