Opinión
Viernes 15 de Diciembre de 2017

La gran mentira de la reforma previsional

La Reforma Previsional, que ya cuenta con media sanción del Senado, intentará ser debatida el lunes en Diputados.

El Poder Ejecutivo lanzó un paquete de reformas hace poco más de un mes. Entre ellas, la reforma previsional es la de mi mayor incumbencia por ser, por haber sido, la presidenta de la comisión de Previsión y Seguridad Social de la Cámara de Diputados y mi lucha de más de 30 años por nuestros adultos mayores.

El Proyecto de Ley de la reforma, luego de que obtuviera media sentencia en el plenario de comisiones del Senado, será tratado en Diputados. La iniciativa oficial perjudica muchísimo a nuestros jubilados. Entre las modificaciones más graves está la de cambiar la fórmula de movilidad jubilatoria, para realizar el aumento de las jubilaciones y las asignaciones, que se ajustarían por la inflación desechando la actual Ley de Movilidad.

Se planteó una fórmula combinada entre la inflación y el índice RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Dicha fórmula que plantea el gobierno no sirve.La realidad es que dar una fórmula por inflación y por Ripte que es el 30 por ciento y el 70 de inflación a un jubilado que cobra entre 7 mil y 10 mil pesos, es irrisorio.
La realidad es que dar una fórmula por inflación y por Ripte que es el 30 por ciento y el 70 de inflación a un jubilado que cobra entre 7 mil y 10 mil pesos, es irrisorio.

Si acomodás los haberes de acuerdo al costo de vida que tiene un jubilado, es entendible que le apliques por inflación pero no sobre la mitad de lo que necesita para vivir. El Presidente anunció que el aumento será trimestral, por inflación no por recaudación, y así el Gobierno ahorraría 110 mil millones de pesos por año. Al final del cálculo, el resultado será menos dinero en cada aumento.

Esto perjudica al 70 por ciento de los jubilados, que ya están por debajo de la línea de pobreza. Hoy son más de 3 millones de jubilados los que cobran el haber mínimo de 7.200 pesos, más de 5 millones perciben montos por debajo de los 15.000 pesos, mientras que la canasta básica alimenticia supera los $16.000 mensuales.
Hoy son más de 3 millones de jubilados los que cobran el haber mínimo de 7.200 pesos, más de 5 millones perciben montos por debajo de los 15.000 pesos, mientras que la canasta básica alimenticia supera los $16.000 mensuales.

El costo de alimentación, medicamentos y transporte para un jubilado es muy alto. Necesitan de la alimentación más sana que es la más costosa, por los cuidados que requieren en la tercera edad. El otorgamiento gratuito de medicamentos también sufrió un cambio de resolución durante el Gobierno actual, dejando a muchísimos jubilados sin la cobertura total de sus medicamentos.

Al jubilado lo están sometiendo todo el tiempo a hacer trámites burocráticos. En lugar de facilitarle y beneficiarlo, lo complican con trámites y perjudican su bolsillo. Es inadmisible que el ahorro que se propone realizar el Poder Ejecutivo para achicar el déficit fiscal provenga del lado de los que menos tienen.

El sistema previsional ya está en crisis porque no es sustentable, no es sustentable desde hace años, entre otras razones porque vienen sacando plata del sistema, pero además porque no tienen el poder de recaudación que necesitan.

Tal vez el Gobierno se olvidó, pero en los ''90, cuando Domingo Cavallo era ministro de Economía, aplicó un método similar, del cual hasta el día de hoy muchos jubilados sufren las consecuencias. Fue cuando vivimos una instancia de reforma previsional en la que el Estado nos vendía a la jubilación privada como lo mejor, nos decían 'vayan a la privada que es mejor que la nuestra', y como resultado 400 mil jubilados fueron estafados y quedaron olvidados.

Por eso, en 2008 se aprobó la Ley 26.417, que contempla aumentos semestrales de acuerdo a la relación entre la variación salarial y la recaudación de ANSES. La forma correcta de implementar la reforma sería que en marzo den un aumento del 12% o lo que arroje la recaudación y la variación de salarios; y que la nueva fórmula se aplique a partir de junio.
La forma correcta de implementar la reforma sería que en marzo den un aumento del 12% o lo que arroje la recaudación y la variación de salarios; y que la nueva fórmula se aplique a partir de junio.

Otro punto a tener en cuenta dentro de la reforma es la extensión de la edad jubilatoria. Se otorgará la posibilidad de extenderla hasta los 70 años, para el sector privado, en forma optativa, sea hombre o mujer. Lo cuál también perjudica enormemente al sistema, hay muchísimos jóvenes desempleados y la extensión de la edad hace que no se generen nuevos puestos de trabajo para darle lugar a los nuevos. Como así también tenemos un alto grado de desempleo en mayores de 50 años que se les dificulta volver a conseguir un trabajo.

Desde nuestro espacio, 1 País, durante toda la campaña alertamos sobre las modificaciones que se aproximaban. Por eso es que votaremos negativamente el Proyecto sobre la reforma previsional propuesta por el Gobierno, ya que no vamos a acompañar una quita de derechos a los jubilados ni un proyecto que en lugar de beneficiarlos los perjudique y los arrastre a alcanzar niveles de pobreza. Me gustaría saber por qué cada vez que el Gobierno decide hacer un ajuste, siempre los afectados son los jubilados y los pensionados.

Ellos ya hicieron demasiado esfuerzo por el país. Ahora es momento de recompensarlos. Y por eso yo no puedo acompañar esto. No beneficia a los jubilados en nada, es un aumento basura. Le pido al Presidente que como otras veces dio marcha atrás con sus medidas, esta vez haga lo mismo con el ajuste de los jubilados.

Ellos necesitan un Estado presente que los contenga, y no que los lleve a ser los nuevos pobres de la Argentina.

(*) Diputada nacional por el Frente Renovador y ex presidenta de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de la Cámara de Diputados.