"Decían que había llegado el jugador, otras veces nombraban que era Robin Williams", de esa manera, un agente de inteligencia de Prefectura Naval Argentina contó cómo fueron los primeros pasos que hizo la fuerza contra Sergio "Zurdo" Villarroel y Cristian Gamarra, ambos acusados de montar y llevar adelante una organización narco en la ciudad de Santa Fe y desbaratada en 2016.

Los dichos del espía de la fuerza federal fueron en la segunda jornada del juicio oral y público que se lleva adelante en el Tribunal Oral Federal y que tiene en el banquillo de los acusados a otras tres personas: Débora Vanina Flores -pareja del "Zurdo"-, Luis Alberto González y Martín "Tincho" Beilis.

Los cinco son acusados por el fiscal general, Martín Suárez Faisal, de haber formado parte de una banda narco que supo tener "vinculación con cadenas de aprovisionamiento transnacional". El debate comenzó ayer ante el tribunal de jueces compuesto por Luciano Homero Lauría (presidente), María Ivón Vella y José María Escobar Cello.

Durante la jornada del día de hoy pasaron miembros de la Prefectura Naval Argentina, en su mayoría del área de inteligencia criminal, los cuales fueron solicitados por el representante del Ministerio Público Fiscal y la defensa de Gamarra, a cargo de Hilda Knaeblein.

El plato más fuerte estuvo a cargo de dos agentes que prestan servicios en la Dirección de Inteligencia Criminal. Uno de ellos, el ayudante principal Carlos Eduardo Giraudo, quien se desempeña en la fuerza con sede en Santa Fe desde 1989, destacó cómo fueron los primeros trabajos de inteligencia para detectar quién era Villarroel y con quiénes se vinculaba.

Según indicó el pesquisa, a principios de la investigación se detectó, mediante escuchas telefónicas, que Villarroel era el líder de una supuesta organización y que Gamarra era también parte de ella. De esta manera y para evidenciar ello, Giraudo recordó que les tomó una foto a los dos en la zona de la Costanera Oeste y Salvador del Carril, ya que allí se encontraban para caminar y dialogar. En este sentido, el agente aclaró que a través de esas escuchas los investigadores sospecharon que los dos se reunían personalmente para así evitar ser escuchados sobre sus posibles negocios ilícitos.

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A su vez, el investigador destacó que los dos acusados se comunicaban y utilizaban un léxico vinculado al fútbol y nombraban "al jugador" para lograr aparentar que tenían vínculos con el club Defensores de Alto Verde, institución en la cual el "Zurdo" era dirigente de peso. "Indicaban que el jugador estaba en un hotel de calle Hipólito Yrigoyen y que se encontraba con la valijas y que tenía miedo", recordó el miembro de inteligencia de Prefectura. En esa línea, destacó que cuando allanaron un galpón en Sauce Viejo, que sería propiedad de Villarroel, se hallaron valijas con doble fondo confeccionado.

En tanto, se refirió a que apenas comenzaron las escuchas, detectó que el "Zurdo" quería poner en regla al club Defensores del cual se encontraba a cargo.

Por otro lado, indicó que en la tarde noche de un día, en momentos en que realizaba inteligencia en cercanías a la casa de Gamarra, lo vio pasándole unos envoltorios de nylon a su cuñado, por lo que sospechó que se trataría de estupefacientes.

De todas maneras, cuando la abogada de Gamarra le consultó al investigador si había logrado establecer alguna transacción de drogas o algo vinculado a un negocio ilícito, el testigo aclaró que no.

Diálogos incoherentes

Otro de los agentes de Prefectura que tuvieron su paso en el segundo día del juicio fue José Luis Benedetto, quien se desempeñó como jefe de Inteligencia Criminal de Santa Fe hasta febrero del 2015.

El mismo relató que los comienzos de la pesquisa lograron establecer, en base a las escuchas, que Villarroel estaba por arriba de Gamarra en la presunta organización. "Utilizaban códigos en la forma de hablar", resaltó en la sala.

"Hablaban de pollos y después pasaban a otra cosa. No era una comunicación con coherencia de dos personas que se conocían -destacó el exjefe-. Las incoherencias de las conversaciones hacían que se genere sospecha".

En otra parte de su testimonio, Benedetto destacó que "si bien -Villarroel y Gamarra- no hablaban de marihuana y cocaína, se podrían relacionar con estupefacientes". Por último, concluyó que los dos encausados se movían de manera muy sigilosa. "Estábamos tratando con personas que conocían el modus operandi", afirmó.

Continuará

El juicio comenzó en la jornada del jueves luego de la lectura de la requisitoria de elevación a juicio. Quienes primero prestaron declaración fueron dos testigos citados por la Fiscalía General. Se trata de Oscar Rodolfo Aranda y Jael Paez, dos agentes de inteligencia de la Gendarmería Nacional, quienes iniciaron las primeras averiguaciones en torno a Villarroel.

Esos primeros datos fueron en base a una denuncia realizada de manera anónima en la sede de la fuerza federal y que indicó que varias personas vendían estupefacientes para el "Zurdo" Villarroel y que este "tenía a toda la policía comprada".

El próximo lunes, a partir de las 8.30, continuará el juicio con el paso de testigos solicitados por la defensa de Gamarra, los cuales están fijados para la mañana, mientras que para la tarde, desde las 14, pasarán por la sala de audiencia los agentes de la Brigada Operativa Departamental I de Drogas de Santa Fe, que culminó el 10 de diciembre del 2016 con la detención de Villarroel.