Gracias a la gestión de una fundación uruguaya llamada Honrar la Vida, hace menos de un mes comenzó a funcionar en un hospital de Montevideo una nueva filial de Pelucas de Esperanza, la ONG que nació hace ocho años en Gualeguaychú. Se trata de una organización sin fines de lucro integrada por mujeres que trabajan en la confección y el reciclado de pelucas y postizos, que se destinan a pacientes oncológicas que se encuentran bajo tratamiento de quimioterapia y desean suplir la pérdida de cabello por una peluca y carecen de recursos para hacerlo, aliviando la carga de su enfermedad.

Con esta, en total suman 12 las filiales, contando además las que llevan a cabo su labor en el país, pero no será la única que funcionará traspasando las fronteras: también en Barcelona, España, un grupo de personas que trabaja ad honorem con pacientes con cáncer replicará la labor de Pelucas de Esperanza; y en México hay otra fundación interesada en compartir esta iniciativa solidaria.

Fue Evangelina García Blanco quien comenzó con esta idea, en 2010, en su peluquería de Gualeguaychú. Durante dos años trabajó sola, recolectando pelucas que lograba que le donaran, modificándolas y restaurándolas para prestárselas a quien lo requiriera. "Era una labor muy silenciosa. Iba alguien a pedir que le alquilemos o le vendamos una peluca y le decíamos que se la prestábamos para que pudiera pasar este trance de la pérdida de cabello. Después de un tiempo la peluca vuelve para que la pueda utilizar otra paciente", señaló a UNO.

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Fue cuando le diagnosticaron cáncer a una de las personas que trabajaba con ella en su local que el abanico de posibilidades empezó a abrirse y fabricaron la primera peluca con cabello natural. Al respecto, comentó: "Ya sabíamos hacer cortinas de pelo y de ahí salió la primera que hicimos. Confeccionamos una peluca con cabello natural, bien casera, utilizando elásticos de ropa interior y siguiendo lo pasos explicativos de Youtube".

Evangelina recordó que extendió la invitación a más gente para que se sumara al proyecto, y explicó: "Necesitaba más voluntariado, porque nunca me imaginé la dimensión que podía llegar a tomar esto. Hoy en día enviamos de forma gratuita a todo el país pedidos que nos hacen, y de la misma manera recibimos pelo que nos donan", comentó, en referencia a los gestos de muchas personas, adultas y sobre todo niñas, que en diferentes ciudades optan por cortar su cabellera y la regalan para contribuir con esta noble causa.

En un balance que realizaron hace poco, concluyeron que ya llevan hechas 480 pelucas, pero en total ayudaron a unas 2.400 pacientes que las llevaron prestadas y luego las devolvieron para que otra mujer pueda hacer uso mientras transita su enfermedad.

Si bien vienen trabajando de manera artesanal, usando el telar para coser los mechones y lograr la confección de las pelucas, desde hace tres años anhelaban conseguir una máquina que facilitara la labor para lograr terminar el trabajo en menor tiempo. Ahora, felices, acaban de recibirla y están motivadas para hacer más y más pelucas para ayudar a la gente: "No era la máquina que buscábamos, porque es difícil conseguirla, pero tuvimos la suerte de cruzarnos con una persona que pudo modificar un aparato que cose zapatillas de una marca muy conocida, que compramos gracias a la filial de Crespo, que con un té solidario que hizo el año pasado pudo recaudar mucho dinero", contó Evangelina, con visible entusiasmo.

A su vez, destacó: "En la filial de Crespo fue Loly Javi, junto a su hijita Camila, quien hoy es una gran conocida, las que han venido realizando además una serie de eventos para que podamos cumplir con este objetivo. Les agradecemos a ellas, a la empresa Mostto que hizo el flete para traer la máquina de manera gratuita, y a Sergio Marcos Kettmayer, quien con sus manos mágicas logró reformarla para que podamos simplificar el trabajo de las pelucas. Él tiene 45 años y padece cáncer; como pudo, porque no la está pasando muy bien, la terminó guardando el secreto de cómo la remodeló".

Evangelina contó que el costo de la misma fue de 22.000 pesos y tuvieron que invertir unos 12.000 más para gestionar su importación desde Estados Unidos, aunque es de origen chino, y sostuvo: "Seguiremos trabajando con nuestras manos, pero nos favorecerá en los tiempos pasar a trabajar con esta máquina".

"Estamos súper felices y no podemos creer todo lo que hemos logrado", dijo por último, dispuesta a seguir adelante en este proyecto con el que consiguió contribuir a una mejor calidad de vida para mujeres que atraviesan esta enfermedad.

Cabe recordar que en distintas ciudades, incluyendo Paraná, hay peluquerías que trabajan mancomunada y solidariamente con Pelucas de Esperanza y ofrecen el corte de cabello gratuito a quien desee donar algunos centímetros de pelo que luego se envían a Evangelina para hacer las pelucas. Para ayudar o solicitar mayor información, se puede consultar en la página de Facebook: Pelucas de Esperanza Gualeguaychú Suc. Central.