La columna de la mujer
Viernes 11 de Mayo de 2018

Aprender a ponerse límites y decir "basta"

¿Sos una mujer "soportadora"?, ¿Te cuesta decir "hasta acá llegué?, ¿hay claves para aprender a delegar? Algunos tips a considerar en esta nota.

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"Soportar" implica someter nuestro deseo. Ahora bien, podemos soportar algo para obtener un bien mayor –por ejemplo, toleramos a un jefe malhumorado porque necesitamos el empleo para mantener a nuestros hijos o soportamos a un profesor pensando: "lo voy a tolerar un cuatrimestre más... rindo esta materia y me recibo"– o podemos hacerlo simplemente por tener una actitud infantil. En esta oportunidad quiero hablarte especialmente de este último caso.

¿Oíste hablar de "la parálisis del conejo"? Este síndrome hace referencia a la actitud de los conejos cuando cruzan la ruta en el momento que viene un vehículo de frente y con las luces los encandilan: en lugar de correr o huir, estos animalitos se paralizan, razón por la cual terminan siendo atropellados. Esto es lo que les ocurre a muchas mujeres: cuando están frente a determinadas personas sienten que se les vienen un camión con luces por encima, que las va a aplastar, y que ellas no pueden huir, no pueden hablar, no pueden accionar frente a eso.

Por ejemplo, supongamos que una mujer fue maltratada toda su vida y de pronto alguien le pide que haga algo que ella no quiere hacer, le pone sobre sus espaldas un peso que no puede llevar, pero en lugar de reaccionar y negarse, esa mujer piensa: "Si no obedezco me van a volver a maltratar", y soporta la carga sin decir ni una palabra. Se paraliza porque siente que no puede manejar la situación, y deja que esta la aplaste. Hay mucha gente que tolera y tolera por miedo. Antes de huir, antes de decir que no, antes de poner un límite, prefiere seguir soportando.

Hay otras mujeres que la mayoría del tiempo se sienten que están en deuda. Soportan el peso que las personas les ponen, creyendo que de esta manera están pagando esa deuda que termina siendo eterna. Un ejemplo de esta situación es la mamá que dice: "Yo a mis hijos de chiquititos no les di suficiente amor, no los puede criar como debería haber hecho porque tuve que salir a trabajar. Fui una mala madre". Como se siente en deuda, ahora soporta todo de sus hijos.

En tercer lugar, existen mujeres que soportan todo por omnipotencia. Creen que ellas lo pueden todo, que no tienen límite, y por eso toleran y toleran, sin enojarse. Lo cierto es que de tanto acumular peso y silenciar su enojo, terminan enfermándose o estallando en el momento menos pensado.

Muchas personas aguantan porque creen que se deben mostrar fuertes delante de los demás. Sienten que verse como alguien débil es vergonzoso, por lo cual, cuando les imponen cargas, no reaccionan o no pueden decir que no para no ir en contra de los deseos del otro. Para estas personas, los deseos de los demás son más importantes que sus propios deseos. Y justamente, priorizar los deseos de los otros es el gran problema.

¿Cómo hacemos para poner un límite y decir que no cuando alguien nos carga con un peso que no nos corresponde, que no queremos ni toleramos llevar? Veamos:

En primer lugar tenemos que reconocer cuál es nuestro deseo o nuestra necesidad. Esta suele ser una tarea difícil para nosotras las mujeres, ya que fuimos educadas para reconocer rápidamente qué necesitaba el otro y no para darle importancia a nuestras necesidades o deseos.

En segundo lugar, después de identificar cuál es nuestro deseo, necesitamos determinar si queremos o no hacer lo que el otro nos pide. Con algunas personas es más fácil que con otras poner un límite, por lo que a veces decir que "no" constituye un verdadero desafío. Una buena técnica para implementar es tomarte un tiempo para dar una respuesta, es decir, no responder en el momento y decir: "Dejame pensar. Te contesto mañana".

No se trata de posponer la respuesta, sino de tomarte un tiempo para pensar si realmente querés hacer lo que te pidieron y así no arrepentirte de dar una contestación apresurada, impulsiva. El tiempo que te tomes para responder dependerá de lo que la otra persona te pide: puede ser un día o una semana, lo importante es que puedas decidir y atreverte a responder. Si tenés que decir: "No", hacelo con una sonrisa y con firmeza, y recordá que si ponés cara de culpa intentarán manipularte. Tené presente cuántas veces te dijeron que no a algo que pediste y aun así sobreviviste.

A veces fantaseamos con lo que el otro podría pensar o decir si le respondemos que no, y entonces, nos ponemos en su lugar y contestamos que sí. Es importante que puedas ponerte en tu lugar, de lo contrario, después te sentirás amargada, frustrada, angustiada. Cuando conocés cuál es tu propósito, hacia dónde vas en la vida, y cuáles son tus tiempos, podrás decir "No" con una sonrisa, sabiendo que nadie se va a enojar por eso.