Judiciales
Jueves 22 de Marzo de 2018

Penas de hasta cinco años de cárcel para el último eslabón de una banda de estafadores

Un padre y sus dos hijas acordaron un juicio abreviado por una causa que en 2017 destapó una serie de estafas cometidas en diversos locales comerciales de Santa Fe con tarjetas de crédito. La investigación continúa y apunta a una organización con vínculos en Buenos Aires.

Una denuncia radicada por el jefe de seguridad de un hipermercado de la ciudad fue el puntapié inicial para que agentes de la Dirección de Inteligencia Criminal Estratégica de la Policía de Investigaciones (PDI) desbaraten, en 2017, a una banda de estafadores que bajo la modalidad de "skimmer" realizó fraudes a locales comerciales de Santa Fe y alrededores.

El caso remonta a fines de junio del año pasado, cuando la pesquisa judicial concluyó con una serie de allanamientos en la ciudad de Santo Tomé y en la localidad de Víctoria, Entre Ríos. En efecto, un clan familiar santotomesino quedó detenido al igual que el dueño de una financiera.

Casi un año después, parte del nombrado clan familiar acordó un juicio abreviado y cerró penas de tres años para Rocío Álvarez; cuatro para su hermana, Paola, y cinco para su padre, Juan Carlos Álvarez, por el delito de "defraudación por uso de tarjetas de crédito o débito falsificada/adulterada en forma reiterada, en concurso real con asociación ilícita". Al padre se le atribuyó el rol organizador, mientras que a las hijas, el de "integrantes de la asociación ilícita".

El acuerdo fue celebrado entre el fiscal que encabezó la investigación, Omar De Pedro, y la defensa de los tres imputados, a cargo de Melisa Arolfo y Sebastián Nitti. Dicho acuerdo deberá ser homologado en los próximos cinco días por el juez penal Eduardo Pocoví.

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Por su parte, quedan todavía a la espera de resolver su situación procesal el dueño de la financiera de Victoria, Edgardo Salinas, y otros dos familiares de los Álvarez, quienes también fueron imputados por el fiscal De Pedro.

De vinos caros a electrodomésticos

Los investigadores detectaron que el ardid delictivo comenzó al menos entre mediados de septiembre del 2015 y tuvo como blanco una serie de locales comerciales de la capital provincial. En total, fueron registradas 162 estafas a 19 firmas comerciales (locales, nacionales e internacionales).

Desde cubiertas, piletas, combos para ir al cine, electrodomésticos, compra de combustible y hasta vinos costosos, fueron los elementos adquiridos por la organización a lo largo de su accionar. Los mismos eran utilizados para consumo personal pero también eran ofrecidos a través de cuentas de Facebook.

La estafa fue cometida mediante la modalidad de "skimmer", a través de tarjetas de crédito o débito que eran proveídas por Salinas, el dueño de la financiera de Victoria. En este sentido, los pesquisas detectaron que el propio entrerriano conseguía los elementos a través de una organización que operaba en la ciudad de Buenos Aires y que tenía ramificaciones en otros puntos del país.


El rol de Salinas en la organización fue clave según los investigadores, ya que el mismo comercializaba las tarjetas que fueron adulteradas o, a su vez, oficiaba como socio de los Álvarez, ya que en algunas oportunidades indicaba qué productos comprar.

El ardid cometido tuvo la particularidad de que las tarjetas utilizadas llevaban la titularidad de los estafadores pero la compra se le cobraba a otro titular, cuyos datos fueron robados por miembros de la organización.