Este domingo a partir de las 10.30 se realizó la audiencia imputativa y la medida cautelar en la que el agente penitenciario Facundo Solís quedó en prisión preventiva, tras la masacre de barrio Alfonso del viernes, en la cual mató a su expareja y cuatro familiares de esta.

La defensa no realizó planteos. Al acusado se le atribuyeron cuatro femicidios vinculados consumados, un hecho de femicidio vinculado en grado de tentativa y el femicidio consumado de quien fuera la pareja de Solís, Mariela Noguera.

En este contexto, el fiscal de Homicidios Gonzalo Iglesias leyó varios testimonios y presentó pruebas que determinaron que el femicida, Facundo Solís, presentaría riesgo de fuga y probable entorpecimiento en las investigaciones si se encontrara en libertad.

Entre los textos leídos, se encontraban actas de procedimientos policiales realizadas por distintos oficiales de la Unidad Regional I el 29 de diciembre, día en que se consumaron los hechos.

En el relato policial, se describe que instantes previo a ser atrapado, Solís se encontraba en el fondo de la última de las tres viviendas en las que cometió los femicidios. El primer contacto de los oficiales fue con el adolescente de 17 años, Franco L. - sobrino de Mariela -, que tenía una herida de arma de fuego en su brazo. Fue quien les dijo que "un tal Facu había matado a su madre y se encontraba en el interior" de la casa.

Al entrar al hogar por la puerta que estaba abierta, los policías ven a una mujer tendida en el piso - que luego identificaron como Sonia Noguera -, y se encuentran con "un masculino que vestía ropa oscura y portaba un arma de fuego".

En ese momento, le dan "la voz de alto, hace caso omiso e intenta darse a la fuga por el fondo de la vivienda". Minutos después y con refuerzos, se entabla un diálogo con el femicida hasta las 15.15 que se logra que "deponga su actitud y se procede a secuestrarle el arma de fuego de sus manos".

La pistola, era una "9 mm, marca Bersa" con el "almacén cargador vacío, un cartucho intacto que poseía el arma en la recámara".

Asimismo, al llevar a cabo la requisa, a Solís se le secuestra del bolsillo derecho otro almacén cargador de pistola 9 mm con cartuchos intacto del mismo calibre con once proyectiles. Además tenía una credencial del servicio penitenciario y una credencial del permiso de portación del arma reglamentaria.

La fiscalía aclaró que si bien es necesario pedir informes para probarlo, ésta sería el arma suministrada por el servicio penitenciario.

Estos relatos, sumado al de una adolescente que fue testigo visual de los hechos y el relato de un amigo de Mariela Noguera (víctima de femicidio), entre otros, suman a las bases de las pruebas no solo para determinar cómo ocurrió la masacre, sino también para imputar al asesino por cuatro femicidios vinculados.