“Me siento impotente y doy un paso al costado”

 Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza, que lucha por permanecer en la “B” Nacional, habló con Ovación y confirmó que se aleja del fútbol cansado de la violencia y de otros tantos manejes.

Martes 11 de Junio de 2013

 Andrés Martino

UNO Entre Ríos

Independiente Rivadavia de Mendoza tomó aire en Paraná. Empató con Patronato 1-1 y ahora depende de sí mismo para lograr la permanencia en la “B” Nacional. Si la próxima jornada, la última del campeonato, el equipo Leproso logra imponerse sobre Instituto de Córdoba en su casa, sellará el objetivo y se sacará esa mochila, bien pesada.

El presidente de la entidad, Daniel Vila, observó el cotejo ante el Rojinegro en el Presbítero Bartolomé Grella y luego habló, cara a cara, con Ovación a cerca del momento que atraviesa su club y también opino sobre la realidad del fútbol argentino, empapado de violencia. Además dejó en claro su alejamiento de este deporte.

—¿Cómo se vive este momento con el equipo penando por la permanencia?

—Independiente vivió un campeonato muy irregular. Arrancó muy bien, de hecho hasta la fecha 15 estaba ahí arriba, primero, segundo y tercero, pero después, inexplicablemente el equipo se cayó. De los últimos cinco partidos de la primer rueda sacó un solo punto. Vino el cambio de entrenador, asumió Fernando Gamboa y tampoco le pudo dar regularidad al equipo. Hoy nos encontramos en el final del campeonato peleando en la tabla del descenso.

—¿Qué final te imaginás?

—Bueno, porque Independiente tiene equipo para salir de este momento. Si bien no es fácil, tampoco es

imposible. El duelo con Patronato fue una final para Independiente y fue clave. Así lo entienden los jugadores y así salieron a jugarlo.

—¿Por qué con tan buen plantel se llegó a esta situación?

—En el caso de Independiente está claro que errores debemos haber cometido porque son seis años que lleva el equipo en la “B” Nacional y nunca logró hacer una campaña regular. Ni siquiera digo una campa-ña importante con expectativas de ascenso, digo regular nomás. Los seis campeonatos que le tocó disputar terminó sufriendo en los últimos partidos con el descenso. Como digo, entonces, algún error debemos haber cometido, pero el fútbol, a veces también es así y no tiene explicación.

—¿Hay que tomarlo así?

—Hay que tomarlo así. A veces uno

cree que está haciendo las cosas bien, busca buenos jugadores, busca nombres, trata de tener ordenada la institución, cree que está haciendo lo mejor, pero después los resultados no llegan.

—¿Cómo fueron los días de violencia que se vivieron en Independiente con el apriete de los barras a los jugadores?

—Fueron muy tristes y muy desagradables. Yo cuando asumí el último mandato el año pasado dije que lo hacía por un año porque era el año del centenario de Independiente y los hechos de la semana pasada confirmaron que la idea que tenía de retirarme del fútbol fuera la correcta. Yo me siento impotente de aportarle algo más al fútbol para poder combatir la violencia y erradicarla. Cómo me siento impotente tengo que dar un paso al costado y darle el lugar a otros, que tal vez tengan más éxito en la lucha contra la violencia que yo. Hay otro muerto y otro hincha que está muy grave.

—¿Por qué sigue viva la violencia?

—El primer responsable es la dirigencia que no tuvo ni la vocación ni la voluntad de erradicar la violencia o por corrupción. Eso hace que el delincuente se envalentone, tome cada día más protagonismo en las instituciones y comenta los delitos que comete.

—¿Cómo vas a mirar el fútbol desde afuera?

—Por la tele (risas). Me voy a mantener alejado de las canchas y me voy con un sabor amargo, el de la impotencia.

—¿Es una lucha perdida?

—Es una lucha fracasada, una lucha en la que no pude aportarle nada de mis convicciones al fútbol. Entonces llega un punto que uno tiene que llamarse a la reflexión y si no es capaz de cambiar lo que uno cree que está mal, debe correrse y es lo que estoy haciendo.

—¿Qué B Nacional te imaginás el año que viene con los dos Independiente?

—Espero que con el mío sí (risas). Y el otro no sería nada catastrófico tampoco. El descenso no es el fin de una institución y sino mirá el caso de River que nunca había descendido en su historia y ahora está a las puertas de pelear un campeonato. Creo que hay que desdramatizar el fútbol y eso es parte también de la lucha contra la violencia. A veces le agregamos demasiada pasión, demasiado dramatismo y eso genera violencia. Si los dirigentes fuéramos capaces de sacarle esto que te digo, seguramente el fútbol no tendría tantos hechos de violencia.

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