La columna de la tercera edad
Lunes 06 de Noviembre de 2017

Cuando los abuelos no abuelan

La Encuesta Nacional de Calidad de Vida de los Adultos Mayores indica que el 27,1% de las mujeres cuida niños del entorno familiar, aunque los abuelos prefieren no hacerse cargo.

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Una vez hace mucho, escuche de un pediatra una frase que me llamó muchísimo la atención: "Las mujeres lograron la independencia laboral a través de la esclavitud de las abuelas".

Esa misma fue la frase que me vino a la cabeza, cuando leí la Encuesta Nacional de Calidad de Vida de los Adultos Mayores (ENCaViAM) publicada por el Indec, que plantea que más de un 27% de las abuelas argentinas tiene como responsabilidad el cuidado de nietos. La encuesta resalta además que algunas lo disfrutan y otras no, reclamando o deseando de manera silenciosa, más tiempo para sus actividades.

El número en cuestión, es altísimo, teniendo en cuenta que el cuidar de niños del entorno familiar o cercano sin percibir remuneración, es realizar un aporte a la economía que se encuentra naturalizado e invisible. Este número asciende al 34% si se realiza un recorte en las respuestas de las mujeres entre 60 y 74 años. Aunque en menor medida, los varones mayores también realizan tareas de cuidado, ya que el 17,8% de los entrevistados también respondió que cuida habitualmente de un niño de su entorno familiar o cercano sin remuneración.

Las justificaciones que tienen los padres para acudir a los abuelos son muchas, más allá de las económicas. Cuando son pequeños, porque se desconfía de las guarderías o de dejarlos "con extraños", y cuando tienen doce o trece años porque algunas tardes no tienen clase y son mayores para ir al jardín pero aún pequeños para estar solos. Y a medida que el niño crece, los abuelos envejecen, y con los años acumulan nietos y carga, pero muchos no se atreven a plantarse y lo sobrellevan con resignación.

Hay un tipo de hijo que piensan que hacen un favor a sus padres dándoles ocupaciones para su tiempo, ya sea recoger al niño del colegio, darle de comer o hacer algún trámite. Ese es un estereotipo falso, porque hoy las personas mayores son activas, llegan a la jubilación bien de salud y con proyectos para hacer.

En tiempos en que la tercera edad se transita de otra manera, los adultos mayores disfrutan de su tiempo libre y buscan contactos con sus pares. Participan activamente de cursos, talleres, viajes y reuniones de amigos. Razones por la que cuidar nietos de manera obligatoria es, en muchos casos, una carga. Hoy los abuelos modernos, activos e independientes, prefieren ejercer su rol con alegría pero privilegiando su tiempo libre por sobre sus obligaciones.

Son abuelos modernos y aggiornados, cuya vida no gira en torno a sus nietos e incluso se animan a decir "no" ante un pedido para cuidarlos cuando ésta se superpone con alguna de sus actividades.

A partir de lo leído, podemos plantearnos una pregunta: ¿los abuelos quieren cuidar a sus nietos o lo viven como una carga?

Si contemplamos el contexto social, geográfico e histórico, Los papás suponemos que los abuelos van a cuidar a sus nietos como nadie, y es muy de Sudamérica la entrega del cuidado a los abuelos de nuestros propios hijos.
La realidad de ser abuelos es un hecho muy beneficioso, porque cuidan y disfrutan a sus nietos, pero sin excederse, porque ellos hoy tienen una vida más activa, más plena y establecen relaciones más placenteras, relajadas y desestructuradas de mandatos sociales y pautas de crianza.

Los nietos deben ser para los abuelos una fuente de satisfacción, sin tener obligaciones de crianza, sino solo el placer de mimarlos. De los nietos reciben diversión y amor. Es una relación de entrega absoluta por parte del abuelo, son una fuente de amor incondicional. Pero pasa que hoy muchos abuelos son un eslabón esencial en muchas familias –tanto a nivel social como económico– y por ende, muchos sienten la sensación de tener que cubrir las ausencias de algunos padres y madres con escaso tiempo para el cuidado de los hijos.

Son muchos los abuelos que aceptan esta responsabilidad por puro placer, y otros más los que toman casi obligatoriamente el papel de cuidadores. Ahí, es donde comienza a resentirse el vínculo Abuelo – Nieto. Allí, donde debe haber un padre que eduque y rete, y un abuelo que abuele, consienta y ame, se desnaturaliza el rol, ya que esos viejos que cuidan chicos, deben poner numerosos límites para conservar la armonía de la rutina, y evitar el caos, o los reproches de los hijos al buscar a sus crías a la vuelta del trabajo o salidas.
Lo deseable, desde el punto de vista del bienestar para las generaciones, es una relación sana donde los abuelos siembren una semilla de la vejez en sus nietos, quitándole el componente trágico al envejecimiento y revalorizando el valor de la vida. Esto puede darse en el marco de abuelazgo pleno. Porque para los abuelos la prolongación de la vida es un privilegio que se disfruta día a día, y al no tener la obligación derivada de educar como los padres, ellos dan afecto y satisfacción, ofreciendo un amor incondicional, que tanto nietos como abuelos, tienen todo el derecho de experimentar. ¡Atentos, Papás!

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