Moverse sin nafta ni colectivo: por qué cada vez más santafesinos eligen los vehículos eléctricos

El aumento de los costos del transporte, las ciclovías y el terreno llano de la ciudad impulsan el uso de bicicletas y monopatines eléctricos, una tendencia que cada vez gana más espacio en las calles de Santa Fe.

00:28 hs - Viernes 06 de Noviembre de 2026

Qué conviene tener en cuenta antes de sumarse

Basta con pararse unos minutos en cualquier esquina del centro, de bulevar Gálvez o de la Costanera para notarlo: cada vez pasan más bicicletas y monopatines eléctricos. Lo que hace unos años parecía una moda de las grandes ciudades hoy forma parte del paisaje cotidiano de Santa Fe. La explicación es, sobre todo, práctica.

Con el combustible, el estacionamiento y el boleto cada vez más caros, muchos vecinos empezaron a buscar otra forma de realizar los trayectos cortos de todos los días, como ir al trabajo, a la facultad o hacer trámites en el centro. Para distancias de entre 3 y 10 kilómetros, que representan buena parte de los viajes urbanos, los vehículos eléctricos livianos ofrecen ventajas difíciles de igualar.

Una ciudad que ayuda

Santa Fe tiene algo a favor que no todas las ciudades tienen: es prácticamente plana. Eso, sumado a la red de ciclovías y bicisendas que se fue ampliando en los últimos años, hace que moverse en dos ruedas sea cómodo, incluso para quienes no tienen un buen estado físico.

La asistencia eléctrica completa el cuadro: permite llegar a destino sin transpirar, algo que para muchos era la principal objeción a la hora de dejar el auto.

¿Cuánto cuesta moverse con electricidad?

Una de las cosas que más sorprende a quienes se pasan a la movilidad eléctrica es el costo de uso. Cargar la batería de una bicicleta o un monopatín consume aproximadamente lo mismo que tener encendidos algunos electrodomésticos durante un rato, y una carga completa alcanza para varios días de recorridos urbanos. El mantenimiento también es mucho más simple que el de una moto o un auto.

¿Qué mirar antes de comprar?

Los especialistas recomiendan no elegir solo por el precio y prestar atención a algunos puntos clave:

Autonomía real: hay que tener en cuenta cuántos kilómetros se recorren por día, con un margen adicional. Para la mayoría de los usos urbanos, entre 25 y 40 kilómetros por carga es más que suficiente.

Potencia del motor: los modelos de entre 250 y 350 W cubren bien el uso urbano y las subidas leves, como las de los puentes.

Respaldo y repuestos: es uno de los aspectos que más se descuidan. Conviene elegir marcas con red de distribución en el país, servicio técnico y repuestos disponibles, porque un vehículo eléctrico sin soporte puede convertirse en un problema.

Seguridad: el casco, las luces y los frenos en buen estado no son opcionales.

Además, es importante conocer la normativa local de circulación para monopatines y bicicletas eléctricas.

Fabricantes nacionales que se suman

La tendencia también despertó el interés de empresas argentinas con trayectoria en otros rubros. Es el caso de Lumenac, la reconocida empresa fabricante de iluminación LED con sede en Buenos Aires, que lanzó TecnoLum, una línea propia de bicicletas y monopatines eléctricos pensados para el uso diario en la ciudad.

Su propuesta apunta justamente al punto que más preocupa a los compradores: los productos se comercializan a través de una red de distribuidores en todo el país, con respaldo técnico de la marca.

Una tendencia que llegó para quedarse

Más allá de las marcas y los modelos, el cambio de fondo es cultural. Cada vez más personas descubren que para buena parte de sus viajes diarios no necesitan un auto y que moverse en dos ruedas eléctricas es más barato, más rápido en horas pico y, además, más amigable con el ambiente.