Un día después del quíntuple crimen que enluta a la ciudad, el duelo y el desconsuelo persiste en las calles de barrio Alfonso, en el suroeste de la ciudad. Los vecinos, muchos con una fuerte congoja, sacaron sus sillas y en plena vereda se sentaron a analizar la brutal masacre desencadenada ayer por Facundo Solís, el agente penitenciario que mató a su expareja y a cuatro familiares de esta.

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Con el devenir de las horas, surgieron datos que permiten establecer cómo fue la brutal matanza ocasionada por Solís en la tórrida siesta de ayer, cuando en la ciudad promediaban los 40 grados de sensación térmica.

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Según pudo saber UNO Santa Fe, el violento episodio tuvo su inicio en la propiedad de Mariela Noguera, la ex de Solís. El agente, minutos después de haber retirado a su hijos -de 9 y 5 años- irrumpió en la vivienda por el patio trasero, el cual es lindante a la vía del ferrocarril.

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Allí ingresó y con su arma reglamentaria masacró con una lluvia de balas a Ailén Soto (19) -la hija de Mariela- y al novio de esta, Yoel Airaldi (20), el cual se encontraba en la propiedad en ese momento. Los disparos se sintieron, confiaron vecinos a este diario, y quien los escuchó fue la propia Mariela, quien justo en ese momento llegaba de trabajar.

Solís la recibió con su ira femicida, la abrazó y le disparó en la cabeza causándole la muerte. Su cuerpo quedó inmóvil, tirado en el frente de su vivienda. Los dos se habían conocido diez años atrás y tuvieron dos hijos. A principios de este año los dos culminaron esa relación, que según cuentan allegados a la familia, siempre estuvo marcada por la violencia y humillación constante que le hacía vivir el agente penitenciario a Mariela.

El circuito homicida continuó por la vivienda de la exsuegra de Solís, la cual se encuentra pegada a la propiedad de Mariela. Allí, Carmen "Cuqui" Loseco recibió en el interior de la vivienda, disparos en su cabeza. Quedó tirada en suelo.

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Solís salió de la vivienda de su exsuegra y como vio la presencia de vecinos que intentaron abordarlo tiró disparos al cielo para amedrentarlos. Su plan no había culminado. Le quedaba una víctima más. Sonia, la hermana de Mariela.

Fue por eso que se dirigió hacia la propiedad de Sonia donde la ejecutó y además intentó matar a Franco -el sobrino de Mariela- pero el proyectil impactó en su brazo derecho causándole una herida no fatal.

Los vecinos se agruparon y buscaron detener a Solís pero este se atrincheró hasta que llegó la fuerza policial. Minutos después, el barrio se copó de agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) quienes lo neutralizaron y luego lo trasladaron a la Sección Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) para ser identificado.

Un día después, la conmoción persiste en barrio Alfonso. Muchos ayer quisieron hacer venganza por mano propia con el asesino, pero el dispositivo policial hecho en la zona impidió que a la masacre de Solis se agregara la barbarie de un lichamiento.

Por estas horas, Solís permanece detenido en un pabellón de la Unidad Penitenciaria de Las Flores, en el norte de la ciudad.