La balanza del bien y del mal

Pablo Morant lleva dirigidos 10 partidos en Colón, en los que sumó cinco victorias, cuatro derrotas y un empate. Ovación hizo un análisis de la labor del entrenador, resaltando los aspectos positivos y los negativos.

Lunes 03 de Junio de 2013

Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

Luego de la derrota ante Unión, el plantel sabalero retomará los entrenamientos hoy desde las 10 en el predio. El trabajo será a puertas abiertas y, luego, se comunicó que los jugadores y el cuerpo técnico tomarán contacto con la prensa. En relación al equipo para jugar frente a Atlético de Rafaela el domingo a partir de las 16.10 son varias las dudas. Recordemos que fueron expulsados Gerardo Alcoba y Facundo Curuchet, este último por exceso verbal (habrá que estar atentos a la sanción que pueda recibir el delantero).

En tanto que Mauricio Romero llegó a la quinta tarjeta amarilla, de todos modos Ronald Raldes fue convocado al seleccionado de Bolivia, por lo cual la dirigencia sabalera podrá pedir el artículo 225 para que Alcoba o Romero sean de la partida ante el conjunto rafaelino. Después habrá que ver cuál es la decisión del cuerpo técnico, el que seguramente será titular es Maximiliano Pellegrino, quien el domingo integró el banco de relevos. Por otra parte, no habría que descartar la posibilidad de que Bruno Urribarri sea tenido en cuenta, más allá de que Morant ni siquiera lo concentró para el juego frente a Unión. Demasiadas incógnitas en una semana complicada para el plantel luego de la durísima caída en el clásico, por lo cual no habría que descartar ninguna alternativa, como así tampoco el cambio de esquema y apostar por una formación más ofensiva para recibir a la Crema.

Lo Positivo

En el fútbol se dice habitualmente que los resultados son lo más importante y, en ese aspecto, el trabajo de Pablo Morant al frente del plantel sabalero hasta aquí es positivo en cuanto a los números. El Flaco lleva dirigidos 10 partidos en los que sumó cinco victorias, cuatro derrotas y un empate. Obteniendo de esta manera 16 puntos sobre 30 en juego alcanzando el 53,3% de eficacia. Si lo comparamos con lo que fue la producción del equipo en las primeras seis fechas con Roberto Sensini, las diferencias son sustanciales. Boquita cosechó apenas dos puntos sobre 18 en juego con el 11,1% y por ese motivo terminó renunciando.

Otro de los puntos destacados desde la asunción de Morant es la confianza que recuperó el equipo jugando en condición de local, donde sumó cuatro victorias (Tigre, Vélez, Arsenal y All Boys) y una sola derrota (Quilmes), revirtiendo la mala racha lograda por Colón en el Brigadier López.

A la hora de resaltar un ítem positivo, damos cuenta del respaldo por parte del cuerpo técnico para algunos jugadores de las inferiores como los casos de Luis Castillo y Gabriel Graciani, quienes jugaron siempre como titulares más allá de algunos rendimientos que no fueron los mejores. Y también les dio la chance tanto a Martín Luque como Facundo Curuchet, pero ambos futbolistas perdieron un lugar en el equipo por diferentes lesiones. En el caso del zurdo, por una pubalgia que lo marginó de los campos de juego por espacio de unas semanas, mientras que el delantero también arrastra una pubalgia desde el inicio del campeonato y, en consecuencia, no está en su plenitud. Pero cuando tuvo a todos a su disposición, en el mejor momento del equipo, Castillo, Graciani, Luque y Curuchet eran elementos titulares, como así también en algunos partidos Lucas Mugni. Y además hizo debutar al goleador de la Reserva, nos referimos a Facundo Callejo, quien sumó minutos en Primera División.

Lo Negativo

Más allá de los resultados a su favor, está claro que en los 10 partidos que lleva dirigiendo Morant cuesta encontrar buenos momentos de fútbol, o evidenciar una superioridad marcada sobre su rival. Quizás el partido con Arsenal fue el más sólido de Colón en función del rival y por la manera en que se impuso. Pero después, aún ganando, muchas veces fue dominando por el otro equipo, debido a su propuesta futbolística de regalar el terreno de juego y la pelota para apostar por la contra. En la mayoría de los partidos, el elenco rojinegro salió a esperar y jugar en función del equipo que tenía enfrente, sin proponer demasiado, por eso cuando lo intentó y no consiguió resultados (derrotas con Godoy Cruz y Quilmes), el entrenador manifestó volver a las bases y jugar nuevamente con un 4-4-2.

Pero ese sistema táctico no duró en el tiempo, ya que lo implementó ante Boca, pero después con All Boys y Unión se decidió por un dibujo más cauteloso (4-4-1-1) ante dos rivales débiles. Probó demasiado y se equivocó, como cuando hizo salir a Emmanuel Gigliotti (goleador del equipo) para que ingrese Rubén Ramírez en el juego ante el Xeneize. Cambió permanentemente los marcadores centrales, arrancó con Mauricio Romero y Ronald Raldes, luego ingresó Maximiliano Pellegrino, más tarde retornó Romero, posteriormente jugó Gerardo Alcoba y el que dejó su lugar entre los 11 fue Raldes.

Pero con el mismo efecto negativo Colón está entre los equipos más goleados del torneo (26 tantos) sólo superado por Tigre con 27. Pero sin dudas que la derrota ante Unión fue el saldo más negativo que cosechó como entrenador sabalero, ya que perdió el partido más importante del semestre dejando una pálida imagen ante un rival que no ganaba hace un año como local. La sensación es que no se animó a ganar el partido, demoró los cambios y lo terminó pagando muy caro.

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