Judiciales
Miércoles 18 de Abril de 2018

Pusieron fin a una banda de narcos que por aire traficó marihuana a Santa Fe

La Justicia federal condenó este mediodía a un paraguayo y a un sanjustino que en 2010 descargaron 277 kilos en la zona rural de Capivara, en el departamento San Cristóbal.

La Justicia federal de Santa Fe impuso penas de cuatro y seis años de prisión a un sanjustino y a un paraguayo involucrados en el transporte de más de 270 kilos de marihuana que fueron trasladados desde Paraguay hasta un campo ubicado en la zona rural de Capivara, en el departamento San Cristóbal, en el norte provincial.

El dictamen fue emitido este mediodía, pasadas las 13, en la sala de audiencia del Tribunal Oral Federal y estuvo a cargo de los jueces rosarinos Ricardo Vázquez (presidente), Omar Digerónimo y Germán Sutter Schneider.

La pena impuesta por los magistrados condenó a seis (6) años de prisión a José Ángel Briceño como "partícipe necesario" del delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas organizadas para cometerlo". Por su parte, el fallo también sentenció a cuatro años de prisión efectiva al paraguayo Miguel Ángel Figueredo Taboada, por el mismo delito que Briceño pero en calidad de "partícipe secundario".

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El caso remonta al 6 de junio del 2010, cuando en un campo ubicado a seis kilómetros al sur de la comuna de Capivara, una avioneta clandestina arrojó 277 kilos de marihuana fraccionada en 313 paquetes envueltos en papel ocre.

Por aquel suceso fue condenado en 2014 el cerebro de la organización: Raimundo López Barro, oriundo de San Justo y quien recibió la pena de ocho años de prisión. Aquel fallo también sentenció al santafesino José María Angini, a siete años . Por último, Alberto Celestino Hoyos, el peón de la estancia donde se descargaron los panes de marihuana, recibió seis años de condena.

En aquel entonces Briceño no participó del juicio ya que se encontraba prófugo luego de que los investigadores detectaron que fue quien le facilitó la camioneta que utilizó López Barro para dirigirse hacia el campo donde se halló el cargamento. A su vez, también gestionó el campo de Capivara. El mismo fue detenido cuando intentó cruzar a Chile por el paso internacional Cardenal Samoré, a pocos kilómetros de la ciudad de Villa La Angostura, en la provincia de Neuquén.

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En tanto, el paraguayo Figueredo Taboada no fue juzgado en 2014, ya que pese a que fue detenido el día del hecho, fue liberado 40 días después por un conjuez federal de Reconquista, por lo que se sospecha que regresó a Paraguay. Posteriormente, cuando la Justicia federal de Santa Fe intentó establecer su paradero, un abogado presentó un certificado de defunción donde explicó que su defendido había fallecido. Dos años después, fue detenido en un control vehicular y quedó en prisión preventiva.

La otra hipótesis
Previo a la sentencia dictada por el tribunal, la defensa del paraguayo, a cargo de los abogados Fernando Arias Camaño y Rodríguez Barbaró, cuestionó los hechos que le atribuyó la Fiscalía en el marco de su alegato.

Por un lado, Rodríguez Barbaró sostuvo que Figueredo Taboada nada tuvo que ver con el cargamento de marihuana que fue arrojado por una avioneta clandestina en un campo de la zona rural de Capivara, al cual se ingresa por un camino vecinal que cruza la ruta provincial Nº 6, en el paraje La Mutua.

Para justificar esa postura, el letrado expuso una llamativa hipótesis de cómo el paraguayo llegó a quedar involucrado en la causa. Según el letrado, Figueredo Taboada conoció a López Barro en la villa 1-11-14 de la ciudad de Buenos Aíres, cuando trabajaba en una carnicería. Allí, López Barro fue el que le propuso una serie de trabajos de albañilería en la provincia, por lo que el paraguayo accedió. Fue así que el 6 de junio del 2010 –día del desbarate de la organización– el hoy juzgado en el tribunal llegó a suelo santafesino.

Al arribar a la terminar de ómnibus de Santa Fe, López Barro lo buscó en una camioneta Sangyong Korando y al subir al vehículo, le comentó que "tenía un problema que resolver" por lo que le pidió que lo acompañe hacia la localidad de Capivara (departamento San Cristóbal). Cuando llegaron al camino donde se ingresaba al campo, que fue utilizado para descargar los estupefacientes, López Barro le pidió que se quede en un Fiat Duna que se encontraba estacionado en el lugar y en el que estaba abordo otro sujeto. López Barro cargó a la otra persona y se adentró en la zona rural y dejó al paraguayo en el camino. Posteriormente, arribaron los pesquisas del caso y procedieron a detener a los involucrados.

"Mi defendido se vio obligado a ir a Capivara desconociendo el plan delictivo", justificó Rodríguez Barbaró, quien agregó que tras esa situación, su defendido fue detenido pero que al tiempo fue liberado y por consejo de un abogado que tuvo en ese entonces se fue a Paraguay, pero al tiempo regresó a Buenos Aires.

En tanto, el abogado porteño aclaró que Figueredo Taboada nunca fue defendido ni asistido por un abogado santafesino, haciendo referencia a un documento que fue presentado en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe que consignó que el paraguayo había fallecido el 5 de noviembre del 2011 y por lo cual no fue a juicio en 2014 junto con el resto de los imputados en la causa. "El doctor Risso Patrón nunca fue abogado de Figueredo Taboada. Se presentó, aportó un fax y agregó un certificado de defunción", sostuvo Rodríguez Barbaró en su alegato.

Ni chajá, ni campana, ni punta de lanza
Por su parte, el otro abogado de Figueredo Taboada, Arias Camaño, sostuvo en su alegato que su defendido "no actuó de campana, no actuó de chajá, ni tampoco de punta de lanza". Sus dichos fueron en torno a la postura que tomó en su alegato el fiscal general Suárez Faisal, el pasado 6 de abril, cuando acusó al paraguayo de haber sido quien se colocó en ese entonces en el camino rural y dio aviso al resto de los involucrados ante cualquier eventual circunstancia.

En este sentido, aseguró que Figueredo Taboada no estaba en posición de "observación" al momento de ser detenido. Para detallar ello, el letrado porteño se paró en la sala, tomó un micrófono y mediante el televisor de la sala expuso una serie de pruebas que desvincularían a su defendido.

Por último, indicó que el handy que tenía Figueredo Taboada al momento de su detención en el Fiat Duna, y que es el mismo hallado en la camioneta que conducía López Barro, se encontró debajo del asiento del vehículo. "El handy fue usado por López Barro y por Angini", apuntó el abogado contra los hoy condenados en 2014.

Finalmente, Arias Camaño concluyó que su defendido, si fuera condenado, tendría que ser por el delito de "partícipe secundario". "Es imposible que sea coautor", concluyó el letrado porteño.

Con la pena impuesta
Desde la otra vereda, el pasado 6 de abril, en horas de la tarde, el fiscal general Suárez Faisal solicitó en su alegato que tanto Figueredo Taboada como Briceño sean condenados como "coautor de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la participación de tres o más personas".

Por un lado, pide que la pena para el paraguayo sea de ocho años por haberse encargado de la logística mientras que para Briceño, el monto de siete años, por ser quien consiguió el campo donde se arrojó el cargamento proveniente del país limítrofe.