Este miércoles se definirá en tribunales si un empresario santafesino quedará con prisión preventiva domiciliaria o cumplirá la medida cautelar alojado en un establecimiento del servicio penitenciario. El mismo se encuentra imputado por el abuso de una niña de 12 años ocurrido en el 2014.

La futura resolución tendrá lugar a las 8.30 en los tribunales penales de Santa Fe y estará a cargo del juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Héctor Candioti, quien deberá definir si revoca la domiciliaria a Alberto D., tal como lo solicitará la fiscal del caso, Alejandra Del Río Ayala, del área de Violencia de Género, Familiar y Sexual.

En la misma sintonía, hará lo mismo el abogado querellante, José Mohamad, quien patrocina legalmente al padre de la víctima quien reside actualmente en la república de Brasil.

El acusado tiene 69 años y se encuentra con prisión domiciliaria desde el 6 de diciembre del 2017 por orden del juez penal, Jorge Patrizi. Días antes, el hombre había sido imputado por la fiscal Del Río Ayala por el delito de "abuso sexual con acceso carnal calificado" (por ser cometido por dos personas) en concurso real con "promoción a la corrupción de menores agravada" ya que la víctima es menor de 13 años.

Aquel dictamen de Patrizi hizo lugar al pedido de la defensa del imputado, el cual se basó en que el acusado pueda tener salidas laborales ya que el mismo tiene a cargo una empresa abocada al rubro de la madera. Ese punto será cuestionado en la audiencia de mañana por la fiscal y el querellante.

En un hotel

El abuso por el cual el empresario maderero se encuentra imputado ocurrió el 2 de enero del 2014, en un hotel céntrico de la ciudad. La pesquisa logró determinar, en base a una cámara Gesell realizada a la niña, que el imputado -quien se encontraba al cuidado de la misma- y una mujer brasileña mantuvieron relaciones sexuales frente a la pequeña.

Posteriormente, la nena fue obligada a tomar whisky y en el baño de la habitación, donde residía el acusado por esos días, fue el lugar en donde se consumó el abuso sexual con acceso carnal.

A los meses, la niña de 12 años le contó el abuso a su padre quien era socio comercial del hoy imputado. Esa situación motivó a que el progenitor de la niña, vuelva a la Argentina, ya que el mismo vive en Brasil, y denuncie al empresario local.