La columna para la tercera edad
Sábado 16 de Diciembre de 2017

Claves para elegir al cuidador adecuado

La expectativa de vida aumenta y con ello, el envejecimiento activo es posible. A la vez, gracias numerosos avances en salud, investigación, etcétera, continuar viviendo en casa en la vejez es más sencillo que nunca. Pero la búsqueda del personal idóneo, honesto y responsable suele ser difícil.

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Los geriátricos u hogares de ancianos eran hasta hace una década la alternativa inexorable, más allá del grado de dependencia de la persona. Hoy existe una instancia anterior gracias a la profesionalización del cuidador domiciliario, una figura que tarde o temprano se vuelve imprescindible dentro de aquellas familias donde hay adultos mayores.

Un cuidador de adultos mayores ideal, está lejos de ser una empleada doméstica. No son asistentes ni acompañantes terapéuticos, tampoco enfermeros. Son personas capacitadas para garantizar "la supervivencia social y orgánica de las personas con dependencia, es decir, de aquellas que carecen de autonomía personal y necesitan ayuda de otros para la realización de los actos esenciales de la vida diaria", según coinciden las definiciones autorizadas.

Es necesario que desde el primer día su quehacer profesional se limite solamente al paciente, eso no incluye a la familia ni al hogar.

Permitir la entrada de una persona desconocida al hogar de ninguna manera es cosa sencilla, entendiendo que estará a cargo de un ser querido, conocerá los movimientos de la casa, ganará poder dentro del ámbito familiar, y tenderá lazos afectivos con muchos de los interactuantes.

Para alimentar la coherencia interna y la dinámica de trabajo, lo mejor es fijar las pautas de entrada. Aunque parezca obvio, la gran mayoría de los hogares que experimentan conflictos con cuidadores, expresaron no haber sido claros con cuestiones relativas al desempeño laboral como en las expectativas del puesto a cubrir.

Si sólo tuviéramos en cuenta números oficiales, les puedo contar que existen en todo el país más de 45.000 cuidadores domiciliarios inscriptos en el Registro Nacional de Cuidadores Domiciliarios. La mayoría de ellos se formó profesionalmente en cursos teórico/prácticos donde se imparten conocimientos específicos que habilitan para la tarea de atender, evitar situaciones de riesgo y tomar decisiones orientadas a mantener la integridad de adultos mayores, personas con discapacidad y enfermedades crónicas.

Dos aspectos claves en la elección de la persona que asistirá a otro con una condición de fragilidad o vulnerabilidad, es la evaluación tanto del conocimiento como de la vocación de servicio. Sin alguna de ellas, el trabajo no se desarrollará humana ni correctamente.
Hay que tener en cuenta que pese a las limitaciones provocadas por la fragilidad, "los viejos" siguen siendo sujetos con derecho a protagonizar su vida. El cuidador será quien desarrolle estrategias para que esto sea posible, y teniendo en cuenta lo expresado, les presento aquí, algunas de las características que debe tener un buen cuidador:
1. Mostrar cortesía, amabilidad, consideración y respeto por las costumbres del paciente.
2. Tener facilidad para comunicarse: comprensión del lenguaje verbal y gestual de la persona que cuida para saber qué necesita.
3. Ser hábil para establecer contacto y organizarse en relación a los horarios y tiempo de espera.
4. Tener buena capacidad de respuesta: responder a tiempo y con diligencia.
5. Adaptación flexible a las demandas y acompañamiento ante el dolor.
6. Tener competencia profesional: contar con conocimientos y habilidades que le permitan realizar su tarea.

Si tenes dudas o comentarios podes escribirme a lailatomas hotmail.com