Martes 21 de Junio de 2022
El juicio que estaba programado para que inicie este martes a las 8.30 en la sala 6 de Tribunales se realiza por diferencias en relación a las acciones denunciadas (abuso sexual a un menor) contra un docente (D. C.) de la escuela San Roque. La fiscalía sostiene que el hombre es culpable y espera que lo condenen a 16 años de prisión. La querella coincide en la autoría de los hechos pero espera 20 años de pena. La defensa insiste en su inocencia y busca la absolución.
En lo que sí se encontró un acuerdo unánime en los pasillos de tribunales de una amplia gama de actores judiciales fue en cómo la desorganización de la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) afecta directamente el desarrollo de los procesos, a la par que altera negativamente en las vidas de las víctimas, los testigos y en el acusado.
Para este martes estaban previstos 16 testimonios, incluidas la reproducción de las dos cámara gesell. Es decir, que 14 personas acomodaron sus rutinas diarias en torno a brindar declaración frente a un tribunal capacitado para hablar sobre el abuso sexual a un menor de cinco años. De acuerdo al cronograma de juicio, habrá audiencias todos los días hasta el miércoles que viene donde se dará a conocer el veredicto. Pero, debido a las demoras "inesperadas" que ocurrieron esta mañana podría alterarse.
La semana pasada la OGJ difundió que el juicio contra D. C. comenzaría este martes a las 8.30 con los jueces penales Gustavo Urdiales -presidente-, Pablo Busaniche y Pablo Ruiz Staiger. A esa misma hora y en otra sala, Ruiz Staiger participó del veredicto final de otro juicio en el que estuvo toda la semana anterior, el del ahora condenado a 14 años de prisión por intento de femicidio Carlos Walter Maranzana. Tal vez por eso postergaron hoy temprano la hora de inicio para las 9. Para ese tiempo ya estaban presentes casi todas las partes, y de los jueces solo Busaniche. Arrancó cerca de las 10.
Estuvieron presentes en representación de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas) del Ministerio Público de la Acusación (MPA) los fiscales Alejandra Del Río Ayala y Matías Broggi. La querella (por las víctimas) está cargo de las abogadas Carolina Walker Torres y Agustina Taboada. Y la defensa de D. C. es privada, son los abogados Sebastián Oroño e Ignacio Alfonso Garrone.
La recusación
Cuando parecía que todo estaba listo para empezar, y le dan lugar a la fiscalía para que haga los alegatos de inicio (uno de los actos técnicos que marcan el inicio de juicio) la defensa interrumpe para solicitar la recusación de Busaniche. De fondo también se escuchó el estruendo constante de cómo se retomó la obra en construcción del edificio lindante, al punto de que todos eleven la voz para poder ser escuchados.
El argumento de la defensa fue que el juez actuó como tal previamente en una audiencia en la que está imputada una autoridad de la escuela San Roque, en el marco de las denuncias contra D.C.. "Hay temor de parcialidad", dijo Garrone. La fiscalía y la querella se opusieron. Los primeros sostienen que Busaniche solo intervino para decidir si una prisión preventiva era legal o no, y que no accedió a las evidencias que se iban a mostrar en este juicio contra D.C. específicamente. Walker Torres coincidió y dijo que además estaba fuera de término el reclamo, que lo tendrían que haber hecho antes.
Urdiales anunció un cuarto intermedio de una hora, para tomar una decisión, y dijo que en caso de recusar a Busaniche darían aviso a la OGJ para que busquen otro juez para completar el tribunal. Pasó un poco más de ese tiempo. En ese lapso el acusado aprovechó para abrazar y besar a su familia que estaba entre el público.
"Hay un problema"
Cerca de las 11.15 las partes se acomodaron en sus sitios dentro de la sala 6 para que pueda empezar el juicio. Anunciaron que de manera unánime (Busaniche incluido) estaban de acuerdo con la recusación.
Quien tomó el lugar de Busaniche minutos después fue la jueza Susana Luna, que se acomodó en el último asiento vacío. Dejó su ruana sobre el respaldar, y dio una vista panorámica de su alrededor. Rápidamente se levantó, buscó el teléfono oficial fijo con el que se comunican de manera interna en el Poder Judicial y les informó a sus pares: "Un momentito que hay un problema".
Dos minutos después, pronunció en voz muy alta, tal vez para que no la tape el ruido del otro lado de la pared: "Van a tener que seguir esperando". Se enredó en su abrigo y se fue a paso firme.
Urdiales pidió otro cuarto intermedio (de un juicio que nunca empezó) para resolver la situación. La fiscalía y la querella le preguntaron qué hacían con los testigos que tenían programados, porque algunos de ellos estaban esperando en los helados pasillos de Tribunales desde las 8. El presidente del inconformado tribunal les dijo que intentaría primero resolver la faltante, "para por lo menos empezar hoy". No dio certezas sobre lo consultado.
Minutos antes de las 12 el comentario general era que difícilmente los jueces quieran trabajar después de las 13, porque a esa hora siempre cortan.
Pasado el mediodía, se retomó la audiencia con la presencia de la jueza penal Rosana Carrara. Urdiales, antes de presentarla, leyó una supuesta explicación sobre el rechazo de parte de Luna de ser parte del tribunal. Dijo que esta jueza desde la causa Baraldo se excusa de participar en procesos en los que está la doctora Carolina Walker, sin dar mayores motivos de por qué.
Finalmente el presidente del tribunal aseguró que están completos: Urdiales, Ruiz Staiger y Carrara. Pidió un cuarto intermedio de cinco minutos para que cada parte lo discuta internamente y que puedan plantear esa conformación. Antes que puedan levantarse los jueces, la defensa, la fiscalía y la querella aseguraron al micrófono que no necesitaban ese tiempo porque estaban de acuerdo. Urdiales dijo entonces que se volverían a encontrar mañana a las 8.30 para que empiece el juicio. Para este miércoles están previstos 14 testigos, que se sumarían a los 16 que debían estar hoy.