Miércoles 06 de Abril de 2022
Valentina Escalante tenía diez años y vivía con su papá, Gustavo, desde los seis. Algunos fines de semana visitaba a su mamá, Verónica Ramírez de 34. La mujer era la pareja de Hugo Blanco, conocido como Bebe, y sufría violencia de género por parte de él. En varias ocasiones, familiares de Verónica la acompañaron a la comisaría a denunciar que rompía sus cosas y que le pegaba. Pero días después la mujer se arrepentía y retiraba las denuncias. Este círculo de violencia ocurrió durante cuatro años, con procesos judiciales de por medio, y terminó en una tragedia femicida. Blanco asesinó a Verónica y a su hija Valentina entre el 25 y 26 de mayo de 2019 en una casa de Azopardo al 10400 en barrio Punta Norte de la ciudad de Santa Fe.
Los hechos fueron relatados este miércoles por varios testigos allegados a las víctimas, entre ellos la hermana de Verónica, Ileana, y su ex marido, Gustavo. La primera contó que desde que Verónica empezó una relación con Blanco mientras éste estaba en la cárcel, el vínculo familiar cambió. La mujer no hablaba por temor. Al punto que cada vez que conseguía un celular para comunicarse, Blanco se lo rompía. Varios vecinos que dieron testimonio este miércoles describieron que era "normal" ver un patrullero en la puerta de la casa de Verónica ya que llamaba seguido a la policía porque le tenía miedo a "Bebe".
Por esta situación de permanente violencia de parte de Blanco, sus tres hijos fueron a vivir con Gustavo. "Tenía la custodia por decisión mía, y porque era lo que quería Valentina", dijo el hombre este miércoles en la sala 6 de tribunales ante los jueces Octavio Silva, Pablo Ruiz Steiger, y el conjuez Néstor Pereyra.
Contó que él hacía lo posible para que la niña (era la más cercana de los tres a la madre) no vaya a la casa de Verónica y de Blanco. "Pero era imposible a veces, lloraba mucho por días, quería ver a su mamá porque la amaba. Valentina era valiente porque sabía del peligro que corría y la iba a ver igual a su mamá. Estaba llena de amor y de coraje. Estoy seguro que se defendió. Siempre intenté que la nena esté comunicada conmigo, le compraba teléfonos, tablets, que él rompía".
"Muchas veces me llamó para que la busque porque se quería ir y la fui a buscar. He llamado a la policía, y hasta fui a buscar a mi otro hijo con un patrullero una vez. Pero cuando empezó a escuchar que hablamos con una parte de la familia que íbamos a pedir la tenencia completa para que no los vea más se empezó a callar. No quería que no la dejemos ir. Verónica era una excelente mujer, buena, trabajadora. Cuando nos conocimos no teníamos nada, y entre los dos, con nuestro trabajo logramos tener dos casas. Cuando tenía oportunidad de verla después de la separación estaba toda golpeada", lamentó Gustavo. El hombre había relatado previamente, a la prensa local, que un año antes de los femicidios había hecho la denuncia en el Juzgado de Familia N° 2.
La familia de Verónica y de Valentina intentaron ir a un procedimiento judicial abreviado. Pero Blanco sostiene que es inocente y que se trató de un robo, entonces no firmó y se hizo este juicio. El acusado es representado por el defensor público Javier Casco. "No queríamos pasar por todo este dolor, de tener que venir acá a contar todo lo que vivimos, siendo que ya tenemos al culpable", lamentó Gustavo visiblemente angustiado.
Una carta
Dos testigos del barrio, que vieron la escena del crimen por ser llevados al lugar por la policía, describieron que arriba de la mesa de la cocina había una carta que escribió Blanco. Una perito caligráfica de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe mostró minuciosamente cómo estudió la letra y la firma de Blanco en documentos judiciales. Aseguró que la carta fue escrita por el acusado. Son tres hojas de anotador escritas con tinta roja.
Entre las frases se lee: "Esto que pasó no fue porque estoy loco", "No me busquen en la casa de nadie porque ando en la calle hasta que me mate solo. No quiero vivir preso, así que ya saben policías, no me busquen". Firmó la carta con su apodo "Bebe". Cabe recordar que Blanco fue sospechoso desde un primer momento ya que su propia hermana llamó a la policía para dar aviso de los hechos criminales después que le confesara ser el autor. Después estuvo prófugo dos días hasta que se entregó solo en la comisaría 10º.
Este miércoles pasaron a dar testimonio 12 testigos en total. Se reveló la llamada que hizo la hermana de Blanco al 911 para dar aviso de los femicidios. "Recién vino mi hermano y me dijo que mató a la mujer y se fue corriendo. "La maté, la maté", me dijo", se escuchó en el audio que registró el Ministerio de Seguridad. También reveló la dirección de Verónica, y le dijo a los oficiales como estaba vestido.
Tanto la fiscalía, representada por Estanislao Giavedoni y Andrés Marchi, como la querella (Laura Gerard y Vivian Galeano del Centro de Asistencia Judicial) solicitan que a Blanco se le de una pena de cadena perpetua.
Finalmente, pasaron este miércoles también varios peritos forenses. Coincidieron en que ambas fueron asesinadas de varias heridas con un elemento “con punta y filo”, y que Valentina además fue asfixiada. Una bioquímica reveló que encontraron ADN coincidente con el de Blanco en las manos de Valentina y de Verónica. Por lo que se supone que intentaron defenderse. Las dos presentaron lesiones muy similares en la espalda a la altura de los pulmones, en el cuello y en el pecho.
Blanco es juzgado por los delitos de homicidio calificado por el vínculo y cometido en un contexto de violencia de género (femicidio) en perjuicio de Verónica, y homicidio calificado por ser cometido en un contexto de violencia de género (femicidio) en perjuicio de Valentina.