El País
Jueves 02 de Agosto de 2018

Murió un adolescente de 15 años por la picadura de una araña

Habría sido picado el sábado, fue al hospital, pero su cuadro empeoró pese al tratamiento recibido.

Un adolescente de 15 años murió tras ser picado el pasado fin de semana por una "araña de rincón" en localidad misionera de Corpus.

La víctima fue identificada como Marcos Oviedo, que vivía en esa localidad ubicada a 75 kilómetros de Posadas.

La víctima comenzó el sábado con un dolor en la rodilla y en un Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de Corpus le dieron un calmante y le dijeron que podía tratarse de la picadura de una araña.

Por la noche, como el dolor le resultaba insoportable, volvió a concurrir al mismo CAPS y le dieron un calmante.

Según publicó el diario Primera Edición, el domingo el adolescente ya no podía pisar por el intenso del dolor y lo derivaron a Posadas con un cuadro de loxoscelismo, nombre derivado de la araña loxosceles o araña de los rincones.

En el Hospital Madariaga le suministraron el antídoto específico, sin embargo, el lunes de madrugada entró en coma y murió de un paro cardiorrespiratorio.

El doctor en Farmacia y Bioquímica y jefe del Departamento de Animales Venenosos del Ministerio de Salud Pública de Misiones, Roberto Stetson, dijo al portal MisionesOnline, que en 40 años es la primera vez que atiende un caso mortal de estas características.

"El tiempo para ocupar el antídoto es máximo 12 horas y el paciente fue derivado a Posadas a las 36 horas", manifestó el médico, quién afirmó desconocer la situación en la que fue picado.

El especialista explicó que no siempre una picadura de esta especie de arácnido termina en un cuadro tan complicado, "depende de las características genéticas del paciente y como actúa el veneno en cada una de ellas".

Por otra parte, comentó que es habitual que las personas acudan al médico pasadas las 36 horas, ya que el dolor intenso recién se inicia luego de 4 horas de haber sufrido la picadura.

Este tipo de accidentes suelen ocurrir en lugares poco higienizados, en casas precarias o en el campo, resalto Stetson, "suele buscar lugares secos y poco iluminados, esquinas, escaleras, cielorrasos" y suele esconderse en la ropa, cajas, zapatos y muebles.