La columna para la tercera edad
Domingo 26 de Noviembre de 2017

CoHousing: acompañarse en la vejez

El cohousing es un estilo de vida que en el mundo tiene decenas de años. En Argentina, recién se empieza a delinear y ya tiene varios interesados. Una alternativa para vivir la última etapa de la vida, en compañía.

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El aumento de la esperanza de vida, la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y el descenso de la fecundidad son las principales causas del envejecimiento demográfico. El crecimiento en las posibilidades de bienestar hace que las personas resuelvan de forma novedosa cómo prefieren pasar su vejez. Incluso las personas ya están pensando en vivir la adultez de otra manera, en espacios más originales, con alternativas diversas y en compañía.
El cohousing, es un fenómeno consolidado en Dinamarca, Suecia y Estados Unidos. Los adultos mayores lo eligen como una opción antes del geriátrico o la casa de los hijos. Aunque tiene más de 50 años, la tendencia se está haciendo más visible en otros países, incluido Argentina, donde las personas ya miran con buenos ojos la posibilidad de vivir sus últimos años rodeados de amigos, afecto y cierta independencia. En el país ya existen lugares con servicios específicos para personas mayores. Un lote rural en Posadas, un edificio en el barrio porteño de Belgrano y un complejo en la localidad bonaerense de Tapalqué son algunos de los ejemplos.

La traducción literal del inglés sería cohabitando, y concretamente es un pueblo o comunidad que comparte gastos y servicios comunes, además de realizar actividades sociales y recreativas y disfrutar la vida con pares.

¿En qué consisten estas viviendas colaborativas? Este método combina las viviendas privadas con espacios comunes, gestionados por todos los miembros desde una figura de cooperativa. Las viviendas están pensadas para mejorar la relación con los vecinos y la participación.

Las zonas comunitarias son fundamentales y generalmente muy amplias. Suelen incluir un comedor, salas de estudio o bibliotecas. Pero igual de importantes que los espacios son los servicios comunes, que entre todos los vecinos deben acordar, como son la lavandería, la red wifi, las salas de juegos o incluso, en algunos casos, los vehículos.

Esta forma alternativa de vivir la ancianidad que aún no se ha popularizado, arroja buenos resultados en los primeros experimentos. Es una modalidad interesante porque permite a varias personas mayores vivir juntas, compartiendo los gastos. Claro que tiene sus ventajas, como contras también.

Uno de los principales beneficios es la compañía. La vida en compañía alarga la calidad de vida y la cantidad de años. Es altamente positivo desde el punto de vista emocional y favorece la salud mental. La autonomía, la protección y la división de gastos son otras de las ventajas.

Muchas personas van perdiendo su núcleo familiar y de amigos porque los hijos se independizan, cambian de residencia o las parejas fallecen, ante este cambio del entorno habitual, el cohousing ofrece una alternativa y una solución en la que no estar solos. Es un modelo que no pretende menoscabar la intimidad ni la independencia personal o económica, donde cada usuario tiene su espacio privado a la vez que se rodea de personas con sus mismas necesidades.

Además, entre los numerosos beneficios que aporta el cohousing, nos encontramos con que supone un medio asequible que mejora, gracias a compartir recursos, la salud física, mental, emocional y espiritual, propicia la amistad, el contacto social y la seguridad.

La gran desventaja, en tanto, es el poder adquisitivo. Los emprendimientos particulares en general, involucran a personas de clase media que ya cuentan con una propiedad y que estarían en condiciones de compartir, o que tienen capacidad financiera para comprar o alquilar en un complejo. Aunque, ya logrando acceder, las viviendas colaborativas aprovechan al máximo los espacios y los servicios, por lo que el consumo generalmente será menor.

Desde el punto de vista legal, antes de iniciar cualquier acuerdo de partes o contrato, hay que hablar con un profesional especialista en derechos de la vejez. La fuente del cohousing es un acuerdo, y la autonomía de las partes en el mundo jurídico se plasma a partir de contratos.

Como puede verse, el cohousing trabaja para darle a los adultos mayores el rol que les corresponde en la sociedad, constituyendo un importante modo de potenciar la vida activa de las personas añosas, su inserción social, sus cuidados y, con todo ello, una importante mejora de su calidad de vida y reducción de los costes asistenciales, los cuales en esta etapa aumentan exponencialmente.

Vos, ¿estás pensando esto como una posibilidad futura?


Si tenés dudas o comentarios podés escribirme a lailatomas@hotmail.com