Santa Fe

"La dificultad para definir progresismo en la Argentina, se llama peronismo"

El periodista y politólogo, José Natanson, visitó la ciudad y dialogó con UNO sobre la política nacional y regional. "Argentina, por suerte, desde hace unos años vive desenganchada del contexto internacional", aseguró.

Sábado 25 de Marzo de 2017

El periodista y politólogo José Natanson, actual director del periódico Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur, estuvo en Santa Fe el jueves 16 de marzo pasado para disertar sobre "La reconfiguración del progresismo en un contexto de ajuste e incertidumbre mundial". La charla, que se realizó el jueves de la semana pasada, se dio en el marco del ciclo de conferencias "Diálogos para el desarrollo y la igualdad de oportunidades". Antes de exponer en el auditorio de la Asociación Trabajadores del Estado, de calle San Luis, Natanson dialogó con UNO sobre la realidad política del país.

—¿Qué significa la reconfiguración del progresismo en la Argentina?

—A partir de cómo está cambiando el escenario mundial y el escenario latinoamericano, hay que analizar cómo se inserta Argentina en ese contexto. El mundo está cambiando de manera bastante acelerada y vertiginosa y hay algunos consensos geopolíticos que estaban establecidos desde la Segunda Guerra Mundial y se están empezando a poner en cuestión tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental. Esto hace que cuando se mueve un poco el centro del mundo, se mueva todo lo demás. Eso derrama sobre América latina y sobre Argentina.

—Pero en la región hubo movimientos que fueron previos a la llegada de Donald Trump al poder, ¿cómo se explica eso?

—Creo que América latina, y sobre todo Sudamérica, en los últimos años, por suerte, estuvo bastante desenganchada del contexto global. En un momento en el que de algún modo se extendía el consenso neoliberal y la globalización en el mundo, América latina giraba a la izquierda y estuvo desenganchada de ese proceso. Ahora América latina también está viviendo otro proceso desenganchada del contexto internacional.

—¿Por qué lo dice?

—En algunos países los gobiernos nacional populares, populistas, de izquierda o como les guste llamarlos se están agotando. Argentina, Paraguay, Brasil, Chile ya tuvo cambio de gobierno. No es todavía un cambio de ciclo claro, pero algo de esto se está empezando a insinuar y eso con independencia de lo que sucede en el mundo, porque como usted dijo, eso fue antes del triunfo de Trump.

—¿La llegada de Trump al poder puede ser un elemento que reafirme ese giro hacia la derecha en la región?

—No sé si tiene mucho que ver. El triunfo de Trump se explica, desde mi punto de vista, básicamente por motivos internos y política doméstica de los Estados Unidos que por cuestiones de política mundial. También hay tendencias mundiales que ayudan a explicar el triunfo de Trump como la globalización, la deslocalización industrial. Pero los motivos están dentro de los Estados Unidos. Ahora, cómo eso va a impactar después en América latina y en Argentina, ahí ya me cuesta un poco más verlo. Por suerte, Sudamérica está bastante desenganchada de lo que está pasando en Estados Unidos.

—¿Cuáles son los desafíos y los temas que tiene que abordar el progresismo en la Argentina?

—Los temas no sé. Lo que podría decir es que la dificultad, incluso semántica, para definir progresismo en la Argentina se llama peronismo. Qué hace el progresismo, qué hace un proyecto reformista progresista de izquierda con el peronismo que a veces es de derecha y a veces es de izquierda. Cómo se para frente a eso. Me parece que ese es el gran problema. No podría responder cuáles son los desafíos, pero sí podemos decir que se está en un momento donde el peronismo se está reconfigurando y si lo hace de una manera potente es una cosa; si el peronismo entra en guerra interna, por ahí el progresismo tiene una posibilidad diferente a la que tuvo en los últimos años que fue un margen muy reducido por la potencia enorme del peronismo.

"Si juega Cristina Fernández en las próximas elecciones, todo va a girar en torno a su figura."

"Si juega Cristina Fernández en las próximas elecciones, todo va a girar en torno a su figura."

—¿Ve que el escenario político en la Argentina se polariza?

—Depende mucho de si juega o no Cristina (Fernández). Si juega Cristina, por lo menos mediáticamente, políticamente, simbólicamente, todo va a girar en torno a su figura. Claramente va a ser la figura más potente y en ese caso al menos la opinión pública se va a polarizar por Cristina sí o Cristina no. Si Cristina no juega, puede ser que las elecciones en los diferentes niveles tengan otra relevancia en la cuenta final, no en lo institucional.

—El socialismo, con el Frente Progresista, está por cumplir una década gobernando Santa Fe, ¿cuáles son los puntos fuertes y sus debilidades después de 10 años?

—No quiero hacer una evaluación desde Buenos Aires porque sería poco diplomático. Lo que uno puede decir es que haber sobrevivido a la década kirchnerista sin haberse acoplado al dispositivo kirchnerista es algo a tener en cuenta. Casi ninguna gobernación, casi ninguna provincia lo logró, y los que lo hicieron lo lograron dentro del peronismo, como el delasotismo y los compañeros de San Luis, más algún radical perdido por ahí y la ciudad de Buenos Aires. Pero haber logrado eso me parece que es un valor en sí mismo y que es lo que le da al socialismo la fuerza que conserva. Si eso se puede transformar en algún momento en una plataforma para algo nacional y cómo hacerlo ya no lo sé.

—¿Y cómo ve esa independencia que logró el socialismo del kirchnerismo en la relación que ahora tiene con el gobierno de Macri?

—Hablando sin saber, es mucho más cómodo estar frente a un gobierno liberal que frente a un gobierno que toma algunas de las cosas que vos estás planteando a nivel provincial. Me imagino que el kirchnerismo generaba en el progresismo en general una incomodidad que el macrismo no genera porque claramente está en frente. Una particularidad santafesina es que el partido que forma parte de la alianza de gobierno oficial acá también es un aliado nacional, lo cual genera otra incomodidad y una serie de tensiones.

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