Memorias del Salado
Sábado 28 de Abril de 2018

El trabajo colectivo como eje de la reparación

UNO Santa Fe dialogó con tres referentes del denominado Comité de Solidaridad, espacio que se conformó tras la catástrofe hídrica del 2003 de la mano de diversas organizaciones y ciudadanos particulares locales, quienes se transformaron en el principal puente de asistencia de los inundados.

En los primeros días de la inundación, un grupo de organizaciones sociales y no gubernamentales, gremios y vecinos independientes se unieron para conformar el denominado Comité de Solidaridad. Su objetivo central estuvo puesto en lograr articular sus actividades con las del Estado, pero con el correr de los días y ante la inacción de ciertos sectores, el mismo terminó transformándose en el único puente de asistencia para los afectados y el promotor de su lucha ante la vuelta a casa.


Así, ante la angustiante realidad de un pueblo que se vio colapsado por la falta de decisión de sus gobernantes en la no finalización de una obra, y su posterior indecisión respecto de qué hacer ante la catástrofe que terminó afectando a una tercera parte de la ciudad capital de la provincia, el Comité tomó las riendas para realizar la primera presentación penal y convocatoria de la primera marcha en reclamo de los derechos de los afectados por la inundación, que se realizó el 21 de mayo del 2003.

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"Si bien esto de establecernos como comité surgió como una acción espontánea, automáticamente se transformó en una acción política y colectiva", explicó al respecto Sandra Gallo, una de las integrantes de Canoa, al tiempo que María Angéica Marmet, referente de la Escuela de Psicología Social de Santa Fe, Enrique Pichón Rivière, dijo: "Lo que se impuso inmediatamente fue un posicionamiento crítico de por qué sucedió la inundación, por qué entró el agua".


Y completó: "El comité de solidaridad comenzó a tomar conciencia del nivel de desastre de lo que había sucedido, y a partir de ahí comenzó a elaborar acciones. Primero en el orden práctico de cómo atender a la comunidad; y en segundo lugar, a través de un equipo de abogadas, organizando una serie de acciones penales y de denuncias para ubicar a los verdaderos responsables en el lugar que correspondía".

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Asimismo y en forma paralela, este comité comenzó a indagar sobre lo que había sucedido con los mismos afectados, puntualizando en la cantidad de muertos y las secuelas que dejó el trágico hecho. "Lo que fuimos logrando fue ser referentes en lo social. Y al mismo tiempo nos fuimos fortaleciendo como instituciones", reflejó al respecto Mercedes Martorell, otra de las integrantes de la Escuela de Psicología Social.

Dichas palabras fueron respaldadas por su colega, Marmet, quien remarcó que "el valor del comité fue mostrar la profunda eficacia de la solidaridad y la cooperación". "Todo aquello vivido nos enseñó a las instituciones a fortalecernos frente a determinadas cuestiones y saber que ante determinadas cuestiones que pueden surgir en la comunidad podemos encontrarnos", dijo y concluyó: "Es decir, hoy si bien no existimos como comité, internamente todos tenemos la convicción de que la herramienta colectiva es imprescindible para la reparación de los afectados".

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Con fundamento teórico
La Escuela de Psicología Social de Santa Fe, Enrique Pichón Rivière, junto a la Escuela de Psicología Social de Rosario que lleva el mismo nombre, publicaron el año pasado un libro en el que se aborda la situación de catástrofe y se hace alusión a la lucha de los inundados en aquel 2003.

En primera instancia, y haciendo alusión a los afectados, el escrito afirma: "El protagonismo que despliegan y la articulación con diversas instituciones de la sociedad son una estrategia de salud mental comunitaria, toda vez que apuntan a la necesidad de sostener la recuperación de la memoria y la lucha contra la impunidad y por la justicia".


Por otro lado, referiéndose al trabajo del Comité de Solidaridad, se detalla que el mismo "fue el germen de un espacio cooperante, capaz de asumir comprometidamente múltiples acciones frente a situaciones que afectan a los miembros de nuestra comunidad".

Y en ese contexto se afirma: "Quizás lo más importante no haya sido solo lo realizado , sino que aún perdura no con una tarea específica, no como una organización burocrática, sino todo lo contrario, como esa inscripción que figura en la interioridad de cada espacio institucional y que permite saber que no está sola, que frente a situaciones críticas pertenece a un conjunto, a un colectivo más amplio que puede articularse en acciones concretas".


* El Comité de Solidaridad estuvo integrado por: Acción Educativa/ Adul /Amsafé Provincial / Asociación Civil Canoa/ Arhista/ Asociación Bancaria/ CCC/ CTA Sta. Fe / Casa del Mono - Puro Teatro / Centro de Estudiantes de Arquitectura / Centro de Estudiantes de la Fac. de Ingeniería Química / Comité de Solidaridad de la Uner / Comité de movilización del FSM en Santa Fe/ Escuela de Psicología Social / FTV Santa Fe/ Grupo de apoyo a Madres / Familiares de Detenidos y Desaparecidos /H.I.J.O.S./ Madres de Plaza de Mayo / MEDH / Santa Fe Documenta/ Taller El Pibe / Renacer / Red de Salud Mental del Colegio de Psicólogos de Santa Fe / Soeva/ Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos; Servicio de Educación Popular/ MTL/ MPSL/ desocupados en Lucha de Sta. Rosa de Lima/ Asamblea Barrial Guadalupe/ Proyecto 3/ Federado Cooperadores Escolares/ Guadalupe Estratégico.
(*Datos del sitio www.canoa.org.ar).