El domingo, a la espera de que se realizara la audiencia imputativa y la medida cautelar por prisión preventiva para el femicida Facundo Solís, decenas de mujeres se concentraron en Tribunales. La cita se dio a partir de un comunicado de la mesa Ni Una Menos Santa Fe para repudiar la violencia de género y los femicidios que perpetró el mencionado. Además, se acompañó a los familiares y vecinos que se hicieron presentes en su dolor y en el pedido de justicia.

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La jueza Sandra Valenti imputó a Solís por un femicidio, cuatro femicidios vinculados y una tentativa de femicidio vinculado a menos de una hora de comenzada la audiencia. Pero desde el comienzo los pedidos por justicia y explicaciones por parte de la autoridades se empezaron a sentir en el subsuelo del edificio.

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"Ni Una Menos, vivas nos queremos", se comenzó a escuchar cada vez más fuerte luego que Solís ingresara escoltado a la sala. Con la mirada al piso, mantuvo su cara inexpresiva en todo momento. Ni siquiera se inmutó cuando los gritos que llegaban desde afuera - "Femicida, femicida, femicida" - ocuparon cada lugar de la habitación.

Los manifestantes, concentrados en la vereda de calle San Jerónimo, ejecutaron la banda sonora que no pasó desapercibida en la cita judicial. Los fiscales Gonzalo Iglesias, Cristina Ferraro y Mariela Jiménez comenzaron sus presentaciones.

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El fiscal Iglesias, que dio a conocer pruebas y leyó partes policiales y testimonios sobre los hechos ocurridos el 29 de diciembre en barrio Alfonso, tuvo que elevar cada vez más la voz antes los desgarradores pedidos de justicia que llegaban desde afuera. Minutos más tarde, mientras la fiscal Cristina Ferraro daba cuenta de las calificaciones que se le atribuían a Solís, se escuchaba "Mariela, presente" y "Yo sabía que a Solís lo cuidó la policía".

Al final de la audiencia, se trasladaron hacia calle 3 de Febrero a la espera del traslado de Solís por la puerta sur del edificio Tribunales. Todo el procedimiento se dio en el marco de un gran operativo policial que custodió tanto a la familia como al imputado para que no tuvieran ningún tipo de contacto.

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Al momento de llevar al femicida detenido a las unidades de traslado, los presentes expresaron sus rechazos entre llantos de impotencia y dolor: "Hijo de yuta", y "Femicida", al verlo pasar. Tampoco se pudo ignorar los pedidos de algunas amigas, primas y tías de las víctimas a los oficiales que se encontraban trabajando: "ustedes tienen que hacer algo, esto no puede seguir pasando", les decían.

La resolución de la audiencia

El penitenciario Facundo Solís de 33 años quedó en prisión preventiva en el marco de la investigación en la que fue imputado como autor de un femicidio, cuatro femicidios vinculados y una tentativa de femicidio vinculado, por lo que se ha denominado "La Masacre de Barrio Alfonso".

Así lo resolvió la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sandra Valenti, a partir del pedido realizado por los fiscales de Homicidios Gonzalo Iglesias y Cristina Ferraro, y por la titular de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Mariela Jiménez.

Antes de solicitar la medida cautelar, los fiscales del MPA imputaron a Solís a quien le atribuyeron el femicidio de quien había sido su pareja, Mariela Clarisa Noguera. Por este hecho se le imputó la autoría del delito de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego; por el vínculo; y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer mediando violencia de género.

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También se lo imputó como autor de los femicidios vinculados de otras cuatro personas (familiares de su expareja): Yoel Airaldi (exyerno); Aylén Tamara Soto (hija); Generosa del Carmen Loseco (madre) y Sonia Isabel Noguera (hermana). Por estos cuatro hechos se le atribuyeron los delitos de homicidios calificados por el empleo de arma de fuego y por ser realizados con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la cual se mantuvo una relación de pareja.

Semejante cantidad de indicios contra el imputado y la gravedad de los hechos en cuestión, más haberse corroborado la salud mental de Solís, conducen a pensar que el penitenciario va camino a una cadena perpetua. Es imposible pensar en otra posibilidad frente al tamaño del daño causado a una familia y la conmoción social que el caso produjo en la ciudad y en todo el país.

Por último, se le imputó la tentativa de femicidio vinculado en perjuicio de un menor de 17 años, también familiar de su expareja. Por este hecho se le atribuyó la autoría de tentativa de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego y por ser realizado con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la cual se ha mantenido una relación de pareja.