En Facebook se llamaba Roberto Savedra y en la vida real se hacía pasar como Iscac. Ante la Justicia se identificó como Lucas Castañares, alias "Ale", pero finalmente, se logró comprobar quién era: Isaías López, el hombre de las "tres identidades".

El mismo está acusado de cometer una serie de robos, mediante la modalidad de "escruches", en al menos cuatro propiedades de la ciudad de Gálvez, en el departamento San Jerónimo. La semana pasada, luego de una pesquisa llevada a cabo por agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) y de Comisaría 2ª de esa localidad, lograron detenerlo y ponerlo a disposición de la Justicia provincial.

El último sábado, luego de una audiencia que se llevó a cabo por la tarde en tribunales, la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sandra Valenti, ordenó que permanezca bajo la medida cautelar de prisión preventiva tras el pedido del fiscal de la Unidad Fiscal de Coronda, Marcelo Nessier, quien encabezó la investigación.

El dictamen de la magistrada se resolvió a pesar de que el imputado insistió de manera reiterada que su identidad era la de Castañares y no la que lograron detectar los investigadores del caso.

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Las pistas

El inicio de la investigación se produjo por una serie de robos que ocurrieron en Gálvez entre julio y diciembre del 2017. Siempre con la misma modalidad. Los propietarios de una vivienda se iban por unas horas y cuando regresaban, estaba todo revuelto con los elementos de valor robados.

Con el devenir del tiempo, una carta llegó al Buzón de la Vida de esa localidad. En el interior, había un escrito -con múltiples errores de ortografía- que permitió conocer a la policía quién era el posible asaltante de las propiedades. Se trataba de un tal "Isac", indicado como quien robaba en las casas y que hasta tenía un homicidio en su haber.

Los escruches continuaron en Gálvez y las sospechas en torno a ese tal "Isac" se hicieron cada vez más fuertes hasta que los investigadores lograron dar con una pista clave para encontrar al autor de los robos.

Todo fue a partir de un comprobante de pago de una recarga de teléfono celular que fue hallado en una mochila que olvidaron los maleantes que ingresaron a una vivienda. Con ese dato se logró intervenir un teléfono celular y así determinar quién estaba detrás de él: se trataba de Isaías. Luego de unos trabajos de inteligencia se descubrió dónde residía: con su novia, detrás de la casa de sus suegros, indicaron las fuentes policiales.

El miércoles pasado, en horas de la mañana, un grupo de agentes de la PDI de Coronda, de un grupo Táctico y de la Comisaría 2ª de Gálvez, fueron hasta una vivienda ubicada en Presbítero Balbiano al 1700. Allí, encontraron un total de 21 teléfonos celulares; cuatro tablets; cuatro notebooks; tres netbooks; elementos de computación; seis cámaras digitales; un posnet para celulares; un equipo registrador de firmas; 129 baterías de celulares; 24 relojes; un receptor de señales; un inhibidor de señales; 24 llaves de ingreso para viviendas; nueve llaves candado; nueve llaves ganzúas, y dos equipos de comunicación tipo handy.

Cuando los investigadores intentaron identificarlo, el joven indicó que su nombre era Lucas Javier Castañares. Un día después fue trasladado a los tribunales de Santa Fe para ser imputado y ante el juez Jorge Pegassano volvió a confirmar que su identidad era la que brindó en su detención y que su apodo era "Ale".

Las sospechas de parte del fiscal Nessier y los investigadores policiales no tardaron en llegar. Es que tras una serie de cotejos se logró determinar que el verdadero Lucas Castañares era otra persona y no el que se había sentado en la sala de audiencia de tribunales.

En tanto, un informe medico policial, practicado en la Unidad Regional XV, informó que las huellas dactilares de los diez dedos del imputado se encontraban totalmente ilegibles, "como si se las hubiera quemado", indicó un investigador a este diario.

Contratiempos de una investigación

Con las horas contadas para pedir la prisión preventiva, los investigadores lograron recepcionar dos testimonios puntuales que permitieron lograr identificar al muchacho. El primero de ellos fue el de un joven cercano al imputado, el cual al ver que su amigo había quedado en prisión decidió acercarse a la policía para narrar lo que sabía.

Dijo que al muchacho lo conocía como Isac y su dedicación era estudiar diariamente domicilios de casas de Gálvez. Posteriormente, ingresaba a las mismas y robaba las pertenencias. También contó que el acusado vendía los elementos robados en viajes que realizaba a Rosario. Además, acotó que se hacía pasar por Roberto Savedra en la red social Facebook.

Por otro lado, una familiar del imputado explicó que su hermano había estado en prisión hace unos 18 años pero que nada sabía de él. Dicho testimonio permitió saber además, que quien se había sentado en tribunales como el autor de los robos no era Castañares sino el propio Isaías Oscar López, oriundo de Gálvez.

Requerido

Tras esta insólita situación, la Justicia provincial logró establecer que Isaías Oscar López cuenta con un pedido de captura nacional e internacional dictado por el Tribunal en lo Criminal N° 1 de la ciudad de Junín, en la provincia de Buenos Aires.

A su vez, trascendió que también tenía el pedido de captura de la Justicia de Río Negro, por un presunto hecho ocurrido en la localidad de Choele Choel, en el interior de esa provincia patagónica.

Punto final

El sábado, luego de dos horas de audiencia y con cierto cinismo, el muchacho reiteró a la jueza Sandra Valenti, que su nombre es Lucas Castañares y que jamas se llamó Isaías López. La magistrada no le creyó y determinó que sea trasladado a la órbita del Servicio Penitenciario hasta que llegue un posible juicio.

Asimismo, se estima que en los próximos días sea llevado a Junín para que le rinda cuentas a la Justicia bonaerense. ¿Con qué identidad lo hará?