La lógica era la siguiente: un almacenero de Santa Fe o la región recibía un llamado a su teléfono celular. Del otro lado, una voz masculina se presentaba como el encargado de una firma local y le ofrecía que tenía "mercadería en promoción". El comerciante aceptada la oferta y se pautaba un lugar de entrega: el playón de un supermercado de 1° de Mayo y Corrientes. Cuando el almacenero iba hasta el lugar, un hombre bien vestido que ya peina canas lo recibía en dicha playa de estacionamiento y le pedía la suma de dinero.

Seguidamente, el supuesto "encargado" le indicaba al almacenero que ya le traerían la mercadería mientras que él se iba a contar el efectivo a una oficina que tenía dentro del supermercado. Los minutos pasaban pero el encargado no aparecía. De hecho nunca iba a aparecer. Se había retirado por otra puerta del súper en un automóvil en el que se encontraba parte de la banda de estafadores.

Así, de esa manera sintética puede contarse lo que le sucedió a al menos cinco comerciantes de la ciudad de Santa Fe y la región, los cuales fueron estafados por un trío compuesto por dos entrerrianos, oriundos de la localidad de Seguí, Pablo Oscar Castillo (64) y Rolando Javier Orrego (44) y un santafesino, Rubén Telmo Pietrobón (66), sindicado como el cerebro del fraude.

Los tres formaron parte de una pequeña organización que desde por lo menos principios de 2018 efectuaron una serie de estafas en la capital provincial, Rafaela, María Susana, San Jorge, Nelson, San Francisco (Córdoba) y otras localidades de Entre Ríos.

Esta mañana y a una semana de ser detenidos en jurisdicción de la ciudad de Esperanza (departamento Las Colonias), cuando iban camino a Rafaela para efectuar una nueva maniobra, terminaron acordando penas de tres años de prisión de manera condicional por el delito de "coautores de asociación ilícita, de estafas en cinco oportunidades, tres consumadas y dos en grados de tentativa". La condena fue acordada mediante un juicio abreviado celebrado entre la fiscal del caso, Milagros Parodi, y la defensa de los tres imputados, a cargo de Javier Casco, del Servicio Público Provincial de la defensa penal.

La pena abreviada resolvió además que los tres imputados deberán abonar una suma de 15.000 pesos en concepto de multa y a su vez restituirle el dinero a tres de las víctimas para poder recuperar la libertad.

El acuerdo se llevó a cabo esta mañana en el subsuelo de tribunales y fue ante el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Eduardo Pocoví, quien deberá homologar la sentencia dentro de los próximos cinco días.

Los simuladores

En total, los hechos por los cuales el trío se hizo cargo fueron seis y ocurrieron entre enero y mayo de este año. Pietrobón se encargó de contactar a las víctimas de manera telefónica y simular ser un encargado del supermercado, mientras que Castillo era quien recibía el dinero en la playa de estacionamiento de la firma y Orrego esperaba en el automóvil, afuera del súper, para marcharse una vez cometido el timo.

Por ejemplo, en uno de los casos, el 30 de enero de este año, Pietrobón llamó a un comerciante de Santa Fe y se hizo pasar por "Jorge Ferrero, el encargado de un supermercado de renombre de la ciudad". Seguidamente le ofreció mercadería en promoción y pactó una compraventa de alimentos -quesos y vinos- que cotizó en $38.600.

La entrega fue pautada en el playón de 1° de Mayo y Corrientes, en pleno centro de Santa Fe. Allí, cerca de las 11, la víctima arribó y le dio el dinero al tal Jorge Ferrero, que en realidad era el propio Castillo.

Después de cruzar algunas palabras, Castillo, con la excusa de contabilizar el dinero en una supuesta oficina que se encontraba en el supermercado, se fue al interior y le dijo al comerciante que ya le traerían la mercadería. El tiempo corrió y el almacenero, al ver que nadie traía la mercadería, acudió al súper y cuando preguntó por el nombre se dio cuenta de que todo era una farsa: Castillo huyó en un automóvil junto con Pietrobón y Orrego por una calle lateral.

Como ese caso, la Justicia pudo corroborar tres más y dos en grado de tentativa, todos con la misma mecánica. Hasta es más, la investigación logró detectar que el propio Pietrobón, en los primeros días de febrero, le ofreció a un titular de un corralón de Nelson un total de cien chapas a un precio de $45.000. Ese negocio se pactó pero el dueño del corralón nunca se presentó.

El final de la banda concluyó el pasado 10 de mayo cuando el trío iba en viaje a la ciudad de Rafaela y terminó siendo detenido por la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe.