Santa Fe

Narices solidarias: transmitir alegría, sacar sonrisas y brindar abrazos

Estos son los pilares fundamentales del grupo de clawnterapia integrado por ocho jóvenes del barrio Santa Rosa de Lima. Nació hace seis meses y desde entonces realizan distintas intervenciones en hogares de niños y ancianos, en el hospital Alassia y en distintas instituciones de la ciudad. "Está comprobado que la risa sana y a eso apuntamos", aseguraron.

Miércoles 30 de Agosto de 2017

Según define un reconocido diccionario el término clowntarapia es un conjunto de técnicas derivadas del circo y del teatro callejero y que se aplican en hospitales, hogares de niños y de ancianos, orfanatos, centros de día, entre otros. Todo gira en torno a recientes estudios científicos que demuestran que la risa, la carcajada y el buen humor inciden de forma considerable en el tiempo de sanación de diversas patologías, incluso graves.

Esto es lo que intentan hacer los que integran Narices Solidarias, un grupo de jóvenes de Santa Rosa de Lima que decidieron juntarse hace seis meses y salir a contagiar alegría, sacar sonrisas y armar momentos divertidos, con grandes y chicos. Por el momento son ocho los que participan, pero están convocando a más voluntarios que persigan el mismo propósito y que deseen sumarse a la movida.

Desde que comenzaron a juntarse visitaron distintas instituciones como hogares de ancianos, Sprai (organización civil que trabaja con discapacitados), el hospital de niños Dr. Orlando Alassia, y formaron parte de los festejos por el Día del Niño de varias organizaciones. La intención es que la sociedad santafesina los conozca y no solo se sumen más voluntarios, sino, y sobre todo, poder participar y seguir ayudando.

Aun no tienen un lugar físico donde reunirse, pero todos los martes una de las integrantes presta su casa para llevar a cabo las reuniones organizativas. Hasta allí llegó UNO Santa Fe y con la alegría y el humor que los caracteriza a cada uno, y por supuesto con las narices rojas, compartieron los orígenes, el presente, los objetivos y las metas que persiguen.

Solo estuvieron seis de los ocho y cada uno se presentó con el nombre que aparece en el documento nacional de identidad pero también con el artístico. Ramón Córdoba como Calabaza y Gustavo Garay, que es Tavito, fueron los impulsores de la iniciativa, y luego se sumaron Elsa Doval (Melocotón), Rodrigo Pérez (Ñaupa), Marcos Palczasty (Dormilón), Graciela Díaz (Lula), Nancy Carajuria (Nani), y Guadalupe Lissa (Aceituna).

La puesta en marcha

"La mayoría venimos de distintos grupos de clown terapéutico y hace seis meses nos juntamos con mi amigo Tavito con la idea de armar este grupo solidario; y después de haber tenido una comprometida experiencia social, de haber trabajado en hospitales, centros de día y hogares de anciano sentíamos que podíamos encarar este proyecto. Fue en febrero, más o menos", así comenzó a recordar Ramón cómo fueron los comienzos.

Esta semillita la fueron sembrando en las personas más allegadas y las que compartieron esa experiencia como clownterapia y "hace seis meses pusimos en marcha este proyecto: Narices Solidarias", agregó más adelante y luego contó: "Como la mayoría estábamos capacitados por haber estado en otros grupos, lo primero que hicimos fue hacer un espectáculo que lo concretamos en Sprai que trabaja con personas discapacitadas y así arrancó el grupo".

La intención es "ir de apoco" porque el primer paso es capacitar a los que van ingresando para luego poder ofrecer un buen producto porque "no es ponerse una nariz, sonreír y salir sino que lleva una capacitación más amplia, más profunda", anticipó Ramón y en esta línea amplió: "Se necesita estar preparado no para hacer espectáculos sino para la intervención porque no es lo mismo hacerlo para discapacitados, que para niños internados en el hospital o para los abuelos".

En esta línea expresó: "A veces decimos que nos ponemos una nariz y un traje y vamos, pero hay todo un mundo ya creado al cual debemos adaptarnos y no adaptar eso a nosotros; y esto es porque son chicos enfermos, abuelos abandonados por su familia y ellos sienten la necesidad de contarnos todo lo que les pasa, que nosotros seamos sus oídos, un abrazo y todo eso es lo que queremos lograr; y para eso debemos prepararnos porque esa carga no debe llegar a la casa de cada uno de nosotros. No es fácil escuchar a un chico que llora y no tiene a sus papás o a un abuelo abandonado y para todo eso debemos estar preparados".

Mirando el futuro

La capacitación que van teniendo día a día, la transmisión de conocimientos de unos hacia otros, va acompañado de las intervenciones en los barrios. "Muchas veces nos autoinvitamos como sucedió el último domingo con la celebración del Día del Niño en la asociación Madres Voluntarias Santa Rosa que nos acercamos para llevar un poco de alegría; y muchas otras, las instituciones nos invitan y nos suman al trabajo que hacen", contó Ramón.

En cuanto a la vestimenta, la característica fundamental y común en todos es la nariz roja y eso se complementa con trajes coloridos, llenos de brillos y graciosos, pero no se pintan la cara. "No queremos ser como los payasos tradicionales que se pintan toda la cara por una sola razón y es que los chicos por lo general se asustan, le tienen miedo; entonces usamos una pintura simple y la nariz que cada tanto nos la sacamos y pueden ver que somos una persona común, como ellos", dijo Ramón.

Siguiendo esta línea, agregó: "A los distintos lugares que visitamos siempre tratamos de dejar el mensaje de que somos voluntarios, que los que hacemos es a voluntad, que somos solidarios, que no hacemos payasadas, que no solo somos payasos sino que detrás hay una persona que se conmueve, que ve y siente la necesidad y quiere hacer algo por ellos".

En cuanto a las expectativas y proyectos pretenden que los conozcan y llegar a cada vez más lugares, hogares e instituciones. "Cuando integrábamos los distintos grupos íbamos a distintos lugares, no solo queremos volver sino que queremos sumar más; y además uno de los objetivos es sumar más manos solidarias,incorporar nuevas narices y así lograr que sea un poco más expansivo porque para llegar a más lugares, necesitamos más voluntarios", agregó Córdoba.

Al referirse a voluntarios significa personas que no solo quieran visitar un hogar o el hospital, sino ayudar con el vestuario, a preparar una escenografía, a formar parte de un espectáculo para los niños o simplemente estar con un mate. "Todo sirve y todo suma, necesitamos personas como nosotros que solo piensan en tender una mano sin pedir nada a cambio", manifestó más adelante.

Por último y antes de finalizar contaron cómo es el recibimiento: "Casi todos llevamos unos 10 años en clawnterapia y nunca tuvimos un rechazo, por lo general nos reciben muy bien desde los docentes hasta los chicos. Los adultos nos abren las puertas de las instituciones y los niños, sus corazones. Se siente mucho ese recibimiento y con los adultos también. "A veces a los más grandes nos cuesta entrar de una, pero cuando ven que no hay un payaso, ese rechazo no pasa de unos segundos", finalizó Ramón.

Para sumarse, invitarlos o simplemente conocer más sobre ellos, se los puede encontrar en facebook/naricessolidarias o contactarse con ellos a los teléfonos (342) 5667940 o (342) 4089326.

¿Te gustó la nota?