La columna para la mujer
Domingo 08 de Julio de 2018

Cuando te gana el mal humor

Hay personas que se pasan el día enojadas y eso puede resultar desgastante. Las claves para aprender a cambiar esa situación.

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El mal humor es un estado de ánimo que todos experimentamos. Hay varios motivos por los que aparece el mal humor. Algunas personas afirman que se debe a una alteración en la química cerebral. Otros tienen mal humor porque, por ejemplo, sienten hambre. En estos casos, cuando la persona come algo, el mal humor rápidamente se le va. Hay quienes tienen mal humor porque están estresados, porque se sienten frustrados al no haber podido cumplir sus expectativas o porque les dijeron algo que no esperaban. También hay personas que se ponen de mal humor porque tienen hábitos negativos que, por mucho que intentan, no logran cambiar.

Por ejemplo, existen personas que se enojan consigo mismas porque siempre llegan tarde a todos lados o porque comen de más. Lo cierto es que el mal humor no responde a una única causa. Cualesquiera sean los motivos que lo originen, el mal humor indica que nos falta combustible para tener buen humor. ¿Y cuál es ese combustible? Los médicos afirman que es la endorfina, la hormona del placer. Cuando una persona dice: "Siempre estoy decaída, enojada, de mal humor", los médicos suelen aconsejarle que se acerque al placer, a las ocupaciones que le hagan bien, a una vida saludable. Sin embargo, hay personas a la que les cuesta mucho acercarse al placer. Viven en el displacer constante toda su vida, y entonces todo es feo, insípido.

Cenicienta vivía con una madrastra y dos hermanastras malvadas. Ella era una chica bella, no obstante, no se veía a sí misma como alguien lindo, y esto se debía a que estaba atada, encerrada en un ambiente de opresión, de esclavitud, donde todo el tiempo le decían que era fea e inútil. Un día esta jovencita tuvo la oportunidad de conocer a un príncipe. ¡Se enamoró a primera vista! Pero cuando el reloj marcó las doce, Cenicienta salió corriendo para volverse a meter en su lugar de encierro. Ella podría haber tomado otra decisión, pero volvió a su casa con las malvadas de su madrastra y hermanastras. A veces vos y yo somos un poco como Cenicienta, ya que, pudiendo ser libres, en ocasiones volvemos a quedar atrapadas en la esclavitud de nuestras emociones.

Cómo salir del mal humor:
● Encontrate con el placer perdido.
Las personas con mal humor han perdido la capacidad de sentir, de experimentar el placer. Tal vez a vos también te falta acercarte al placer, quizás tengas que encontrarte con el placer de tener buenas relaciones, de darte a los demás. ¿Tenés a tu alrededor gente buena que te acompañe, o todo tu entorno es como el de Cenicienta, negativo, todo tu espacio es de esclavitud, porque te esclavizás con tus palabras, con tu manera de vivir, con tus argumentos, con tus ideas?
Otorgate placer con cosas saludables, con actividades que te hagan bien. A veces no sabemos acercarnos a las cosas saludables, por lo que en ocasiones, en un intento por salir del mal humor, hacemos cosas negativas que nos arruinan más. Por eso, debemos aprender a acercarnos al buen placer, a lo que nos hace bien y que nos trae salud, a aquello de lo cual no nos vamos a tener que arrepentir después de hacerlo.
● Salí de tus argumentos de victimización.
¿Decís frases como: "en esta casa solo trabajo yo", "solamente yo cuido a los hijos", "solo yo traigo dinero al hogar"? Necesitás saber que no sos la única: ¡hay miles de mujeres que están haciendo lo mismo que vos!

¿Cómo quebramos esos argumentos de víctima, ese espíritu de "únicas"? Agregá una pregunta a tus afirmaciones. Por ejemplo, cuando te victimices y digas: "Nadie me escucha", agregá la pregunta: "¿Seguro que únicamente a mí nadie me escucha?" o cuando pienses: "Nunca me dan lo que quiero", preguntate: "¿Seguro que soy la única persona que no recibe lo que quiere?". Es decir, cada vez que venga a tu mente un argumento que te esclavice y que te haga ver ante los demás o ante vos misma como una víctima de las circunstancias, preguntate: "¿esto únicamente me pasa a mí?". ¿Cuál es el "solo a mí me pasa" que hay en tu vida?, ¿cuál es ese argumento que no podés quebrar, que te mete una y otra vez en la cárcel de victimización y que te pone de mal humor? Querida mujer, no sos la única, por eso, ¡quebrá las argumentos que te llevan a la victimización!

Cada vez que te atás al mal humor, cada vez que no ves esperanza, es porque bajaste a las emociones negativas, y en lugar de acercarte al placer te arrimaste al dolor y pensaste cosas como: "me va a ir todo mal", "esto cada vez va a ser peor" o "soy la única que experimenta esta situación". ¿Estás segura de que todo eso es cierto? Mujer, estás diseñada para la victoria, por eso, acercate al placer, ¡acercate a lo que te hace bien!