Quienes conocían a Osvaldo Carrizo sabían que no era un deportista improvisado. El santafesino, de 55 años, que falleció en la Maratón de Buenos Aires producto de un paro cardiorrespiratorio, ya había participado de competencias similares y se había preparado como en ocasiones anteriores.

Desde el entorno del maratonista confirmaron a UNO Santa Fe que se había realizado todos los chequeos necesarios y obligatorios para participar de la competencia de 21K, más conocida como Media Maratón. Entre esos exámenes, se destacan los análisis de orina; de sangre; ecocardiograma, ergometría y ecodoppler.

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Según destacaron, la organización del evento estuvo a la altura de las circunstancias. Subrayaron que los servicios de emergencia actuaron en tiempo y forma, con la presencia de profesionales. En ese sentido, señalaron que la ambulancia se hizo presente rápidamente para el urgente traslado al Hospital Fernández.

Carrizo era ingeniero civil y empleado de la provincia, se desempeñaba en el Ministerio de Infraestructura. Había llegado a Buenos Aires 48 horas antes del inicio de la competencia, el día viernes.

En varias oportunidades supo correr acompañado por su pareja, quien en esta oportunidad no pudo hacerlo aunque sí estuvo junto a él minutos antes de la carrera, brindándole apoyo psicológico ante semejante esfuerzo

"Había realizado la entrada en calor y los movimientos precompetitivos con absoluta normalidad, sin ningún inconvenientes", comentó un familiar a este medio. La media Maraton comenzó a las 7.30 y Carrizo cayó al piso a los 20 minutos posteriores, en el kilómetro cuatro.