Alejandro Soto, padre de una de las víctimas fatales del femicida Facundo Solís, quien desató una masacre en barrio Alfonso el pasado 29 de diciembre, dijo en diálogo con LT10 que lo sucedido "era previsible".

"Este desquiciado tenía denuncias, medidas de distancia, que nunca respetó y jamás nadie hizo nada, siempre hizo las cosas a su antojo", afirmó y aseguró: "Mariela (mamá de Ailén) tenía todas las herramientas necesarias trabajando en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Incluso lo denunció el mismo 24 de diciembre, porque fue a la puerta de la casa y la golpeó. Hoy, como padre y como persona, me pregunto dónde quedaron los derechos humanos de estas cinco personas. Dónde están los derechos humanos de mi hija, de su madre, de su abuela, su tía y su novio, todas personas excelentes con una vida por delante".

En ese contexto, Alejandro Soto hizo mención al dolor que siente y declaró: "Es una situación muy fea, creo que ningún padre, ningún hermano, sobrino o nieto se merece vivir esto. Lo único que siento es impotencia y dolor, no sé qué decirles. Este monstruo estuvo consciente en todo momento de lo que hacía, de hecho los que pudieron hablarle después, aseguran que no está arrepentido de lo que hizo".

Asimismo y para finalizar, el hombre pidió justicia "para estas cinco almas que dejaron esta vida sin querer". "No era la forma de irse de ninguno, yo sé que se tenían que ir de otra manera y no de esta", dijo y cerró: "Yoel era excelente persona, Ailén también. Eran dos seres maravillosos, siempre sonriendo, siempre juntos, eran felices y este desquiciado les arrancó la vida como si nada y sin importarle nada".