En las últimas horas comenzó a circular por internet y redes sociales un video en el que se ve al agente penitenciario Facundo Solís entrenando con una bolsa de arena. El femicida, autor de la masacre de Barrio Alfonso del viernes pasado, era un fanático del boxeo y de hecho lo practicó profesionalmente en la categoría crucero.

De eso daba cuenta su perfil en Facebook, donde tenía posteada una foto trucada que lo ubicaba cuerpo a cuerpo al lado con uno de sus ídolos, el excampeón del mundo de los peso pesados, Myke Tyson.

Solís, de 33 años quedó el domingo en prisión preventiva en el marco de la investigación en la que fue imputado como autor de un femicidio, cuatro femicidios vinculados y una tentativa de femicidio vinculado, por lo que se ha denominado "La Masacre de Barrio Alfonso".

Así lo resolvió la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sandra Valenti, a partir del pedido realizado por los fiscales de Homicidios Gonzalo Iglesias y Cristina Ferraro, y por la titular de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Mariela Jiménez.

Antes de solicitar la medida cautelar, los fiscales del MPA imputaron a Solís a quien le atribuyeron el femicidio de quien había sido su pareja, Mariela Clarisa Noguera. Por este hecho se le imputó la autoría del delito de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego; por el vínculo; y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer mediando violencia de género.

También se lo imputó como autor de los femicidios vinculados de otras cuatro personas (familiares de su expareja): Yoel Airaldi (novio de Ailén); Ailén Tamara Soto (hija); Generosa del Carmen Loseco (madre) y Sonia Isabel Noguera (hermana). Por estos cuatro hechos se le atribuyeron los delitos de homicidios calificados por el empleo de arma de fuego y por ser realizados con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la cual se mantuvo una relación de pareja.

Semejante cantidad de indicios contra el imputado y la gravedad de los hechos en cuestión, más haberse corroborado la salud mental de Solís, conducen a pensar que el penitenciario va camino a una cadena perpetua. Es imposible otra posibilidad frente al tamaño del daño causado a una familia y la conmoción social que el caso produjo en la ciudad y en todo el país.