Memorias del Salado
Sábado 28 de Abril de 2018

Aprender a recordar sin fotos

La pérdida que dejó la inundación de 2003 trascendió las barreras económicas. Bajo el agua y el barro, naufragaron historias de familias completas. Con las fotos y papeles destruidos, los recuerdos perdieron cuerpo en ese trágico abril.

"Hace 30 años que vivo acá. Fue terrible, muy duro, porque se perdió la historia de cada uno. Yo perdí todo mi negocio y mi casa, que queda a siete cuadras. Quedé en la calle, no teníamos ni para comer. Me ayudó un amigo de Santo Tomé. Estuvimos allá dos meses y después volvimos. A luchar, como estamos luchando ahora", cuenta Daniel Araujo, carnicero del barrio Chalet.

A unas pocas cuadras, frente al ingreso a la platea Este del Club Atlético Colón, en el barrio Centenario, suma su memoria un quiosquero, Javier Fornillo: "Yo perdí el auto. Mis padres perdieron heladera, cocina, sofá, la ropa, todo... Pero lo peor fue perder los recuerdos, las fotos. Yo tengo un hermano combatiente del Crucero Belgrano. Mi mamá tenía guardadas todas las cartas que él le había mandado antes de que hundieran el crucero. Para mi mamá, hacé de cuenta que perdió una vida, porque eran todos los recuerdos de mi hermano. Lo material se recuperó, pero la historia se perdió".

Al igual que Daniel y Javier, miles de santafesinos intentaron despegar las fotos que la humedad compactó. Fueron pocos los que salvaron alguna que otra imagen en papel. Solo quedó el recuerdo del recuerdo.

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Perder todo

En cada nuevo aniversario de la tragedia, muchos vecinos reviven en la memoria el minuto a minuto de su experiencia con el Salado. "A nosotros nos agarró el 29 a la noche –recuerda Daniel. Yo veía que la gente salía del barrio y no entendía para qué. Esa noche tenía el agua hasta el techo. No alcancé a sacar nada. Perdimos todo".

"Me sacaron en una canoa, porque yo me quedé para ver si podía salvar algo, pero cuando el agua llegó al techo ya era imposible. A mi familia la sacó un rato antes un amigo de Santoto. Fue una experiencia que ojalá no vuelva a ocurrirle a nadie. Que llegue el agua hasta el techo de tu casa es algo que uno nunca puede imaginar, y pasó", agregó el hombre del barrio Chalet.

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Con las imágenes vívidas de ese abril en el Centenario, también Javier aporta su propia historia: "Nos llegó el agua cuando se rompió el portón del gimnasio de la cancha de Colón, enfrente de nuestra casa, como a las nueve de la noche. Recuerdo la gente gritando, pasando con chicos, con bolsos. Pasaban animales muertos, flotando. Yo tenía un auto y mientras ayudaba a sacar gente me quedé bajo agua. Lo tuve que atar a una columna, a la vuelta de mi casa. Eran las dos o tres de la mañana, yo estaba parado arriba del auto y ya el agua me llegaba al pecho. Una familia me ayudó a entrar porque ya tenía hipotermia".

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"Aún hay cosas que no recuerdo. Al otro día a la mañana, cuando amaneció, llegó la Prefectura y empezaron a pedir ayuda. Los árboles estaban tapados de agua y había que llegar al Fonavi. Guié a los prefectos por todo el Fonavi y fue muy triste. Había familiares de gente que había muerto, que gritaban. Fue algo que jamás en la vida se nos había ocurrido que podía pasar", rescató de su memoria.

Hoy, a 15 años, se revuelven las sensaciones y la búsqueda de respuestas, de justicia. Daniel habla con tranquilidad, no lo moviliza la bronca ni el odio: "El otro día murió (Marcelo) Álvarez. Él fue el que esa tarde había dicho que nos quedemos tranquilos los vecinos de Chalet, Centenario, San Lorenzo, que estaba todo controlado. A las cinco horas estábamos inundados. No lo juzgo, porque solo creo en la justicia de Dios. Está visto que en la de los hombres no se puede confiar. El que era el gobernador, (Carlos) Reutemann, sigue siendo político. La ayuda que recibimos en ese momento fue mucho menor a todo lo que se perdió".

Javier, desde el barrio Centenario, tiene también un tono reflexivo: "Se recuerda con mucha tristeza. Solo los que vivimos esos malos momentos lo vamos a recordar. Estamos tan centrados en lo que pasa en el momento que nos olvidamos de lo que pasó. Lo mismo que ocurrió con la guerra de Malvinas".

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